La ciencia ficción chilena sigue ganando terreno con proyectos que se atreven a pensar en
grande, y Gorgonia, dirigida por Ramón Poveda Arriati, se suma a esa ola con una propuesta de suspenso espacial donde una misión aparentemente controlada deriva en una experiencia límite, atravesada por el miedo y el peso de lo desconocido.
Tras una exitosa avant premiere realizada el sábado 21 de febrero de 2026 en la Biblioteca de Santiago, la película se posiciona como una apuesta ambiciosa tanto por su despliegue técnico como por su articulación binacional, que incluye a la actriz argentina Magui Bravi en un rol protagónico y también como coproductora.
En esta entrevista, Poveda comparte el origen del proyecto, sus principales decisiones creativas y la huella formativa de su paso por Maipú.
-Gorgonia parece nacer desde el vértigo de lo desconocido. ¿Cómo se origina la
película? ¿Hubo una imagen, una idea o una experiencia que detonara el proyecto?
Bueno, primero que todo agradecerte a ti por esta entrevista y apoyar el cine independiente y sobre todo de este género, que no tiene muchos espacios para su difusión en Chile.
«Con respecto a la pregunta, Gorgonia partió como una idea para ser una obra de teatro en el 2017, cuando estaba grabando mi primera película Seji. El plan era algo similar a lo que después se planteó en el croma, pero las dos actrices sentadas en unas sillas con cascos y dos pantallas que mostraran sus rostros dentro del casco. La idea principal en cuanto a la historia era algo similar pero en esos años solo tenía esa premisa. Ahí quedó esa idea en el baúl hasta el 2024 que decidí convertirla en película, auto desafiarme y desafiar a Oscar M. Flores, quien es director de fotografía y camarógrafo de Gorgonia, a hacer un largometraje 100% en croma. En cuanto al guion, se desarrolló en base a mi visión más de niño de cómo me imagino el espacio, ya que soy de la generación que el internet era solo una curiosidad y no existían los Smartphone ni la globalización digital que conocemos ahora. Y los conflictos que se plantean vienen todos desde mis cuestionamientos sobre la vida que han estado presentes prácticamente en toda mi existencia».
–Una parte clave del proyecto involucra trabajo binacional: Magui Bravi, la actriz
argentina, y equipo trasandino. ¿Cómo fue construir esa alianza creativa y logística?
¿Qué aportó esa mirada externa al proyecto?
«Trabajar con Magui es un honor y estaba pendiente de otro proyecto que quedó stand by,
entonces cuando estaba creando Gorgonia, porque yo primero pienso en el global de la
historia, después se la planteo a las actrices que yo quería para esta película y después
escribo el guion, entonces pensé cómo puedo hacer un personaje que sea atractivo para
proponérselo a Magui y que a la vez podamos desarrollar a la distancia. Y nació M-IA,
cuando le comenté lo que me imaginaba del personaje y cuál sería su rol le encantó. Me
propuso ser productora de la película y gestionar todo lo que le correspondía del rodaje a
ella en Argentina y, de un momento a otro, ya teníamos una coproducción, y es maravilloso. Tuvimos una videollamada donde revisamos su personaje, ella me propuso
algunas ideas que tenía para grabar, me encantaron todas sus ideas, las grabaron, me las
envió y el material era perfecto».
–Gorgonia se mueve entre ciencia ficción y suspenso. ¿Cómo trabajaste el tono
para sostener la tensión sin perder la dimensión emocional de los personajes?
«Para mí el guion de Gorgonia fue como escribir una ópera y aplicaron más mis
conocimientos formales de música que mis informales de cine para hacer un desarrollo.
Siempre todo iba en crescendo la intensidad, tiene que subir constantemente, y cada
personaje tendría como su propio Lied dentro de la película, y muy atento para tratar de
evitar baches en el guion y evitar contradicciones, pero todo esto dentro de las libertades
que me permite la ciencia ficción y la imaginación. Tenía muy claro el perfil psicológico de
cada personaje, lo que me permitía jugar con sus estados de ánimo y a la vez que las
características de las personalidades de cada las tengan muy presentes los espectadores,
así se identifiquen y sientan como el personaje se va quebrando contra su voluntad».
«También trato de ser muy claro en todos los textos que son explicativos porque
paralelamente a lo que la gente ve en pantalla está todo ese universo detrás de las
cámaras y que los personajes ven. A través de sus diálogos se los describen al espectador
y lo lindo de eso es que cada persona recrea de una manera única todo este universo que
solo lo ven los personajes. Me gusta siempre tener ese lado que entrega la lectura
presente en mis películas o trabajos audiovisuales, siempre tiene que haber una
interacción con eso único que crea la persona en su imaginación».

