La carrera contra el tiempo de Piero Valentino, el niño de Maipú que espera un trasplante de corazón en prioridad nacional

El niño de cinco años se mantiene en prioridad nacional mientras permanece conectado a ECMO, a la espera de un corazón compatible. Su familia hace un llamado urgente a la donación de órganos.

La carrera contra el tiempo de Piero Valentino, el niño de Maipú que espera un trasplante de corazón en prioridad nacional Noticias de Maipú

Piero Valentino Rebeco Correa tiene cinco años, es de Maipú y hoy su nombre recorre redes sociales por una lucha vital: está en prioridad nacional para un trasplante de corazón, sostenido con vida gracias a una ECMO, mientras su familia hace un llamado urgente y consciente a hablar de donación de órganos.

Su mamá, Francisca Correa (29), relata esta historia con una mezcla de dolor, entereza y fe. “Yo soy solo una mamá con mucho amor por su hijo, que quiere que él viva, nada más que eso”, dice. Y en esa frase se condensa todo.

Una cardiopatía desde el nacimiento

Piero nació con una cardiopatía congénita compleja, llamada hipoplasia de ventrículo único izquierdo. Desde sus primeros días de vida, su corazón enfrentó desafíos que ningún recién nacido debería conocer: tres operaciones al corazón.

La primera cirugía ocurrió cuando Piero tenía apenas 17 días de nacido. La segunda fue a los 9 meses, en el año 2020. Ambas formaban parte del tratamiento estándar para su condición. La tercera y última operación se realizó en julio de 2025, cuando Piero ya tenía cinco años.

“Después de esa última operación, el Piero empezó a debilitarse, creemos que relacionado a una infección que tuvo en agosto-septiembre, que tuvo virus sincicial. Empezó a dar señales de que estaba muy cansado hasta que el 19 de octubre nos tuvimos que ir a urgencias. ‘No, Fran, tienes que quedarte’, me dijeron”, recuerda su mamá.

El pequeño fue ingresado a la UCI de cardiología, con el objetivo de esperar un cupo en una clínica privada para hacer una resonancia magnética y así evaluar si tenía una miocarditis, una inflamación del corazón que, en algunos casos, puede tratarse con medicamentos. Pasaron los días, y el 18 de noviembre casi un mes después, se abrió la opción en la Clínica Alemana.

«Íbamos a entrar a la resonancia cuando Piero empezó a desaturar. Tuvo tres paros cardíacos. Fue algo muy impactante lo que ví, muy choqueante, muy fuerte. Ahí dijimos, ‘ya el Piero va para algo más serio’. No pudo entrar esa resonancia, por ende no lo pudieron evaluar si es que se iban directamente para el camino hacia el trasplante o no», relata Francisca.

Piero fue reanimado exitosamente. Despertó esa misma noche, sin daño neurológico.

“Le hablé y me dijo ‘tengo muchas ganas de vivir, mamá’. Con eso yo me quedé”, recuerda la madre, emocionada.

El camino al trasplante

Tras lo ocurrido, el equipo médico tomó una decisión clave: no exponer más a Piero y comenzar formalmente el camino al trasplante cardíaco. “El Roberto del Río hizo junta médica y nos dijeron: ‘La Católica ya sabe el caso del Piero y nos vamos a camino al trasplante’”, explica Francisca.

El traslado al Hospital Clínico UC Christus se concretó el 22 de diciembre de 2025. Dos días después, el 24 de diciembre, estaba programado un cateterismo. Pero antes de entrar a pabellón, los médicos fueron sinceros y humanos.

“El doctor me dijo: ‘Fran, prefiero que compartan como familia, porque puede ser la última Navidad con el guatón’”, recuerda.

“Mamá, esto no es una despedida”

Ese mismo día, el equipo médico determinó que Piero estaba demasiado cansado y debía ser entubado. “Le dije: ‘Pierito, te van a dormir’. Y él me dijo: ‘Sí, mamá, estoy muy cansado’”, relata la vecina.

Antes de quedarse dormido, Piero le dijo una frase que su mamá nunca olvidará:

“Mamá, esto no es una despedida”.

Horas más tarde, Piero sufrió dos nuevos paros cardíacos. Fue entonces cuando el equipo médico activó la ECMO, una máquina de soporte vital que reemplaza temporalmente la función del corazón y los pulmones. Desde ese día, 24 de diciembre, Piero permanece conectado a ECMO.

El 26 de diciembre, Piero entró nuevamente a pabellón. La cirugía duró ocho horas y, siendo las 16:15 horas de ese día, el niño fue ingresado como prioridad nacional para un trasplante de corazón.

«Sabemos que en esta espera el Piero se puede ir […] Ha sido un proceso muy duro y complejo. Somos una familia muy creyente en Dios y le pido que me de la fortaleza, la calma, la paz, para yo también poder transmitirla. Veo que Piero tiene tantas ganas de vivir, que se quiere quedar, y a eso nos aferramos», señala Francisca.

El llamado urgente a hablar de donación

Francisca decidió visibilizar esta historia con un objetivo claro: generar conciencia sobre la donación de órganos.

“En Chile no se habla de donación de órganos. es como un tema tabú. Hay un miedo con el tráfico de órganos, rompamos ese mito. No solo es mi hijo, hay más niños esperando», enfatiza, sin dejar de reconocer el dolor silencioso detrás de cada transplante.

“Para que un niño viva, otra familia está perdiendo a un hijo. Esa generosidad es inmensa, y empatizo con esa otra familia […] Además, no es solo por los niños. Puede ser un papá, un abuelo, cualquiera. Nadie está libre”, reflexiona.

Otra cosa que Francisca también destaca es el trabajo médico recibido, tanto en el sector público como el privado. “Gracias a Dios, Piero siempre ha pasado por buenas manos”, afirma.

Hoy, Piero Valentino sigue esperando. Su corazón late sostenido por una máquina y por el amor incondicional de una familia que no se rinde.

Hablar de donación de órganos puede salvar vidas. La de Piero, y la de muchos más.

Barbara Espinoza

Directora y Editora en La Voz de Maipú . Periodista UC. Fiel creyente del derecho a la información y el rol social y fiscalizador del periodismo.

Maipú en tu correo, gratis

El resumen de las noticias de Maipú cada semana

CTA Newsletter Single (LVDM)


Lo que no te puedes perder

Selección del Editor

Escogidas por Nicolás Aravena Editor general