Funcionario municipal brutalmente golpeado por Carabineros: “ellos están para cuidarnos, no para que les tengamos miedo”

Mi nombre es Gonzalo, soy funcionario municipal a honorarios y trabajo como modulista en las casetas de seguridad de Maipú Seguro. La noche del miércoles 13 de noviembre me enviaron a cuidar una caseta a un costado de Smapa.

Mi turno comienza a las 11.00 de la noche por lo que me dirigí en mi auto junto a mi polola y unos amigos. Siempre llego un poco antes a los turnos para ponerme al día con mis compañeros, y aproveché a llevar a mis amigos porque querían ver qué pasaba en la plaza. Luego de eso yo me iba al trabajo.

A eso de las 10 de la noche, nos dimos la vuelta por Alberto Llona desde 5 de Abril, para retomar Pajaritos. Al llegar a Pajaritos vimos harta presencia policial, por lo que doblamos para ir a ver qué pasaba. Por Pajaritos hacia Melipilla había un carabinero a la mitad de la calle, frente a la farmacia Salcobrand, mientras otros carabineros estaban como sacando cosas de la farmacia.

A mis amigos les  pareció sospechosa la actividad por lo que gritaron desde dentro del auto que estaban saqueando.
Cuando pasamos junto frente al lugar, el carabinero que estaba al medio de la calle, se echó hacia atrás y me achicó la calle ante lo cual lo evadí con el auto.

Todo fue muy extraño y asustados seguimos avanzando.  Un poco más adelante nos percatamos que nos venía siguiendo una patrulla, pero sin balizas ni mostrando luces, lo cual era aún más sospechoso.

Cuando llegué a Vicente Reyes para retomar por Alberto Llona, la patrulla prende la balizas y me piden detenerme.

Lo primero que escuché fue para conchatuamadre. Justo había dado rojo el semáforo llegando al Punta Juárez. Yo bajé el vidrio del auto y subí las manos pues un carabinero veía con la pistola desenfundada. En ningún momento presenté resistencia de ningún tipo.

Lo primero que dije fue qué onda, qué pasa, después sentí que abrieron la puerta y desde ahí perdí la consciencia.

Mi polola y mis amigos identificaron al carabinero que venía con el arma en la mano con el apellido Alvarado. Fue él quien se acercó y al abrir la puerta me golpeó en el ojo con la cacha de la pistola sin mediar ningún diálogo, ni preguntarme quién era, ni a donde iba.

Lo siguiente que recuerdo después del golpe es estar sentado en una patrulla y rodeado por un grupo de carabineros. Ellos hablaban entre sí, discutían repitiendo cómo se lo pegamos. En medio de eso,  el carabinero que estaba frente a mí se pega un disparo en el pie. Todo era confuso. No sé si estaban apuntándome o si él se movía de un lado para otro, pero finamente sonó el disparo.

En el auto iba mi pareja de copiloto y atrás tres amigos. Todos de un promedio de 20 años. Desde el momento que me sacan del auto y quedo inconsciente, todos dentro del auto entraron en pánico e inentaban grabar lo que pasaba. Esto me lo contaron después porque yo estaba semi desmayado en el piso.

Según lo que me contaron los chiquillos me arrastraron por el pelo desde al auto a la patrulla. En los videos se me ve como un muñeco sentado sin reaccionar.  Mi polola también me contó que  mientras estaba en shock por el golpe me pedían los documentos del auto, a lo que no podía responder. Por esta razón mi polola se acercó a ellos para entregarles los papeles.

Se nos acusó de que íbamos sin patente, pero eso no fue así. La patente iba en el parabrisas, y la tenía ahí porque cuando trabajo en turnos en el Cerro Primo de Rivera la retiro para que no me identifiquen como medida de seguridad. Eso lo hacía por protección desde que comenzaron los toques de queda.

Mientras me llevaban, el carabinero más agresivo, el de la pistola, le decía a mis amigos que yo había intentado atropellarlo y que andaba sin patente. Mis amigos intentaron explicarle la situación, pero no hubo caso. Todo fue violencia esa noche.

Después de eso, me llevaron en una patrulla a la 25 Comisaría, mientras mis amigos quedaron ahí a la espera de un remolque que se llevara el auto.