-M-IA no se presenta solo como herramienta: aparece como una entidad que se
pregunta por su propia existencia. ¿Qué conversación querías abrir sobre
inteligencia artificial, conciencia y límites de lo humano?
«En verdad M-IA, aunque su nombre lo alude en su esencia, no es una crítica o una visión a
lo que es la inteligencia artificial y de lo presente que está ahora en nuestras vidas con
todas la herramientas disponibles y que todos ya estamos usando de mayor o menor
manera para distintas actividades. M-IA es mi visión de la inteligencia artificial que me
entregó Asimov en El Hombre Bicentenario o en el libro Yo, robot. Esta mucho más
inspirada en los androides y computadores del cine y la ciencia ficción de los años 70, 80 y Gorgonia es ese Ramón soñador que crecía en la década de los 90 y veía la tecnología
crecer como algo mágico, pero con problemas del Ramón actual jajaja. Entonces, en
verdad no tengo ni un interés de que se genere una conversación como una crítica o visión
de los avances, es solo que la gente entre en la nave con nosotros y viaje un rato siendo
parte de esta aventura y salga un poco de su realidad».
Grabar completamente en croma no es solo un recurso visual: exige imaginarlo todo antes. ¿Por qué tomaste esa decisión y cuál fue el principal desafío, especialmente al dirigir actuaciones en un espacio “vacío”?
«Mi amor por el croma nació hace algunos años cuando tuve mi primer telón e indagué con un par de videoclips y me enamoré de las posibilidades que te da, así que me hice un croma más grande en mi estudio y decidí hacer Gorgonia. Todo en mi mente, ninguno del equipo sabía cómo era mi idea estética, pero siento que lograron entenderme a la perfección. Y bueno, a medida que grabamos las primeras escenas comencé a hacer pruebas y a enviárselas al elenco para que ellas también pudieran imaginar algo más concreto. Pero lo lindo de todo esto era poder hablar con ellas y explicarles cómo me imaginaba sus reacciones al vivir las distintas experiencias en el espacio y saber que gracias al croma todo eso sería posible».
¿Qué recuerdos o imágenes vuelven hoy cuando piensas en Maipú como parte de
tu formación como cineasta?
«Toda mi etapa escolar fue dentro de la década de los 90 y mis grandes amigos del colegio
en esa etapa eran de Maipú y con ellos compartimos nuestra pasión por el cine, los
videojuegos, los comics, pero siempre con la ciencia ficción como hilo conductor. Uno de
ellos tenía una cámara para grabar e hicimos un montón de intentos de cortometrajes, sin
saber que eran cortometrajes, solo queríamos hacer ficción, y hacíamos el montaje con
dos VHS».
«Lo que nunca pudimos lograr fue poner música de fondo, entonces cuando los
mostrábamos, manualmente teníamos que ir poniendo la música en la radio, y todas estas aventuras se daban en Maipú: Av. Argentina, Olimpo, los arcade de la plaza, íbamos
mucho al cine en Maipú. No recuerdo exactamente a cuál, pero seguro era al de un mall
que ya debe tener sus años en la comuna».
«Mi acercamiento a la música también nació con ellos, a pesar de que en mi casa siempre el arte ha estado presente y de muy chico vivo día a día con el arte, en esos años con estos amigos fue donde encontré con quien poder desarrollarlo en grupo y enamorarme más de las cosas que hago hasta el día de hoy. Por lo mismo, siempre Maipú ha sido una comuna muy cercana a mí, y cuando voy y paso por los sectores que recorrí en mi adolescencia, siento mucha nostalgia y es inevitable no sonreír».
En Gorgonia, Ramón Poveda Arriati consolida una apuesta poco habitual en el cine chileno: una ciencia ficción de suspenso que se atreve a construir un universo propio desde la imaginación, el riesgo técnico y una mirada profundamente personal sobre lo desconocido.
Y detrás de esa ambición también hay un origen territorial: su paso por Maipú aparece como una etapa fundacional, donde la amistad, los primeros ensayos audiovisuales y el asombro por contar historias terminaron por convertir el cine en vocación. Así, la película no solo expande fronteras para el género, sino que también lleva impresa la memoria de una comuna que fue escuela, mapa y punto de partida.
Sigue las redes de Gorgonia para saber dónde se estará presentando:
https://www.instagram.com/gorgonia.movie?igsh=MWk2MTlxYjQzOGU1Mw
https://www.instagram.com/habitacioninsana?igsh=Z3JhbnlsZzRzb245
