Tacheri: el carrito sobre ruedas que acerca el café de especialidad a los barrios de Maipú
Catalina Méndez (25) dejó atrás la rutina laboral para emprender con un proyecto móvil que combina técnica barista aprendida en Valparaíso, pastelería casera y cercanía vecinal en Villa Los Héroes y Tres Poniente.

El aroma a café y a queque horneado durante la madrugada empieza a sentirse temprano en el pasaje Rafael Duco Figueroa, en Villa Los Héroes. Detrás del mesón de madera sobre ruedas está Catalina Méndez (25), quien con balanza en mano y jarra de acero afina cada detalle antes de recibir a algún vecino. Su emprendimiento se llama Tacheri, un carrito de café de especialidad al paso que nació desde la convicción de transformar un oficio técnico en un espacio de encuentro cotidiano para el barrio.
“A mí me gusta mucho generar esa conversación que tiene el café detrás. Uno a veces piensa y ve el café solamente como una bebida bien preparada y con su técnica, pero también está en cómo tratas a la persona que llega, porque a veces disfrazan el querer salir a conversar con alguien en comprarte un café”, reflexiona en entrevista con La Voz de Maipú, Catalina Méndez.
La escuela de Valparaíso y el punto de quiebre
El camino de Catalina en el barismo comenzó lejos de la capital. Mientras estudiaba Publicidad en Viña del Mar —tras haber cursado sus dos primeros años en Duoc UC sede Maipú y titularse en 2024— ingresó a trabajar a Café Barón, en Valparaíso, con la idea inicial de costear sus gastos universitarios. Allí, guiada por baristas como Ciro Chávez y Saray Montoya, aprendió la extracción meticulosa, los puntos térmicos de la leche y el arte latte.
Su primer acercamiento detrás de una barra, sin embargo, había sido muy distinto:
“Yo trabajé antes en Dunkin’ Donuts, la cosa es que ahí yo no aprendí absolutamente nada, solamente aprendí lo que era la presión laboral y trabajar al cliente muy rápido”, relata.
Ese contraste hizo que su llegada al puerto marcara un punto de quiebre definitivo con el oficio:
“Pero luego, cuando llegué a Café Barón en Valparaíso, fue cuando realmente me enseñaron lo que era el café y era algo totalmente distinto a lo que uno ve en estas cadenas grandes de cafeterías. Se hace con cuidado, se prepara lento, el café tiene que estar en su punto correcto, la leche tiene que estar en su punto correcto, no se puede hervir. Entonces, todo ese cuidado fue lo que me llevó a enamorarme del café. Cuando pensé que yéndome de ese trabajo quizás ya no prepararía más café, fue cuando empecé a sentir la necesidad de preparar”, agrega.
Al concluir su carrera y regresar a Santiago para realizar su práctica profesional, la rutina de oficina comenzó a pesarle. Aunque cumplía con cada una de las exigencias formales de su carrera, Catalina sentía que avanzaba dentro de una rueda interminable donde hacía lo que correspondía, pero no lo que realmente deseaba.
El punto de quiebre no tardo en llegar. Atrapada en una rutina que le hacía sentir infeliz por vivir el mismo día una y otra vez, decidió desahogarse con su pareja, y confesarle que su verdadera vocación estaba detrás de una cafetera. La respuesta de él fue inmediata, confiado en su talento, le propuso organizarse juntos para dar el paso definitivo, dejar el trabajo y comenzar a construir su propio emprendimiento.

Foto: Tacheri – LVDM
El origen del nombre: una herencia familiar y una declaración de amor
Detrás de la identidad del carrito se esconde un lazo afectivo que une a dos generaciones. La inspiración surgió a partir de su abuela, quien le transmitió el entusiasmo por el idioma francés al considerarlo “la lengua del amor”, fascinación que llevó a Catalina a estudiarlo. Durante ese aprendizaje, le llamó la atención la calidez de expresiones cotidianas como mon chéri o ma chérie, un trato cariñoso que alude a un bombón de chocolate y que dista de los términos habituales en español.
Al momento de bautizar la cafetería sobre ruedas, decidió romper las reglas gramaticales para plasmar el vínculo con su pareja y socio, Benjamín:
“El término ‘Ta Cheri’ de tope está mal dicho, porque ‘Ta’ es femenino y ‘Chéri’ es masculino, pero decidí que ese sería el nombre porque el emprendimiento lo conformamos junto con el amor de mi vida; Benjamín. Así, ‘Ta Cheri’ funciona como un compuesto original del sueño y amor de ambos, y también como el amor de cualquiera que pruebe nuestro café”.

