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¿Por qué la contaminación se dispara en las noches? Maipú fue clave en medición de U. de Chile que lo explica

Una estación instalada en la comuna aportó datos a una investigación que registró, por primera vez, cómo varía la capa de aerosoles sobre Santiago durante los episodios de contaminación atmosférica.

¿Por qué la contaminación se dispara en las noches? Maipú fue clave en medición de U. de Chile que lo explica

Una estación de monitoreo instalada en Maipú fue parte de un estudio de la Universidad de Chile que, por primera vez, registró cómo varía la capa de aerosoles sobre el valle de Santiago durante episodios de contaminación atmosférica. El trabajo, publicado en la revista Journal of Applied Meteorology and Climatology, ayuda a explicar por qué el material particulado se dispara en las primeras horas de la noche.

El hallazgo central de la investigación describe un comportamiento que se repite temporada tras temporada en el invierno santiaguino. Según constató el estudio, «durante episodios de contaminación atmosférica, la capa de aerosoles de la atmósfera sobre Santiago pasa rápidamente de una condición de relativa gran altura o extensión vertical a una disposición de menor altura y muy cercana al suelo en las primeras horas de la noche». El académico del Departamento de Geofísica de la Universidad de Chile y autor principal de la publicación, Ricardo Muñoz, explicó que «esta dinámica explica, en parte, que en este horario se registren usualmente las mayores concentraciones de material particulado en la superficie».

Maipú, parte de la red de medición

El dato que ancla esta investigación al territorio es que Maipú no fue un punto cualquiera del mapa: la comuna albergó uno de los cuatro ceilómetros fijos —también llamados nefobasímetros— que sostuvieron la campaña de terreno, junto a los instalados en Quinta Normal, el sector del Aeropuerto y El Bosque. Así lo detalla el propio artículo científico, publicado en la revista de la Sociedad Estadounidense de Meteorología (AMETSOC), al precisar que «additional fixed ceilometers in the valley were operated at the sites called Airport, Maipú, and El Bosque» («ceilómetros fijos adicionales en el valle fueron operados en los sitios llamados Aeropuerto, Maipú y El Bosque»). Esa red de estaciones repartidas de norte a sur del valle fue la que permitió comparar, en simultáneo, cómo se comportaba la contaminación en distintos puntos de la cuenca durante los mismos episodios críticos.

Una camioneta con instrumental científico

La investigación fue desarrollada por el Departamento de Geofísica de la Facultad de Ciencias Físicas y Matemáticas de la Universidad de Chile, la empresa Meteodata y la Dirección Meteorológica de Chile (DMC), con financiamiento de la Agencia Nacional de Investigación y Desarrollo (ANID) y el patrocinio del Ministerio del Medio Ambiente. Su particularidad metodológica —y lo que permitió observar, por primera vez, la variación horizontal de las capas de aerosoles— fue el uso de un nefobasímetro móvil: un instrumento que hasta entonces solo se usaba de forma fija, montado esta vez sobre una camioneta que recorrió cerca de 70 kilómetros de norte a sur y de este a oeste de la capital. «Esta forma innovadora de usar el instrumento no estuvo exenta de desafíos técnicos y fue desarrollada por la empresa Meteodata, con quienes colaboramos estrechamente en el proyecto y las mediciones», detalló Muñoz, quien lidera el proyecto Fondecyt Regular 1221511. El resultado, según el académico, fue valioso: «Lo que obtuvimos fue una visión cualitativa casi tridimensional de las capas de aerosoles y de su evolución en el tiempo».

Un problema que se repite cada invierno

El hallazgo no es un ejercicio de laboratorio aislado: apunta directo al problema de contaminación que arrastra la Región Metropolitana cada temporada fría. De acuerdo con datos citados en el mismo estudio y recopilados por el Ministerio del Medio Ambiente, entre 2021 y 2023 «an average of 16 days in the cold season exceeded the national 24-h standard for particulate matter with aerodynamic size less than 10 μm (PM10)» («un promedio de 16 días en la temporada fría superó la norma nacional de 24 horas para material particulado de tamaño aerodinámico menor a 10 μm, PM10»). Ese es el trasfondo que motivó la campaña de mediciones: entender con precisión qué ocurre en la atmósfera del valle cuando cae la tarde y la contaminación, previsiblemente, se dispara.

La colaboración también tuvo un componente formativo: estudiantes del Magíster en Meteorología y Climatología del Departamento de Geofísica participaron en las campañas de medición, monitoreando en tiempo real los datos y su relación con las condiciones meteorológicas y los niveles de contaminación locales, según relató Muñoz. Para una comuna como Maipú, que según registró La Voz de Maipú ha destacado en otras mediciones ambientales por sus bajos índices de emisiones del transporte público, contar con una estación propia en este tipo de estudios confirma que el territorio también es parte activa del mapa científico que intenta descifrar la contaminación del valle.

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