Marcos Barraza: "Sin seguridad es imposible ejercer otros derechos como educación, salud o trabajo"

Marcos Barraza, candidato a diputado del Distrito 8, destaca su trayectoria política forjada desde la militancia estudiantil en Maipú durante la dictadura y como ministro de Desarrollo Social. Promete impulsar una agenda centrada en seguridad, vivienda, salud mental y trabajo decente, convencido de que la seguridad es fundamental para ejercer otros derechos.

Marcos Barraza: "Sin seguridad es imposible ejercer otros derechos como educación, salud o trabajo" Entrevistas

Marcos Barraza Gómez (51) lleva la política en el ADN. Nacido en marzo de 1973, a pocos meses del inicio de la dictadura militar, hijo de presos políticos, su infancia estuvo marcada por la represión y la solidaridad de una red de cuidados que le permitió sobrevivir. A los 13 años, en plena plaza de Maipú, una pregunta sobre zanahorias cambió su vida: era el santo y seña del Partido Comunista, que lo reclutó en tiempos donde la militancia se ejercía con códigos clandestinos y riesgo permanente.

Criado por su tía en Maipú, Barraza hizo del Liceo Maipú su primer laboratorio político. Como vicepresidente del Centro de Alumnos, enfrentó la municipalización de la educación y forjó convicciones que lo acompañan hasta hoy. Esa formación en dictadura derivó en una extensa trayectoria. Sicólogo de la USACH, donde coincidió con Jeannette Jara, dirigente estudiantil, militante histórico del PC y posteriormente ministro de Desarrollo Social durante el segundo gobierno de Michelle Bachelet (2014-2018), donde impulsó el Sistema Nacional de Cuidados, la Subsecretaría de la Niñez y la Ley de Inclusión Laboral.

El vínculo entre Jara y Barraza se extendió en el tiempo. De hecho, la primera fue su jefa de gabinete mientras el segundo era Ministro de Desarrollo Social. Tras su paso por el gabinete, Barraza integró la frustrada Convención Constitucional (2021-2022), donde intentó articular acuerdos que finalmente no prosperaron.

Hoy, ejerce como asesor estratégico de la candidata presidencial del oficialismo, Jeannette Jara, y busca llegar al Congreso como candidato a diputado por el Distrito 8, en dupla con Gustavo Gatica, el joven símbolo del estallido social que perdió la vista por perdigones policiales.

El Distrito 8 —que abarca Cerrillos, Colina, Estación Central, Lampa, Maipú, Pudahuel, Quilicura, Tiltil— es uno de los más poblados y diversos del país. Barraza promete doblar la representación comunista y plantea una agenda centrada en seguridad con enfoque de derechos, vivienda digna, salud mental, trabajo decente y un Ingreso Vital de $750 mil. En esta entrevista, el candidato defiende el legado del estallido social, aborda la crisis de seguridad en Pajaritos tras el caso de Alex Núñez y reflexiona sobre los errores de la Convención Constitucional.

Según pudimos leer usted vivió en la comuna y estudió en el Liceo Maipú. ¿Cómo recuerda esos años?

Recuerdo esos años con enorme cariño, porque Maipú no fue solo un lugar donde estudié, sino el lugar donde comenzó mi propia historia política. Yo nací en 1973 en Pedro de Valdivia, hijo de presos políticos, y mi infancia estuvo marcada por la solidaridad de una red de cuidados —amigos, familiares— que hicieron posible que pudiera salir adelante.

Con el tiempo, fue mi tía en Maipú quien me dio la estabilidad y la certeza de un hogar seguro. Haber contado con un entorno protector y, al mismo tiempo, haber crecido marcado por la represión y la injusticia, me impulsó a tomar una decisión consciente. Así, a los 13 años, iniciando la adolescencia, opté por el camino de la militancia política. El Liceo Maipú fue el primer espacio donde esa decisión cobró sentido. Ahí descubrí que la participación política no solo era resistencia frente a la dictadura y a la municipalización de la educación, sino también una manera de forjar identidad, principios y convicciones que me acompañan hasta hoy. Esos años fueron, sin duda, el comienzo de la historia que sigo escribiendo en política.

A los 13 años se hizo militante del PC luego que en la Plaza le preguntaran donde vendían zanahorias. ¿Cómo funcionaba la militancia en esa época oscura del país?

No era una pregunta inocente: era un santo y seña, una clave de reconocimiento en plena dictadura. Así se vivía la militancia comunista en esos años: con códigos que nos resguardaban, con redes de confianza que nos protegían frente a los riesgos y con la convicción inquebrantable de que la dictadura debía terminar. En ese contexto, cuidarnos entre nosotros era tan importante como organizarnos para resistir. No había redes sociales, pero sí una red humana, valiente y clandestina, que resistía en silencio con un propósito claro: conquistar democracia y justicia social.

En el Liceo Maipú fue Vicepresidente del Centro de Alumnos ¿Hay algunos compañeros de generación que sigan metidos en política?

