Este lunes, padres y madres llegaron con sus hijos como cada día a la Escuela de Lenguaje Semillita de Jesús, ubicada en Longitudinal 917, Maipú, solo para encontrar el establecimiento cerrado y con la chapa cambiada, tras una repentina notificación de cierre el viernes anterior.
La medida dejó a decenas de estudiantes sin escuela y a las trabajadoras –conocidas cariñosamente como “las tías”– sin sus sueldos ni sus materiales, que quedaron al interior del establecimiento junto a otros implementos y objetos personales de los niños. Incluso la insulina de un alumno insulino-dependiente quedó retenida.
«Estamos desde las 7:00 horas aquí, nadie nos da respuesta. La directora renunció, nos están diciendo que no nos van a pagar los sueldos. No nos quieren entregar ni los papeles de los niños. Necesitamos ayuda», comenta una de las trabajadoras.
La situación habría comenzado luego de que, semanas atrás, apoderadas denunciaran presunto maltrato por parte de una funcionaria, lo que derivó en manifestaciones pacíficas. Sin embargo, la reacción de la sostenedora –cuya identidad aún es desconocida incluso para las trabajadoras– fue pedir el retiro de la documentación de los estudiantes, dejando a las familias “a la deriva, a mitad de año”, vulnerando el derecho a la educación.
La escuela atendía a niños con necesidades educativas especiales en lenguaje, entregando apoyo de educadoras diferenciales, técnicos en párvulo y fonoaudiólogas. Para muchas familias vulnerables, este acompañamiento resulta imposible de costear en otros centros, y se mantienen a la espera de algún apoyo por parte de las autoridades.
