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Adrián «Yayo» Muñoz, guitarrista maipucino que conquista los grandes escenarios: «Ahora puedo decir que pude colaborar con artistas a los que veía como fan»

El músico de Maipú que comenzó a tocar a los 15 años, y se formó en la Escuela de las Artes de la comuna, hoy recorre escenarios nacionales e internacionales con Catalina y Las Bordonas de Oro.

Adrián «Yayo» Muñoz, guitarrista maipucino que conquista los grandes escenarios: «Ahora puedo decir que pude colaborar con artistas a los que veía como fan»

A las 16:58 horas en punto, cuando el viento frío de la tarde empezaba a caer en la comuna, Adrián Muñoz cruzó la puerta de Coffee Culture. Vestía una blusa negra con cuello subido y un suéter celeste que contrarrestaba el clima desabrido. A pesar del trayecto y del viento, su peinado estaba bien fijo. En la mano sujetaba el estuche de su guitarra.

Se acomodó en el balcón y pidió un americano sin azúcar. De entrada mencionó que le gustaba mucho el café. Aunque la conversación empezó con nervios, se fue soltando de a poco para contar de él y su historia. Y al momento de grabar, su personalidad se acopló a las cámaras, desenvolviéndose como si fuera para él.

Fuera de cámara nos dijo que le gustaba que le dijeran Yayo. Pero detrás del apodo, hay un músico maipucino que se define sin rodeos:

“Soy una persona normal de la periferia”, dice.

La disciplina de la distancia y el compromiso con el origen

Nacido y criado en la Villa Los Héroes, Yayo entendió desde muy joven que haber crecido en Maipú implicaba una marca identitaria, pero también un esfuerzo de movilidad doble.

“Ya vivir en Maipú requiere un cierto compromiso para salir de la comuna, ir a estudiar, juntarte con la gente a trabajar, sobre todo en la música. Yo todo los días tengo que ir desde mi casa hasta Ñuñoa, por ejemplo. Eso requiere un esfuerzo de voluntad. Eso marca harto al maipucino en general: es gente muy esforzada”, reflexiona el guitarrista.

Ese sentido de pertenencia lo acompaña hasta hoy en cada escenario que pisa. Para Adrián, llevar el nombre de su comuna no es un detalle menor:

—¿Y qué significa para ti de cierta forma representar a la comuna de Maipú en este espacio ya más masivo de manera musical?

— «Muy bonito, porque cuando me presentan, por ejemplo, en la banda que tocó siempre me dicen, ‘Y desde Maipú’ y dicen mi nombre, y entonces eso me gusta caleta, porque al final después la gente cacha que soy de Maipú».

La inquietud por las cuerdas le nació en la infancia observando a la familia de su padre, donde varios integrantes eran músicos. A los 15 años tomó la guitarra:

«Empecé a tocar la guitarra temprano como a los 15 más o menos. Bueno, no tan temprano como se se requiere para un instrumento, pero con harto esfuerzo se pudo dar resultado».

Sus primeras armas las hizo en presentaciones del colegio y en la escena local, frecuentando recintos de la comuna como «La Pluma»:

«Empecé aquí tocando con muchachos de la comuna, entre distintos bares, espacios que hay. Antes había un lugar que se llamaba La Pluma, muy conocido aquí en Maipú, que se eliminó, botaron la casa y todo».

Foto: c0leoptera

De la Escuela de las Artes al valor de la educación pública

Buscando profesionalizar su pasión, ingresó a la Escuela de las Artes de la Municipalidad de Maipú (ESAM). Allí recibió instrucción de músicos profesionales y dio sus primeros saltos ante el público en presentaciones en vivo y en el festival comunal Maipeluza.

Sin embargo, al recordar esa etapa, Adrián mantiene un llamado sobre la institución donde se formó.

— ¿Cómo recuerdas tu etapa en la ESAM?