La comisaría y las lesiones

El primer recuerdo que tengo después de eso fue cuando llegué a la comisaría y me bajaron del auto.  Me pasaron al calabozo y justo había un problema porque los carabineros sintieron olor a humo de cigarro, y empezaron a gritar preguntando quién estaba fumando.

Justo cuando me iban a meter a mí, aprovecharon a sacarlos a todos para ser revisados. Los pusieron en fila india, y yo quedé al último. Mientras tanto un carabinero desnudó al primero de la fila y  otro empezó a arrojar agua al interior de las celdas para mojar el piso.

En ese momento entra alguien del Instituto de Derechos Humanos y saca fotos a la persona que estaba desnuda y al interior de la celda  que habían mojado. Así que hicieron vestirse a la persona y nos metieron a todos para adentro. La funcionaria de DD.HH. también aprovechó a sacarme una foto para registrar mi estado.

Mientras yo iba y venía, mi polola estaba afuera todo este tiempo y mientras yo estaba adentro vio salir una camioneta con todos los elementos que nosotros vimos habían sacado desde la farmacia, lo cual está grabado. Según lo que les dijeron el material iba a Fiscalía.

Más tarde me llevaron a constatar lesiones a Pudahuel.  Al día siguiente yo igual me constaté lesiones en el Hospital del Carmen y ahí me preguntaron por qué no me habían llevado ahí mismo. Les conté que me dijeron que estaba lleno y por eso me llevaron a Pudahuel, pero ellos dijeron que no fue así, porque la prioridad la tiene Carabineros, por lo que les parecía una situación irregular.

Las lesiones que me provocaron  fueron clasificadas como graves por los médicos del Hospital del Carmen.  En la constatación quedaron registardos oficialmente todos los golpes que recibí.

Detalle de la constatación de lesiones de Gonzalo

El primer golpe fue en el ojo, cuando se me apagó la tele. Como me arrastraron del pelo, se puede ver como no tengo pelo en la parte de adelante porque me lo sacaron. Me dijeron que tenía los folículos arrancados de raíz.
Tengo golpes detrás de las orejas. Tengo el cuerpo con chichones. El brazo lleno de moretones. Los dos pies y las rodillas quedaron morados. También tengo moretones en la espalda y la cadera.

El dedo chico del pie derecho lo tengo roto. No recuerdo qué pasó, pero me lo rompieron. Tengo otros dos dedos esquinzados. Esto significa que no puedo apoyar el pie al caminar.

Al día siguiente me llevaron a la audiencia, donde se me acusó de homicidio frustrado y haber ocultado la patente.
La investigación está abierta y durará 60 días. Hasta entonces, yo no tenía ningún antecedente por nada.

Todo lo que pasó esa noche fue confuso e irregular. Según lo que entendimos, el abogado de Carabineros dijo que el funcionario que nos encaró había quedado hospitalizado, pero lo extraño es que al día siguiente seguía en funciones. De hecho, mi mamá lo fue a encarar. Lo identificó por el nombre y porque estaba en el video. Andaba cojeando, y mi mamá le preguntó que cómo podía haberse comportado así.

Nadie de Maipú Seguro en la Municipalidad de Maipú me ha llamado para saber cómo estoy o qué pasó esa noche. Tuve que trasladarme a dejar los papeles para que me dieran la licencia. Me los recibieron con indiferencia y me mandaron para la casa. La municipalidad solo puso una psicóloga, que me viene a ver en la semana, pero más que eso no ha habido mayor ayuda.

Soy de los pocos funcionario que tiene OS10 en Maipú Seguro, porque trabajé un tiempo en Lo Valledor. De hecho tenía un silbato de Carabineros que me regaló un general con el que me tocó trabajar. El silbato lo perdí junto con mi credencial de la municipalidad esa noche.

Yo no sé qué va a pasar conmigo, lo que más temo es perder mi pega. Independiente de la investigación en curso, mi llamado a Carabineros es a que no abusen de su poder, porque ellos están para cuidarnos, no para que nosotros les tengamos miedo. Porque así como me pasó a mí le puede pasar a cualquiera. Y en cualquier caso, no corresponde la forma como me trataron, como se ensañaron conmigo esa noche.

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