Sí, varios de mis amigos de adolescencia los forjé en el Liceo Municipal de Maipú, y muchos de ellos siguen hoy vinculados a la política activa. Estoy convencido de que la efervescencia que vivimos en esos años no se desvanece fácilmente. Cuando una generación se forma en un contexto tan politizado, en plena dictadura y con un nivel de concientización tan profundo, es natural que algunos sigan comprometidos con proyectos transformadores. Para mí es una gran fortuna mantener esas amistades, porque nos recuerdan que la política también es lealtad, memoria y un camino compartido.

Usted va como compañero de lista con Gustavo Gatica y en La Tercera dijo que el PC podía doblar en el D-8. ¿Cómo cree que va a quedar compuesto el D-8 en cuanto a cupos para los distintos partidos?

El Distrito 8 es uno de los más diversos y movilizados del país, prácticamente un país a escala. Con Gustavo Gatica compartimos una lista que se complementa muy bien, porque llegamos a distintos sectores con una misma convicción transformadora. La posibilidad de que ambos seamos electos es real.

Ahora, la composición final del distrito dependerá de la participación y del tipo de campañas que se desarrollen. Lo esencial es que el Congreso cuente con representantes capaces de transformar convicciones en políticas públicas. En mi caso, cuando fui ministro de Desarrollo Social en el gobierno de la presidenta Michelle Bachelet, impulsamos avances históricos: la construcción del Sistema Nacional de Cuidados, la creación de la Subsecretaría de la Niñez, la Ley de Inclusión Laboral para personas en situación de discapacidad, la presentación del proyecto de Ley de Matrimonio Igualitario y la Consulta Constituyente Indígena, entre otros hitos que fortalecieron derechos y ampliaron la democracia.

Es también uno de los asesores más cercanos a Jeannette Jara

Participo activamente como asesor estratégico de Jeannette Jara y estoy absolutamente comprometido con el programa que ella lidera, porque da continuidad y profundidad a ese tipo de transformaciones. Mi compromiso con el Distrito 8 es poner esa experiencia, esa coherencia y esa convicción al servicio de las familias, para que impulsemos cambios, avancemos con estabilidad y le demos la tranquilidad tan esperada a la ciudadanía.

Marcos Barraza: «La impunidad en el caso Alex Núñez es intolerable y no puede perpetuarse»

Hace unos días en Pajaritos los vecinos de Alex Núñez quemaron un bus y se enfrentaron a Carabineros, en conmemoración a los 6 años desde que Núñez fue golpeado por fuerzas policiales. A su juicio ¿cómo se debe tratar el asunto? ¿Cómo lograr una paz que perdure en ese barrio?

El caso de Alex Núñez es una herida abierta. Fue judicializado, con querellas del Consejo de Defensa del Estado y del Instituto Nacional de Derechos Humanos, pero aún no hay responsables. Esa impunidad es intolerable y no puede perpetuarse, porque sin justicia no habrá paz verdadera.

Para que en nuestros barrios los y las vecinas puedan vivir en tranquilidad, es necesario que el Estado asuma su responsabilidad, sancione las violaciones a los Derechos Humanos, los abusos y dé garantías de no repetición. Pero también debemos avanzar en algo más profundo: reconstruir confianza, generar espacios de diálogo y asegurar que la seguridad se base en el respeto a la dignidad de las personas.

La paz no se impone; se construye con justicia, con memoria y con la convicción de que nunca más la violencia estatal puede ser parte de la vida cotidiana de nuestros barrios.

Al día de hoy ¿qué lectura hace del Estallido Social? ¿Cómo es que pasó de concitar amplios apoyos a ser llamado por una buena parte de la población como estallido delictual?

No comparto la idea de llamar ‘estallido delictual’ a lo ocurrido en octubre de 2019. Lo que vivimos fue una irrupción ciudadana diversa, territorial y multisectorial que tensionó al sistema político y puso en evidencia deudas estructurales en pensiones, salud, educación, representación territorial y dignidad. Sus causas siguen plenamente vigentes, aunque algunos sectores intenten reducirlo solo a un problema de orden público.

¿A la izquierda le faltó defender más el relato de lo que fue el estallido social?

Respecto a si la izquierda debió defenderlo más, lo que corresponde decir es que el progresismo y el Partido Comunista hemos seguido defendiendo esas causas en todos los espacios. No solo en la movilización social, también en el gobierno. Una muestra concreta son los avances impulsados por nuestros ministros: el pago de la deuda histórica en educación, la Ley de 40 horas, la Ley Karin y la Reforma de Pensiones que busca justicia y dignidad para los trabajadores y trabajadoras. Esa es la mejor forma de honrar lo que se expresó en octubre: transformar el malestar en políticas públicas que cambien la vida de las familias.

Y ese es también mi compromiso hoy como candidato a diputado por el Distrito 8, y ha sido el sentido de toda mi trayectoria política: avanzar en esa línea, convertir las demandas sociales en derechos garantizados y darle a las familias la estabilidad y la tranquilidad que esperan.

Usted fue parte de la primera convención. De hecho aparece mencionado como uno de los que intentó articular dentro del proceso. Con la perspectiva que da el tiempo: ¿Cuál fue el error de los convencionales? Si pudiera ir atrás ¿qué haría distinto?

