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«El tío rojo» de los autitos: 26 años entregando diversión en Plaza Maipú

Son parte del paisaje y de la banda sonora de la plaza. Por más de dos décadas, los "carritos" de Claudio González han resistido las modas y el paso del tiempo. Un hombre que ha visto generaciones de niños pasear en sus go-karts transformó un rubro en un patrimonio local.

«El tío rojo» de los autitos: 26 años entregando diversión en Plaza Maipú

Basta solamente sentarse y mirar para darse cuenta de la existencia de un ecosistema distinto que convive con los maipucinos. Allí, entre los peatones y los que descansan en la sombra de los árboles de la Plaza Maipú, existe un circuito donde se oyen las risas, bocinas y pedales que hacen mover cuatro ruedas a toda velocidad.

Go-karts de Plaza Maipú

El responsable de darle vida a este espacio de la Plaza de Maipú es Claudio González, quien es apodado cariñosamente por algunos de sus clientes como el «Tío Rojo» debido a la sensibilidad de su piel. A sus 58 años sigue repartiendo alegría y buenos recuerdos a los maipucinos con los famosos «autitos», que en realidad se llaman go-karts a pedales.

Una evolución sobre cuatro ruedas

La idea de este negocio nació junto a su esposa. Mientras se dirigían al Templo Votivo se dieron cuenta del gran flujo de personas que recorrían la plaza y los juegos que había en ese tiempo, en específico unos caballitos de madera que eran populares entre los niños.

A ambos se les encendió la ampolleta y decidieron optar por pedir los permisos correspondientes para trabajar y arriesgarse a comprar el primer go-kart.

«Era un go-kart de fierro comprado en San Diego, nosotros le hicimos el molde, estos no tenían mucha seguridad, no tenían tapa de cadena, prácticamente no estaban certificados a diferencia de los que tenemos hoy en día», explica Claudio.

Los actuales go-karts de Claudio.

Actualmente, la flota que posee es de origen holandés, están lejos de ser juguetes improvisados, son máquinas de primera, con frenos de mano y pie, bocinas, tapacadenas y asientos ajustables.

El rival que cabe en un bolsillo

Tener mejores go-karts no garantiza tener más pilotos. El mayor obstáculo del negocio de Claudio es el avance de la tecnología y la diversificación de negocios de entretención en Maipú.

«Lo que yo encuentro que mató mucho (el negocio) fue esta cosa de los teléfonos y lo digital (…) antes la mamá le decía al niño, ‘vamos a la plaza, a los carritos’ y ahora prefiere quedarse con el celular», comenta Claudio.

Si bien los niños ya no salen tanto a jugar, ha ocurrido un fenómeno curioso entre sus clientes.

«Han disminuido harto los niños, pero han subido los adolescentes y papás, antes por ejemplo, al papá y a la mamá les daba vergüenza andar (en go-kart), pero hoy en día ya no. Me gusta porque los papás se suben con sus hijos, lo pasan súper bien y eso es bonito», confiesa Claudio.

Un padre y su hijo en Plaza Maipú.

A pesar de que el flujo no es el de la «época dorada», aún es común ver y oír a familias y parejas pedaleando en las tardes.

Un patrimonio con bocina y ruedas

Para Claudio, la Plaza Maipú es su «segunda casa». Su perseverancia de estar ahí, día tras día, ha forjado una lealtad que atraviesa los años y generaciones.

«He atendido a niños que hoy están casados y que ahora traen a sus propios hijos a los go-karts«, relata.

​Ese ciclo de vida es lo que lo mantiene firme. A pesar de los días lentos, Claudio no se imagina en otro lugar. «Si algún día tuviera que dejar la plaza, probablemente caería en depresión», confiesa.

Mientras haya un niño, pareja o adulto con alma de joven dispuesto a olvidarse un momento de la tecnología, el «Tío Rojo» seguirá manteniendo viva una tradición que ha marcado los recuerdos de muchos maipucinos.

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