«Me gustaría que decir solo una cosita: que por ejemplo sería bacán que la Escuela Municipal de Maipú tirara un poco más para arriba, porque empezó siendo un proyecto así de calidad, primera calidad, ¿cachai? En cuanto a profes, la enseñanza que nos daban eran puros músicos profesionales, que han tocado con todo el mundo (…) Yo y muchos colegas músicos que tocamos ahora profesionalmente salimos de ahí y aprendimos lo mismo que era en la universidad».

Foto: c0leoptera

El guitarrista acompañante y las grandes colaboraciones

Lejos del ego del solista, Yayo se define como un guitarrista acompañante por excelencia. Le gusta el ensamble, el trabajo en equipo, la riqueza del acompañamiento a los cantantes y hacer coros o segundas voces.

Esa vocación lo llevó a integrar proyectos de rescate folclórico y popular como Dúo Pajarito (boleros y valses peruanos) y Las Guitarras de Miguel Molina (trío de guitarras de música antigua). En la actualidad, cofundó y forma parte de Catalina y Las Bordonas de Oro, agrupación que rescata el sonido de las cuerdas graves de la guitarra.

En su recorrido ha grabado y compartido escenario con referentes nacionales de la talla de Manuel García, Gepe, Pascuala Ilabaca, Joe Vasconcellos, el «Macha» y la maipucina María José Quintanilla.

«Cuando niño escuchaba mucha música, que ahora puedo decir que pude colaborar con esos artistas y no solo verlo desde una vereda como de fan, por así decirlo”, cuenta.

Uno de los momentos más memorables de su carrera ocurrió durante una gira por México. Gracias a la gestión de su equipo, la banda fue invitada por Los Bunkers a tocar en un importante teatro mexicano, compartiendo camarines y escenario con la agrupación que escuchaba durante su infancia.

Foto: c0leoptera

La alegría de los que lloran

Hoy, Adrián y Catalina y Las Bordonas de Oro se preparan para su desafío más ambicioso: el lanzamiento de su tercer álbum de estudio, «La alegría de los que lloran», un trabajo conceptual que transita por el bolero y la ranchera para letrar sobre el dolor y la fiesta.

El estreno estará respaldado por una extensa gira que recorrerá México (Guadalajara, Xalapa, Puebla, CDMX) y Argentina (La Plata, Buenos Aires, Córdoba, Mendoza), además de una ruta nacional por teatros regionales que culminará con un hito masivo el 11 de diciembre en el Teatro Caupolicán de Santiago.

— ¿Qué esperas de tu futuro?

«Tocar un instrumento es como sentarte todos los días en soledad a estudiar, ¿cachai? Pues igual eso requiere energía mental, física que algo físico también. Entonces, lo que espero es como poder ejercer la profesión hasta viejo».

Foto: c0leoptera

Un concejo para las nuevas generaciones

Pese a no promocionarse masivamente como profesor, “Yayo” disfruta impartir clases particulares de guitarra cuando se lo piden, transmitiendo el rigor del instrumento.

— ¿Qué consejo le daría a los más jóvenes que sueñan con vivir del arte?

“Es una carrera hermosa, que uno puede conocer mucho, muchas partes del mundo. Yo he conocido muchas partes gracias a la música, casi todo Chile. Les diría que no dejen de intentarlo. La música es un constante intentar, sobre todo que somos de más lejos [de Maipú], el tener que ir a otros lados para compartir con otros músicos es complicado”.

— En los momentos de duda, ¿en quién te apoyabas?

«Mi propia familia, pero yo era bien porfiado. Entonces, siempre dije: ‘No, esto es lo mío, esto es lo mío, esto es lo mío, esto es lo mío.’ Hasta que resultó. Todos me felicitan y me dan cariño».

Al apagar las cámaras y dar por finalizada la entrevista, la pausa devolvió el ambiente cotidiano al café. Adrián no se apuró en guardar la guitarra ni en salir corriendo hacia la micro o el metro. Fiel a su gusto por el buen café, decidió quedarse un rato más en el local, para así elegir una bolsa de granos para llevarse a casa.

Foto: c0leoptera

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