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Fiesta chilena en el Estadio Saputo: así fue el debut de Alexis Sánchez con el CF Montréal en la MLS

El tocopillano ingresó al minuto 62 en el empate 2-2 del CF Montréal ante LA Galaxy y convocó a más de 8.000 chilenos que viven en Montreal a llenar las tribunas del Estadio Saputo.

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Fiesta chilena en el Estadio Saputo: así fue el debut de Alexis Sánchez con el CF Montréal en la MLS

Cuando se confirmó que Alexis Sánchez, el niño maravilla, iba a jugar en la MLS con la camiseta del CF Montréal, la noticia se sintió como algo personal para los más de 8.000 chilenos que, según cifras oficiales de Canadá, viven en esta ciudad. La diáspora chilena en Montreal es una de las comunidades hispanas más numerosas e históricas de toda la provincia de Quebec.

La mayoría de esos chilenos son -hoy- personas mayores que llegaron en las olas migratorias que provocó la dictadura, sobre todo entre 1973 y 1980. Por eso, la llegada de Alexis fue mucho más que un fichaje deportivo: fue una excusa para reencontrarse con Chile. Al Estadio Saputo llegaron los hijos del exilio, pero también sus hijos y sus nietos, esos chilenos nacidos en Canadá que conocen el país solo por relatos familiares o por algún viaje ocasional.

En los alrededores del estadio se veían pasar autos con banderas chilenas colgando por las ventanas. El club habilitó un sector especial de entradas para que la comunidad fuera a alentar a Sánchez y verlo por primera vez jugar de local. Para buena parte de esos chilenos —algunos con años viviendo en la ciudad— era también la primera vez que pisaban el Saputo para ver un partido de la MLS, una liga sin descensos donde no faltó la sorpresa por lo escasas que eran las medidas de seguridad. La barra del CF Montréal la encabezaba un quebequense calvo que invitaba a las gradas a corear «Allez Montréal».

No hubo insultos para el árbitro, pero el himno de Estados Unidos —el rival de la noche era LA Galaxy— se llevó una pifiadera generalizada. No fue casualidad: un día antes, el primer ministro de Canadá había anunciado que no llegó a acuerdo con Donald Trump y que el país igualará los 20.000 millones de dólares en aranceles que Washington le impuso.

Sánchez salió a calentar junto al equipo y los hinchas bajaron de las gradas coreando el clásico «¡Chi-chi-chi, le-le-le!». El tocopillano saludaba a un público que había ido al estadio solo para verlo a él. Para muchos de esos chilenos, todo lo demás en el Saputo era territorio desconocido: bajar las escalas y comprar pizza, poutine o cerveza sin ver un solo carabinero, con guardias que simplemente dejaban pasar. En las gradas se mezclaban las camisetas de Colo-Colo, la U, Palestino y Cobreloa. Algunos se habían puesto la camiseta de la selección chilena, aunque en redes sociales les habían recomendado no hacerlo: en Montreal, la roja es el color del Toronto FC. El CF Montréal juega de azul.

Sánchez en la banca

Alexis Sánchez en Montreal
El tocopillano partió en la banca el partido (Foto: Nicolás Aravena)

Para todos fue una desilusión que Sánchez no comenzara de titular. El partido arrancó con poco fútbol, pero las cosas empezaron bien para el equipo del tocopillano —que tuvo al chileno Thomas Gillier como arquero titular—: al minuto 16, el mexicano Daniel Ríos puso en ventaja al CF Montréal. La alegría duró apenas tres minutos: al 19′, Rubén Ramos encontró el 1-1 tras una gran tapada de Gillier que no pudo alejar del todo el balón, y el delantero estadounidense definió con el arco prácticamente vacío.

Apenas comenzada la segunda mitad, LA Galaxy se puso en ventaja con un gol tan inesperado como extraordinario. El defensor central japonés Maya Yoshida encontró un balón dentro del área y, sin pensarlo, le pegó con un taco rasante (de futbolito) que venció la estirada del exarquero de Universidad Católica.

Desde el sector chileno empezó el coro de «¡Alexis, Alexis!», pidiendo que el niño maravilla entrara a cambiar la historia. Al minuto 62, por fin, el tocopillano pisó la cancha —previamente había sido expulsado el arquero de LA Galaxy— y todo cambió: Sánchez ordenó al equipo, sacó un tiro libre que mostró que el niño tiene ganas y convirtió cada balón que tocó en un pase con intención.

Hasta se dio el gusto de probar con un pase cuchareado que fue la acción que inició la jugada con que el Montreal FC convirtió el gol del empate. Fue el delantero de Ghana Prince Owusu, quien con un cabezazo bien ubicado venció al portero serbio Novak Micovic y decretó el 2-2. Tras el empate, el tocopillano siguió mostrando su calidad para girar y entregar pases punzantes, como uno que le dejó a Petrasso, aunque el extremo terminó mandando el centro directo afuera.

Sobre el final, el arquero chileno Thomas Gillier volvió a salvar a su equipo: el mexicano Hirving Lozano quedó mano a mano con él, pero el achique rapidísimo del «31» obligó al Chucky a patear desviado. Así llegó el pitazo final: 2-2.

Cuando terminó el partido, los chilenos puteaban pensando en lo que pudo haber sido si Sánchez hubiese tenido más minutos en cancha. Pero más allá del resultado, la prensa canadiense coincidió en algo: el Estadio Saputo estuvo más lleno que de costumbre. Las únicas veces que ha estado cerca de llenarse fue cuando jugó Lionel Messi con el Inter de Miami. Esta vez la estrella no vestía la camiseta visitante: era un chileno que vistió camisetas como las del Arsenal y el Inter de Milán —donde en 2020 volvió a reunirse con Arturo Vidal— y que, a los 37 años, todavía quiere seguir escribiendo su historia en un deporte que lo hace feliz.