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Localidad, ruralidad y primeras festividades en los inicios de la comuna de Maipú 1891-1920

Un recorrido por los primeros treinta años de la comuna, cuando la vida se concentraba en los fundos, el agua se sacaba de las acequias y solo existía una escuela para toda la localidad. Te invitamos a conocer esta parte de la historia de Maipú en este nuevo artículo del doctor en Historia e investigador maipucino Oscar Riquelme Gálvez.

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Localidad, ruralidad y primeras festividades en los inicios de la comuna de Maipú 1891-1920

La historia de la comuna de Maipú se remonta a diciembre de 1891 cuando el Congreso de entonces, y como consecuencia de la Guerra Civil, decidió emitir la Ley de Comuna Autónoma, que dio nacimiento a la municipalidad. Para entonces, los límites de Maipú eran extensos y abarcaban todo el sur poniente de Santiago, colindando con Peñaflor hacia el oeste, con Santiago a través de las chacras de Chuchunco y Lo Valledor por el norte y nororiente, y con La Granja por medio del Fundo Lo Sierra hacia el oriente (espacio que más tarde conformaría la segunda localidad en la comuna, el Pueblo de Lo Espejo. Límites que se mantendrían hasta 1925 cuando se formaría brevemente la comuna de Lo Espejo, y después, de La Cisterna a partir de 1930).

Plano de Santiago y alrededores en 1929. Touring Club Italiano.

Cuando la Municipalidad de Maipú comenzó a funcionar, en el eje de los caminos rurales de Pajaritos y 5 de Abril, no existía una ciudad ni localidad como tal. Si bien, la Ley de Comuna Autónoma entregó varias facultades en el ámbito de la urbanización a la municipalidad, fue escaso lo realizado en sus primeros años debido a la escasez presupuestaria. El municipio dependía de sus alcaldes y regidores, concentradas en las familias Llona, Vial, Castillo, Infante y Astaburuaga, dueñas de la tierra, para asegurar el funcionamiento administrativo y presupuestario de la comuna. Según registros de José Salinas Ureta, Tesorero Municipal, el presupuesto no superaba los $29.000. Por tanto, aunque tempranamente la localidad adquirió su estatuto de villa en 1895, las formas de vida humana en Maipú no se concentraron en la localidad (que no eran más de cuatro calles), sino más bien, en el campo.

Perímetro de la localidad de Maipú. Registro de 1930, Museo Histórico Nacional.

La prensa del periodo daba cuenta que Maipú era visto como un lugar de residencia, pero también, de veraneo. La forma de vida era predominantemente rural, muy alejado de lo que se experimentaba en la capital. Algunas casonas embellecían la geografía rural, pero la ausencia de alcantarillado y la falta de agua potable en las viviendas, la escasez de alumbrado público y las enfermedades, dificultaban las condiciones de vida para la mayoría de los 2.000 habitantes de Maipú. En 1928, el periódico El Despertar entrevistó a Bruno González, el “tío Bruno” como se le conocía en la localidad. “Viejecito, bajo, pelo blanco, semi calvo”, nacido en 1841, era de los habitantes más antiguos en Maipú. Bruno González sabía de la ubicación donde fueron enterrados los veteranos de la Batalla de Maipú, en las zanjas ubicadas en la antigua calle Cuatro Esquinas. No obstante, su relato visibilizaba los desafíos de la vida en los primeros años de Maipú: “teníamos que tomar el agua de las acequias, que había que colarla, echarle palas de tuna y alumbre para que aclarara”.

Plaza de Maipú y sus alrededores en 1928. En el registro se visualiza el camino 5 de Abril, las escuelas San Martín y Bernado O`Higgins, al fondo, una extensa sucesión de fundos. Museo Histórico Nacional.

El trabajo se concentraba en la actividad agrícola de los fundos, que eran numerosos. En 1909, la Municipalidad de Maipú daba cuenta de los principales fundos de la comuna: San José de Chuchunco, de propiedad de Ramón Vías, con un avalúo de $561.000; Los Nogales, de propiedad de Julia y Dolores Gandarillas, con un avalúo de $165.000; Santa Adela, de Santiago Sotomayor, avaluado en $239.500; Vista Alegre, de Sucesión Sotomayor, avaluado en $359.700; Lo Valledor, de la Beneficiencia, avaluado en $506.200; Lo Sierra, de Ignacio Astaburuaga, avaluado en $52.500. Estos últimos pertenecen a espacios que, en el tránsito de las décadas, dejarían de ser parte de Maipú, para conformar otras comunas ya dar nacimiento a emblemáticos barrios.