La Convención enfrentó un escenario muy complejo: una campaña mediática permanente, cargada de mentiras y tergiversaciones, junto a resistencias institucionales que buscaron desacreditar el proceso. También hubo errores y excesos que fueron amplificados para dañar la imagen de la propuesta.

A pesar de ello, fue un momento histórico donde trabajamos con convicción para responder a las demandas sociales y poner en el centro la necesidad de un Estado social y democrático de derechos, algo que sigue plenamente vigente.

Ese ha sido siempre el compromiso de mi vida política: transformar los malestares y las injusticias en políticas públicas que mejoren la vida de las familias. Lo hice como dirigente estudiantil, como ministro de Desarrollo Social, como convencional y hoy lo reafirmo como candidato a diputado por el Distrito 8, con la misma convicción de construir un país con más dignidad, estabilidad y tranquilidad para todos y todas.

En Maipú el alcalde es del Frente Amplio y ha prometido erradicar los campamentos. ¿Cómo cree que Vodanovic ha abordado el problema de los campamentos?

En Maipú el alcalde Vodanovic ha planteado la necesidad de erradicar campamentos que representan una amenaza concreta para la seguridad de los vecinos. Es importante subrayar que no se trata de criminalizar a quienes habitan en campamentos, sino de abordar situaciones donde existe una colisión de derechos: el derecho a la vivienda, por un lado, y el derecho a la seguridad, por otro.

Cuando se da esa tensión, debe prevalecer el derecho que habilita el ejercicio de los demás: la seguridad. Porque sin seguridad real es muy difícil que las comunidades puedan ejercer plenamente su derecho a la educación, a la salud, al trabajo o a la participación comunitaria.

Ahora bien, para que estas iniciativas tengan un impacto real, requieren respaldo institucional. Ahí el rol del Parlamento es fundamental: entregar recursos, aprobar marcos legales y apoyar políticas que permitan a los municipios avanzar en soluciones habitacionales y de seguridad. Como candidato a diputado por el Distrito 8, mi compromiso es acompañar y fortalecer este tipo de esfuerzos, pero siempre con una perspectiva de fondo: que ninguna familia deba elegir entre vivir con inseguridad o vivir sin techo, y que el acceso a una vivienda digna sea un derecho garantizado.

De ser electo diputado por el D-8 ¿Dónde pondría el acento en su ejercicio parlamentario?

El Distrito 8 es un reflejo de Chile en su diversidad: urbano y rural, con realidades muy distintas pero con un punto común, que son las desigualdades estructurales que se arrastran hace décadas. Niñas, niños, jóvenes, mujeres, personas mayores y trabajadores tienen demandas que siguen pendientes y que requieren respuestas urgentes. Por eso, de ser electo diputado, mi énfasis estará en impulsar una agenda social robusta: por vivienda digna, salud pública oportuna y de calidad, fortalecimiento de la educación pública con nueva infraestructura, promoción de la cultura comunitaria y más seguridad con un enfoque de derechos.

En materia de seguridad pública, mi compromiso será claro: fortalecer la protección y tranquilidad de las familias del distrito. La seguridad no puede entenderse solo como más control policial, sino como una estrategia integral que combine prevención, presencia estatal en los territorios, recuperación de espacios públicos y protección efectiva de las comunidades. Sin seguridad es imposible ejercer otros derechos como educación, salud o trabajo.

Otro eje fundamental será el trabajo decente y con salarios dignos. Creo firmemente en avanzar hacia un modelo laboral que reconozca el esfuerzo de las y los trabajadores. Por eso apoyo con fuerza la propuesta de un Ingreso Vital de 750 mil pesos y la reducción de un 20% en las tarifas eléctricas, medidas que impactarían directamente en el bienestar de las familias.

También pondré especial atención a la salud mental y a los cuidados. La pandemia y las transformaciones sociales nos demostraron que la salud mental debe dejar de ser un tema secundario: necesitamos más cobertura, más especialistas y políticas de prevención que lleguen a las comunidades. Asimismo, impulsaré el Sistema Nacional de Cuidados, porque cuidar no puede seguir siendo una carga invisible que recae en las mujeres, sino una responsabilidad social y del Estado.

En síntesis, mi compromiso como diputado será transformar la vida cotidiana de las familias del Distrito 8: con seguridad para vivir tranquilos, con empleos decentes y bien remunerados, con acceso real a la salud y la educación, y con un Estado que cuide a quienes cuidan. Ese ha sido siempre el sentido de mi trayectoria política y lo reafirmo hoy con más fuerza que nunca.

Nicolás Aravena

Fundé La Voz a los 21 años. Dicen que escribo bien, me apasiona la política, fotografía y entender el mundo que habitamos. Dejé de fumar hace poco, hago chistes malos y bailo pésimo

Maipú en tu correo, gratis

El resumen de las noticias de Maipú cada semana

CTA Newsletter Single (LVDM)


Lo que no te puedes perder

Selección del Editor

Escogidas por Nicolás Aravena Editor general