Chile es uno de los países más desiguales del mundo en términos de ingresos. Según el World Inequality Database, el 10% de los hogares más ricos del país en el 2023 concentró el 57,8% de los ingresos nacionales, mientras que el 1% en la cima acaparó un 22%, teniendo un ingreso neto mensual promedio de $28.486.776 por persona (WID, 2025).
En esta dinámica de concentración de la renta, la Región Metropolitana es particularmente desigual, ya que reúne a gran parte de la población más adinerada del país, quienes se aglomeran en barrios acomodados de las comunas pertenecientes al cono de alta renta (Vitacura, Las Condes, Lo Barnechea, Providencia, La Reina, Ñuñoa), generando una dinámica social donde la concentración económica y espacial se refuerzan dentro del Gran Santiago.
Investigaciones recientes del historiador y académico Óscar Riquelme Gálvez muestran que los gobiernos progresistas de Frei Montalva y Allende intentaron enfrentar esta concentración de la riqueza y la inversión en el sector oriente, tratando de generar focos alternativos de desarrollo.
Así, Maipú tuvo varios impulsos de obras habitacionales dirigidas por el Estado a fines de los sesenta e inicios de los setenta, orientados a generar un cono de desarrollo urbano alternativo, buscando una vía planificada para distribuir espacialmente las inversiones habitacionales y en infraestructura. Este proceso buscó crear un ciclo positivo de crecimiento económico comunal que terminó en 1976 con el cese de los proyectos estatales de vivienda, durante la dictadura de Pinochet.
Óscar Riquelme ha explicado en conferencias y presentaciones que el desarrollo de políticas habitacionales en la comuna reapareció en los años noventa, pero con la introducción masiva de proyectos de viviendas sociales de menor calidad y carentes de infraestructura anexa, cuya provisión sería dejada a las fuerzas del mercado, lo que contribuyó a la creación de zonas marginales.
En este contexto, el Instituto de Estudios Urbanos y Territoriales de la Universidad Católica creo el Índice de Calidad de Vida Urbana, que en su versión 2024 evalúa a la comuna con un nivel alto en el ítem “salud y medioambiente”, medio alto en “vivienda y entorno”, medio bajo en “condiciones laborales” y “ambiente de negocios”, y bajo en “conectividad y movilidad”, mientras que las comunas de altos ingresos puntúan alto en casi todos los ítems del estudio.
Actualmente, Maipú se ubica en una posición intermedia de bienestar material a nivel regional, mejor posicionada que muchas comunas del Gran Santiago en varias dimensiones, aunque distante respecto a las que aglomeran al ABC1.
En 2024, el PNUD desarrolló un índice de desarrollo humano para las comunas de Chile, asignando a Maipú el decimotercer lugar más alto en la Región Metropolitana, con un puntaje medio-alto de 0,700, siendo el indicador más bajo el asociado al ítem ingresos, mientras que Ñuñoa, Providencia o Vitacura tuvieron un nivel de desarrollo “muy alto” de 0,858, 0.886 y 0,961 respectivamente (PNUD, 2024).
Como se observa, la mayor brecha de desarrollo se encuentra en la abismal diferencia de ingresos entre nuestra comuna y las pertenecientes al sector nororiente de la capital. Esto se corrobora observando el ingreso promedio imponible, durante el 2022, de los afiliados maipucinos vigentes al Seguro de Cesantía, que fue de $1.091.749, muy inferior al de Providencia ($2.071.884), Ñuñoa ($1.821.096) o Las Condes ($2.218.924).
De todas formas, debe considerarse que el porcentaje de trabajadores formales que cotizan es mucho menor en Maipú, lo cual se observa en que el 40,7% de los hogares de la comuna se ubica en el tramo 40% inferior del Registro Social de Hogares (Seremi RM, 2024). Para comprender la envergadura de la desigualdad se debe considerar también que las fuentes de ingresos de los sectores altos incluyen rentas por arriendo de propiedades, retornos de inversiones y utilidades del capital, siendo estos ingresos muchas veces superiores al salario formal.
La concentración de las élites en zonas reducidas provoca que las actividades económicas más importantes y lucrativas también se agrupen en las comunas de altos ingresos, cuya población tiene mayor poder de demanda. Esto se refleja en el desarrollo de emprendimientos registrados, pues para el año 2023, sólo 161 grandes empresas tenían su casa matriz en Maipú, mientras que en Las Condes había 3.619 y en Providencia 1.477, de la misma forma, todas las empresas establecidas en Maipú contrataron en total a 97.283 trabajadores dependientes, mientras que, en las otras dos comunas la cifra ascendió a 2.201.450 (SII, 2024).
Esta concentración de las actividades económicas en el sector oriente obliga a los trabajadores del resto de la ciudad, incluidos los maipucinos a desplazarse hacia el otro extremo de la capital, especialmente si buscan trabajar en las grandes empresas, que son más productivas y reportan mayores ingresos. De esta manera la concentración espacial de la actividad productiva impide que los adultos con educación superior (que representan aproximadamente el 36,4% de los maipucinos (INE, 2024) desarrollen sus talentos en empresas ubicadas en su propia comuna.
Desafíos para el desarrollo de Maipú
Los problemas actuales de la comuna son de diversa índole, pero, en términos comparativos, la evidencia presentada muestra que los más importantes son, por un lado, la enorme brecha de ingresos respecto de las comunas del cono de alta renta y, por otro, la falta de empleos productivos, altamente remunerados. Estas situaciones se explican por una tendencia estructural de nuestra historia a la concentración de ingresos en una minoría (desde 1980 el 1% más rico siempre ha concentrado más del 20% del ingreso nacional (WID, 2025) y a la concentración espacial de la élite a en barrios específicos como medio de distinción social.
Estos problemas, generados por procesos y decisiones de largo plazo, solamente pueden abordarse mediante proyectos que busquen transformar la estructura productiva nacional y crear estrategias conjuntas de desarrollo territorial, lo que ningún candidato ni proyecto político plantea actualmente.









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