En cambio, los principales fundos que conformaban las subdelegaciones de Pajaritos y Maipú, territorios que hasta hoy conforman la comuna, fueron: El Alto, de Leopoldo Valenzuela, avaluado en $245.000; El Toro, de Antonio Toro, en $35.000; Los Pajaritos, de Alejandro Vial, en $310.250; Lo Errazuriz, de Tobias Labbé, en $109.500; El Bosque, de Benigna Ortúzar, en $405.000; Maipú, de Luis Infante, en $295.800; La Rinconada, de Tomas Cerda, en $295.000; La Farfana, de Alfredo Riesco, en $45.500; La Laguna, de Jetrudes Echeñique viuda de Errázuriz, en $911.000.

Vista aérea de la localidad de Maipú y sus alrededores en 1957. En la fotografía, se visualizan el Monumento a los Héroes de Maipú y los caminos de Pajaritos, Chacabuco, entre otros. Museo Histórico Nacional.

Según los registros de patentes de 1910, la cantidad de servicios o emprendimientos era mínima (habría que esperar hasta 1940 para la llegada de las grandes industrias), aunque con una fuerte presencia de locales de baratillos, herrerías, carnicerías, fábrica de carruajes, panaderías, y una cantidad no menor de 31 locales de venta de bebidas alcohólicas. Esto último representaba un problema para el ámbito de la vida social. Pues, los registros de la Comandancia de Policía, el Reten Chuchunco y Reten Los Cerrillos, daban cuenta que la mayor parte de los delitos y detenciones en Maipú se debía a situaciones de “hombres ebrios”, “ebriedad y desorden”, “ebriedad y golpes”, y en menores casos, “robos de animales” (gallinas, bueyes y potrillos). Las penas iban, desde pagar multas de $5, a estadías breves de 3 a 5 días en la prisión.  

Para cuando el siglo XX comenzaba, no existían monumentos a la Batalla de Maipú, más que la Parroquia de la Victoria (que estaba lejos de ser el Templo Votivo concebido por O’Higgins). La Escuela Parroquial era la única escuela de la localidad, que contaba en 1907 con 75 alumnos matriculados. No obstante, esto cambiaría recién en 1910 con la inauguración de las escuelas San Martin y Bernardo O’Higgins. El mismo año y en el marco del Centenario, el Ejército inauguró el Monumento a Los Héroes de Maipú (proyecto incluso desde mayo de 1818). Y dos años más tarde, la comuna inauguró su primer club deportivo, el Campos de Batalla, ubicado en el Fundo Maipú. Además, las primeras casas serían numeradas según el sistema decimal. Igualmente, el transporte se fortaleció con la inauguración de un carro de sangre y la estación de ferrocarril (con servicios de 1° y 2° clase a Talagante, Marruecos, San Bernardo y Lo Espejo), aunque el caballo seguía siendo el principal medio de transporte para las autoridades y sus habitantes(habría que esperar a la década de 1920 para la llegada de las primeras góndolas, la construcción del Puente La Aguada y la iluminación del Camino Pajaritos). Por tanto, es posible afirmar que fue durante la década de 1910 donde Maipú consolidó una forma de vida urbana en la localidad.

Para finalizar, la comuna de Maipú concentró una vida urbana y ceremonial en torno a símbolos patrios y religiosos. En primer lugar, la fiesta del 5 de abril, que conmemoraba la gesta de la Batalla de Maipú. En segundo lugar, la celebración mariana del 16 de abril a la consagración de la Virgen del Carmen como Reina y Patrona de Chile. En tercer lugar, la celebración de fiestas patrias del 18 de septiembre.

Portada del 18 de septiembre en un periódico local de Maipú. El Monumento, 18 de septiembre de 1946. Biblioteca Nacional de Chile.

En Maipú, la celebración de fiestas patrias comenzaba el martes 17 con el “embanderamiento general del pueblo”. Esta medida correspondía a una ordenanza municipal, por lo que se aplicaba una multa correspondiente a las propiedades que no lo hicieran. La celebración principal era el día 18, que comenzaba con un lanzamiento de salvas a las 8:00 de la mañana. Luego, continuaba con un gran desfile, que iba desde el centro de la localidad por Camino Pajaritos y el Monumento a Los Héroes hasta la Parroquia La Victoria. En el desfile que comenzaba a las 10:30 y terminaba a las 14:30, participaban la Cruz Roja, Acción Católica, Bomberos, Clubes Deportivos, Club Atléticos Maipú y con posterioridad se sumarían otras entidades como Rotary Club. Estas entidades llevaban su respectiva ofrenda floral, y en los monumentos, era acompañada de un discurso y un saludo a la bandera. La actividad terminaba a las 19:00 de la tarde con un nuevo lanzamiento de salvas. Para mediados del siglo XX, a estas celebraciones se le sumaron juegos populares en el Estadio Municipal y elevación de globos. Al día 19, el día comenzaba a las 8:00 de la mañana con un lanzamiento de salvas y continuaba todo el día con juegos populares y elevación de globos frente a la municipalidad.

El Monumento a Los Héroes de Maipú. Recorte de El Monumento. Biblioteca Nacional de Chile.