Alberto Fuguet lanza edición definitiva de «Las películas de mi vida»
A 23 años de su publicación original, el autor chileno vuelve con una edición definitiva de su novela más traducida y reflexiona sobre el cine como refugio en la infancia y la memoria emotiva.

Considerada una de las obras más emblemáticas y traducidas dentro de su trayectoria, “Las películas de mi vida” de Alberto Fuguet regresa a los estantes en una versión definitiva y remasterizada bajo el sello Planeta. El lanzamiento permite completar la reedición de colección de ficción en el mercado literario.
Aunque la publicación original se remonta a más de dos décadas, el propio autor destaca la frescura con la que el texto conecta con las nuevas generaciones de lectores.
“Tengo que ser sincero y honesto, es un libro antiguo, pero por otro lado, es totalmente nuevo […] Es una oportunidad de que un libro se transforme en nuevo, porque en el fondo todo libro que es leído por primera vez es nuevo”, reflexiona Fuguet sobre este hito editorial.

Un sismólogo perdido en los cines de barrio de los 70 y 80
La trama se sumerge en la memoria, la soledad y la cultura pop de una época previa a la masificación del VHS, el formato digital o las plataformas de streaming. En ese contexto, el cine de sala de barrio se convierte en la única ventana de escape para su protagonista, Beltrán Soler, un sismólogo que repasa su historia a través de 50 películas que marcaron su infancia y juventud.
Sobre la particular profesión del personaje principal, el escritor explica el origen de esa elección narrativa en un país marcado por la geografía:
«A mí siempre me ha llamado la atención que en Chile debieran haber o existir muchos más sismólogos que dentistas, por decirlo […] porque este país es uno de los países que más tiene posibilidades de que haya terremotos fuertes. Me pareció una súper buena idea e investigué harto para poner a un sismólogo de protagonista», señala.
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El cine como refugio y el valor de la memoria social
A lo largo de la historia, la pantalla grande no solo funciona como entretenimiento, sino como el refugio de un protagonista que no logra hallarse en su entorno. La estructura de la novela reconstruye una experiencia que apela directamente a la memoria emotiva de los lectores.
«El cine siempre ha cumplido esa función [de refugio]. Pero en vez de encerrarse en la pieza como mucha gente lo hace ahora para ver maratones, él está obligado a ir al cine […] Yo creo que todo el mundo no solo recuerda las películas que ha visto, sino que recuerda también dónde las vio y probablemente con quién las vio», sostiene el autor.
Fuguet remarca además el contraste entre la experiencia cinematográfica actual y la de aquellos años, donde la identidad de las salas jugaba un rol clave:
“Antiguamente todos los cines tenían nombre y apellido. Es un libro joven, es un libro triste, melancólico y muy rápido de leer», concluye.
La edición definitiva de “Las películas de mi vida” ya se encuentra disponible en librerías del país.



