WhatsApp suma nombres de usuario: advierten que la función transformará la identidad digital de personas y marcas
Carol Frost, de la Universidad Andrés Bello, sostiene que ocultar el número de teléfono en WhatsApp también elimina el único punto de verificación que tenían los usuarios para reconocerse entre sí.

WhatsApp está incorporando la posibilidad de usar nombres de usuario en lugar del número de teléfono para iniciar conversaciones, función que este medio ya había reportado en julio de 2026, cuando la plataforma habilitó la reserva anticipada de nombres. El cambio busca «reforzar la privacidad de la plataforma», pero ahora se conocen con más detalle sus efectos secundarios: el riesgo de que ese mismo blindaje a los datos personales termine facilitando la suplantación de cuentas.
Carol Frost, directora de la Escuela de Publicidad del Campus Creativo de la Universidad Andrés Bello, plantea el problema sin rodeos. «El principal desafío será la confianza: elegir un nombre de usuario claro, consistente con otras plataformas y fácil de reconocer será fundamental para evitar suplantaciones y proyectar una identidad digital sólida», advierte la académica.
La paradoja es directa: lo que hace más privada a la plataforma es justamente lo que abre el flanco de la confusión. Sin el número de teléfono visible, el nombre de usuario se transforma en el único elemento con el que alguien puede verificar con quién está hablando. Frost explica que «la incorporación de nombres de usuario en WhatsApp transforma la plataforma en un espacio más abierto y estratégico para las marcas: permite construir presencia sin exponer datos personales y facilita un vínculo más directo, continuo y gestionable con las audiencias. Eso puede generar una mayor interacción al eliminar la fricción que produce la exposición de datos sensibles».
Ese mismo mecanismo es el que más van a explotar quienes usan WhatsApp como canal de trabajo, y por lo tanto los más expuestos a que un tercero use un nombre parecido para engañar a sus contactos. Según Frost, «hoy, con nombres de usuario en WhatsApp, las personas pueden incorporar un canal directo, más cercano y de alta tasa de respuesta, sin sacrificar privacidad. Esto es especialmente potente para emprendedores, consultores, creadores de contenido y académicos, porque permite articular comunidades, gestionar audiencias segmentadas y ofrecer experiencias más personalizadas».
Cómo protegerse de la suplantación
Frente a ese escenario, la académica entrega recomendaciones que apuntan explícitamente a blindar la identidad. «Lo recomendable es utilizar el mismo nombre —o una variante muy cercana— al que ya está consolidado en otras redes sociales. También es importante privilegiar la claridad y la simplicidad, evitar caracteres complejos o números innecesarios y registrar variaciones relevantes del nombre para prevenir suplantaciones. Además, la cuenta debe acompañarse de una fotografía de perfil, una descripción clara y enlaces verificables», detalla Frost.
La recomendación busca cerrar la brecha que deja la ausencia del número: sin ese dato como referencia, cualquier señal adicional —foto, descripción, coherencia entre plataformas— pasa a ser evidencia de que la cuenta es legítima.
Frost resume la tensión entre oportunidad y riesgo con una frase que deja la advertencia como última palabra: «en un entorno donde la confianza es un activo escaso, la identidad digital debe gestionarse con el mismo rigor que una marca institucional«.



