OpiniónOpinión: No puedo ser candidato

Leía hace poco el airado comentario de un lector que reclamaba en contra de la imposición de la señora Zalaquett como candidata a diputada por este distrito, aludiendo en el fondo a la costumbre de los partidos por elegir a sus postulantes entre cuatro paredes, tal vez apelando a cierta habilidad que asumen compartida por lazos de sangre o matrimonio, en el mejor de los casos, o por simple estratagema publicitaria o llana desconfianza, en el peor de ellos. ¿Por qué, si no, se pensó en...
Nicolás Aravena4 diciembre, 20097 min

mzLeía hace poco el airado comentario de un lector que reclamaba en contra de la imposición de la señora Zalaquett como candidata a diputada por este distrito, aludiendo en el fondo a la costumbre de los partidos por elegir a sus postulantes entre cuatro paredes, tal vez apelando a cierta habilidad que asumen compartida por lazos de sangre o matrimonio, en el mejor de los casos, o por simple estratagema publicitaria o llana desconfianza, en el peor de ellos. ¿Por qué, si no, se pensó en postular a la señora de Sebastián Piñera como alcaldesa de Maipú hace cuatro o cinco años o, como efectivamente sucedió, al propio hermano del Dr. Sepúlveda para el mismo cargo el año pasado? ¿La señora Morel, el gemelo del actual diputado RN y la hermana del alcalde de Santiago comparten las mismas habilidades políticas -de existir éstas- que han llevado a los aludidos al lugar donde están?, ¿debemos asumir entonces que en veinte años más las opciones para alcalde y diputado se reducirán a elegir entre el nieto de don Herman Silva y la sobrina del actual diputado Escobar?; ¿basta aquello para elegir a nuestros representantes?

Que se postulen otros, dirá usted, y no es mala idea, digo yo, pero ¿quiénes? Sí después de una generosa dosis de tinto con frutilla llegamos al convencimiento, palmaditas en la espalda mediantes de los contertulios en el bar o en el asado, de que nuestro acertivo razocinio político durante la velada debiera conducirnos irremediablemente al sillón de la alcaldía o a un merecido lugar en la cámara de diputados, nos vamos a encontrar de entrada con el más rotundo y lapidario de los obstáculos: el de la no pertenencia. Notará enseguida que no somos parte de un conglomerado o de un movimiento ciudadano; no tenemos el respaldo millonario que se requiere para iniciar una lid electoral y en el fondo no conocemos a nadie más que a los que nos acaban de aclamar. Allá nosotros y nuestras impecables iniciativas en pro de la mujer, los trabajadores y las mejoras que urgen en el Cerro 15. ¡Qué saquen los cables de Pajaritos, ya!

En rigor, debiéramos empezar por la militancia, pasar al cargo vecinal, al comunal y al distrital en el partido, esperando que se nos otorgue un cupo a concejal en diez años más. Y póngase a la fila, porque nos llevan ventaja. Lo otro es lanzar una candidatura independiente, pero eso elimina sólo el requisito de la militancia; faltan aún las multitudes y las lucas.

Sin estos ingredientes, alcanza para ser candidato entre los amigos y ya está. Como unos tipos que conocí alguna vez y que postulaban la creación de la comuna de Pajaritos. Exposición lógica, argumentación clara, razones territoriales y demográficas rotundas e incuestionables, pero que se extinguieron con la llegada de la lucidez apenas pagada la cuenta por allá donde Roberto, en Portales y Huáscar. No es tan malo; podemos seguir desde ya la carrera educacional prescolar de los sobrinos de nuestras autoridades para calcular su futuro político… Mejor sentémonos a la mesa otra vez y vamos por otro arreglado, pensando en las evidentes falencias de la democracia como sistema  y lo irrelevantes que parecen al recordar las magníficas piernas de la candidata, que por sí solas bastan para gobernar al mundo.

Por “Ombratura”, columnista de La Voz

Nicolás Aravena

Nicolás Aravena (Maipú, Santiago de Chile, 6 de Agosto de 1983) es papá de 4 retoños (Luna, Maite, Ema y Facundo). Desde el año 2004, ha creado diversos medios de comunicación local en Maipú, Pudahuel, Peñalolén, Cerrillos y Cerro Navia, en formatos web e impreso. También ha participado en programas de radio, tales como “El Péndulo” y “La Cultura del Café”. Fanático de las redes sociales, la fotografía y el diseño, ha vivido toda su vida en Maipú. Hoy divide su tiempo entre www.lavozdemaipu.cl, y Mono Manco, su agencia de Publicidad. Fumador compulsivo, psicótico tratado y bebedor ocasional, se autodefine como "un tipo que hace lo que le place. No hay más. Tampoco menos"

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