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Rebeldes del Vóley: del pasto de «El Arenal» a un proyecto de seguridad y deporte en el Parque Tres Poniente

Cinco padres que jugaban con sus hijas en pandemia fundaron un club que hoy tiene personalidad jurídica y 52 socios. Con el fondo Territorio Joven instalarán alarmas comunitarias y dictarán talleres para recuperar un espacio marcado por el consumo de droga.

Rebeldes del Vóley: del pasto de «El Arenal» a un proyecto de seguridad y deporte en el Parque Tres Poniente

Un grupo de cinco padres que en plena pandemia se juntaba a jugar vóleibol con sus hijas en el Parque El Arenal se transformó, cinco años después, en el club Rebeldes del Vóley, con personalidad jurídica y 52 socios inscritos.

Ahora la organización se adjudicó el fondo concursable Territorio Joven: Paz y Seguridad. Según relató a La Voz de Maipú su presidente, Leonardo Vásquez, con este financiamiento instalarán alarmas comunitarias, dictará talleres y organizará un torneo en el sector.

Un grupo de amigos de la catequesis

La historia del club nace en la capilla Jesús de Nazareno, en Avenida Portales con Avenida Los Pajaritos, donde un grupo de padres coincidía llevando a sus hijas a la catequesis.

«Nosotros somos un grupo de papás, ya, que nacemos, nacemos nosotros de la, de la iglesia», cuenta Vásquez.

Cuando llegó la pandemia y las adolescentes quedaron encerradas, la angustia compartida derivó en una idea simple: salir a moverse. «Oye, ¿sabes qué? Podríamos juntarnos a jugar voleibol con las chicas», recuerda que le propuso uno de los padres. Así, a las 7 de la mañana y en pleno invierno, cinco familias empezaron a llegar con un balón y una malla propios.

El nombre del club quedó definido casi de inmediato, como reflejo del espíritu del grupo: «El nombre surge desde un comienzo, nosotros éramos los rebeldes del vóley», explica su presidente.

De los 5 mil pesos a la personalidad jurídica

Lo que comenzó como una junta esporádica de padres e hijas fue sumando gente —jóvenes, adultos y vecinos que pasaban por el parque— hasta convertirse en una organización estable. Con el crecimiento llegó también la necesidad de institucionalizarse. Hoy la organización cuenta con 52 integrantes formalmente inscritos.

Las cuotas, que financiaban pelotas y mallas, subieron de a poco: «Empezamos con esa cuota de 5.000, oye, pongamos 10.000, pongamos 15.000», detalla Vásquez.

El cierre del parque y el reconocimiento municipal

La formalización no fue solo una decisión interna: también respondió a una exigencia de la Dirección de Deportes de Maipú, que impulsó a las agrupaciones que usaban El Arenal a constituirse como clubes reconocidos. Según relata Vásquez, el encargado municipal fue explícito en ese sentido: «Es importante que ustedes se conformen como club formal», les habría dicho, en momentos en que el espacio se preparaba para quedar bajo dependencia de organizaciones comunitarias y deportivas.

Ese reconocimiento, aunque todavía no está plasmado en un decreto municipal, ya se tradujo en gestos concretos: «Nos otorgaron horario, nos dieron un cartelito», cuenta el presidente, quien asegura que hoy el club convive sin conflictos con el resto de los usuarios del parque.

Juventud en la Arena: el proyecto que ganaron

Ese reconocimiento abrió la puerta a que Rebeldes del Vóley postulara y se adjudicara el fondo Territorio Joven con el proyecto «Juventud en la Arena, Seguridad y Bienestar para Maipú».

El proyecto apunta directamente a un problema que el club dice haber enfrentado desde sus inicios: la recuperación de un espacio tomado por el consumo de drogas y el ruido nocturno.

«Era un espacio de vicio y que todavía queda de droga, de tomatera, de carrete todos los días», describe el presidente, quien sostiene que la presencia sostenida del club ha cambiado esa dinámica: «Nosotros hemos recuperado ese espacio», asegura, apuntando a la llegada de familias y niños durante toda la semana.

Malla, balones y charlas: quién paga qué

El financiamiento del fondo Territorio Joven se reparte con claridad entre lo que aporta la institución y lo que pone el propio club. Del lado del fondo, el aporte es acotado pero específico: «Ellos nos van a comprar a nosotros una malla, tres balones y una antena», detalla Vásquez.

El grueso del apoyo económico, en tanto, se concentra en la formación: «Las charlas psicológicas… las charlas nutricionales… eso lo financian ellos y las alarmas comunitarias», explica.

El club, por su parte, se hace cargo de los costos de logística del torneo —incluidos los árbitros, un ítem relevante del presupuesto—, la música, los cierres perimetrales y el personal de enfermería durante la actividad. Además, se comprometió con recursos propios a pintar murallas rayadas en el sector de las canchas.

El plazo de ejecución, confirmado a este medio, se extiende hasta el 12 de noviembre: «Son 90 días, tres meses que nosotros tenemos para ejecutar», precisa Vásquez, aunque el club informará las fechas específicas de sus actividades a través de sus redes sociales.

Una red de alarmas junto a Carabineros

El eje de seguridad del proyecto se apoya en la instalación de alarmas comunitarias que conectarán al club con la junta de vecinos del sector y con el guardia del Centro de Creación Juvenil, además de una coordinación ya activa con organismos policiales. «Tenemos contacto también con la gente de DIPRESEC y con el MIC de Carabineros», cuenta Vásquez, en referencia a la Dirección de Prevención y Seguridad Comunitaria de la Municipalidad de Maipú y al Modelo Integrado de Cuadrantes de la institución policial.

La lógica de uso es directa: ante un hecho de inseguridad, activar la alarma para movilizar una respuesta rápida. El presidente resume el objetivo final del proyecto en una frase: «El objetivo nuestro en ese sentido es erradicar que se vayan», en alusión a quienes usan el parque para el consumo de drogas y el desorden nocturno.

El mismo fondo también premió a Skate Plaza Tres Poniente

Rebeldes del Vóley no fue el único proyecto maipucino reconocido en esta versión de Territorio Joven: Skate Plaza Tres Poniente, que La Voz de Maipú ya cubrió en agosto, también resultó ganador. Así lo confirmó la cuenta de Instagram del programa, ejecutado por Fundación Paz Ciudadana y Fundación Casa de la Paz con cofinanciamiento de la Unión Europea, que en su publicación de la ceremonia destacó estar «reconociendo a @rebeldesdelvoley y @skateplaza3poniente, proyectos comunitarios que fortalecerán la prevención, la convivencia y las oportunidades para las juventudes» en distintos puntos de la comuna.

La vocación social, en pesos y en medallas

Para Vásquez, la diferencia del club frente a otras alternativas del sector se mide en la billetera de las familias que participan. «Los clubes con que nosotros competimos cobran 60 a 90 mil pesos mensuales, eso cuesta 8 clases igual que nosotros», compara, en un ejercicio que atribuye a la vocación social con la que nació el proyecto entre los bancos de la catequesis.

Esa mística, dice, también se mide en logros deportivos: la primera medalla del club, obtenida después de un año de trabajo en un torneo de vóley playa, sigue siendo el símbolo del camino recorrido desde el pasto de El Arenal.

«Obtuvimos la primera medalla, no se olvida más», cierra el presidente.

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