Día de la Virgen del Carmen: Memoria y Fe en la Parroquia Nuestra Señora del Carmen
En la parroquia de calle Monumento se conservan la campana, el cuadro de la Virgen del Carmen y las bancas de la antigua capilla de La Victoria.

Es julio. En el norte de Chile se celebra con profunda pasión y entrega la fiesta a la Virgen del Carmen, la Tirana o la Chinita, como usted prefiera llamarla. Por eso, en una mañana de sábado marcada por contratiempos en mis planes, decidí visitar la parroquia Nuestra Señora del Carmen, ubicada en calle Monumento 1777, pleno centro de Maipú.
Había leído en el libro de Claudio Jorquera Aceituno, Primeros 100 años: Parroquia Nuestra Señora del Carmen de Maipú 1895-1995, donde se menciona que en el recinto existen varios objetos históricos pertenecientes a la derrumbada parroquia de La Victoria (seguro han visto los muros frente al Templo Votivo que nos la recuerdan). Estos tesoros están a la vista de todos, pero muchos desconocemos su importante carga histórica; por ello, me parece necesario darles una mirada actual e invitarlos a conocerlos.
Al entrar, nos recibe una imponente campana que perteneció a la antigua Iglesia Votiva de Maipú que fue inaugurada el 5 de abril de 1892 y rescatada por la Agrupación Cultural Maipú Patrimonial, tal como indica la placa explicativa. Luego, la encargada de la oficina pastoral me atendió con amabilidad y me presentó al párroco José Tomás Salinas, quien, como buen dueño de casa, me permitió recorrer el lugar y fotografiar los hitos patrimoniales.
Mientras observaba el hermoso cuadro Virgen del Carmen, del pintor Pedro León Carmona (que originalmente lucía sus cuatro metros de alto en el altar mayor de la capilla de La Victoria), se me acercó Rosita para ofrecerme su ayuda con la iluminación y el recorrido. Acepté agradecido y me maravilló ver lo bien cuidado que está el espacio, en especial aquellos vestigios que evocan ese Maipú de antaño, tan devoto. Cabe destacar que este cuadro permaneció protegido durante años por don Jaime Mallea Peñaloza, hasta que fue restaurado gracias a su gestión y la de otros amantes del patrimonio local. Solo debido a su persistencia esta obra volvió a estar disponible para la comunidad.

No solo por el esfuerzo desinteresado de estos vecinos y su equipo de restauración, esta pintura merece mayor visibilización, sino también porque a don Pedro León Carmona se le reconoce por su cuadro La carga de Bueras, mientras que en su Virgen del Carmen se funden de manera simbólica la fe y la historia con un talento inigualable.
En su investigación, Claudio Jorquera menciona que algunas de las bancas también formaron parte de la histórica parroquia de La Victoria; es muy probable que se refiera a las más antiguas de las que hoy reciben a los feligreses. Sentarse en ellas es, en cierta forma, habitar el tiempo. Por otro lado, en conversación con don Jaime Mallea, me comentó que incluso las puertas del templo fueron construidas con restos de madera de la destruida Capilla de La Victoria.
No deja de sorprender el cuidado que se tuvo para preservar nuestra memoria hasta en detalles que, sin el contexto necesario, pasarían inadvertidos.
Por todo esto y mucho más que no cabe en estas líneas, visitar la parroquia Nuestra Señora del Carmen en las vísperas de un nuevo 16 de julio nos recuerda que el patrimonio no es solo piedra, bronce o lienzos restaurados; es la memoria viva de una comunidad que se niega al olvido. En cada objeto custodiado se entrelazan la fe de los maipucinos de antaño y el cuidado de los de hoy.
Al regresar a la calle Monumento, queda la certeza de que la “Chinita” no solo habita en los grandes templos o en las multitudinarias fiestas del norte, sino también en el silencio de este rincón de Maipú, donde la historia y la devoción se vuelven un refugio cotidiano disponible para todo aquel que decida mirar.