Foto: Tacheri
La red familiar y el armado sobre ruedas
Levantar un negocio propio requirió meses de ahorro metódico y compras planificadas. Junto a Benjamín, destinaban parte de sus sueldos mensuales para adquirir lo indispensable, combinando artículos de segunda mano con implementos que ya utilizaban en casa. Para la extracción optaron por una máquina compacta Oster Perfect Brew —diseñada para el hogar pero capaz de aproximarse a un estándar profesional dentro de su presupuesto—, mientras que la estructura móvil se la compraron a un emprendedor de Buin que la había mandado a fabricar especialmente para despachar café.
Detrás del mesón existe además una red de contención familiar permanente. Aunque Catalina es quien está visible en la atención diaria, su entorno cumple roles clave: sus hermanos apoyan con entregas a distancia para no desatender el carro, y su pareja aprovecha sus días libres para acompañarla en las preparaciones. Su madre, en tanto, fue el primer motor de difusión barrial:
“Los primeros días ella tenía mucho miedo de que no vendiera y salía a hablar con los vecinos: ‘Oiga, mi hija está vendiendo café’. A pesar de que yo soy quien está aquí como dando la cara, hay muchas personas detrás (…) y mi novio, los días que está descansando de su trabajo remunerado, se viene a su trabajo no remunerado a ayudarme”.
A esa contención se sumaron las herramientas técnicas que le entregó su formación como publicista. Aunque cercanos llegaron a bromear con que el título no guardaba relación con una cafetería móvil, Catalina aplica activamente lo aprendido en la creación de contenido, la búsqueda de ganchos visuales y la segmentación de audiencias:
“Jamás invalidaría el hecho de haber estudiado la carrera, porque hoy en día me sirve muchísimo (…) todas esas herramientas hoy en día son oro puro que puedo implementar en mi propio negocio. Nosotros nos activamos el primer día y desde el primer día supimos que en algún momento iba a tener su boom, y lo tuvo”.

Foto: Tacheri
Café de especialidad y pastelería fresca al barrio
La elección de instalarse en Maipú responde al conocimiento y apego por el territorio tras haber residido en sectores como Tres Poniente y Altos de Maipú antes de llegar a Villa Los Héroes. Con una profunda fe, Catalina atribuye a los tiempos precisos el haber echado raíces comerciales en la comuna, reconociendo la identidad de un sector trabajador donde muchas personas mayores o vecinos no cuentan con la posibilidad de trasladarse a barrios como Lastarria para disfrutar de un café de especialidad.
En cuanto al grano, la propuesta mantiene un compromiso fijo con el tostador nacional Galga Coffee, rotando distintos orígenes. La alianza responde tanto a la calidad del producto como al propósito comunitario de la marca:
“Concientizamos mucho con que cada microempresa debe tener una identidad que apoye movimientos sociales. En este caso, Galga Coffee aporta a fundaciones que van en ayuda de los animales y de los perritos principalmente, así que por eso siempre va a estar presente acá”.
La propuesta de bebidas se acompaña con repostería horneada por sus propias manos. Su jornada parte entre las 6:00 y las 7:00 de la mañana horneando galletas y queques para asegurar que todo llegue recién hecho a la apertura de las 9:45 horas. Aunque el proceso ha implicado educar el paladar vecinal —explicando con paciencia que el café de especialidad no se sirve hirviendo para no quemar la leche—, la recepción ha sido inmediata, coronando al lemon cake como uno de los favoritos indiscutidos del público:
“Les ha gustado mucho el quequito de limón, hecho con limón natural, y las galletitas. A pesar de que de repente me han dicho que la leche se siente un poco fría —porque están acostumbrados a tomar ese café hirviendo y el de especialidad no se toma hirviendo—, todos los comentarios que nos han dado los hemos recibido y los hemos implementado para mejorar”.

Foto: Tacheri
Coordenadas de Tacheri
Para quienes deseen probar café de especialidad al paso y acompañamientos dulces, el carrito cuenta con dos puntos de atención semanales en la comuna:
- Martes a sábados: Pasaje Rafael Duco Figueroa 717, Villa Los Héroes, desde las 09:45 hasta las 15:00 o 15:30 horas.
- Sábados: Parque Tres Poniente con Avenida Sur, desde las 16:30 hasta las 18:00 horas (o hasta agotar stock).
- Redes sociales: En Instagram y TikTok se encuentran como @tachericafe.

Foto: Tacheri – LVDM



