Puma y gato colocolo aparecen en Quebrada de la Plata de Maipú: los felinos que confirman que el territorio sigue vivo
Cámaras trampa de la Universidad de Chile registraron al puma por primera vez en el área y al esquivo gato colocolo tras más de seis años sin avistamientos, consolidando al Monumento Natural de Maipú como corredor ecológico clave de la zona central.

El 11 de enero de 2026, una cámara trampa instalada en la Quebrada de la Plata capturó algo que los investigadores esperaban, pero que nunca antes había quedado documentado en el área: un puma cruzando el territorio. Cuarenta días después, el 20 de febrero, el mismo sistema de monitoreo registró al gato colocolo, un felino tan esquivo que no había dejado rastro en ese ecosistema por más de seis años.
Los hallazgos, obtenidos por el Centro de Gestión Ambiental y Biodiversidad (CGAB) de la Facultad de Ciencias Veterinarias y Pecuarias (Favet) de la Universidad de Chile, fueron consignados por veterinaria.uchile.cl y representan la evidencia científica más contundente hasta la fecha del valor estratégico que tiene este Monumento Natural ubicado a poco más de 30 kilómetros del centro de Santiago, en la comuna de Maipú.
El corredor que los mapas no ven
Para los investigadores, lo que muestran estas imágenes va más allá de dos especies emblemáticas. «Muchas veces entendemos las áreas protegidas como espacios delimitados por un polígono en un mapa. Sin embargo, especies como el puma y el gato colocolo nos muestran exactamente lo contrario. Su presencia nos habla de movimiento, de conectividad y de relaciones ecológicas que exceden los límites administrativos de cualquier área protegida», sostiene Constanza Cabello-Araya, médico veterinaria, profesora adjunta de Favet y estudiante del Doctorado en Ciencias Sociales de la Universidad de Chile.
Cabello-Araya es quien lidera el monitoreo como parte de su investigación doctoral, que busca integrar herramientas de las ciencias sociales, el poshumanismo y las ciencias naturales para fortalecer la gestión y protección de la biodiversidad. Su tesis propone aproximaciones socioecológicas y multiespecie para repensar cómo se conserva la naturaleza en territorios complejos como este.

El puma (Puma concolor) es el principal depredador terrestre de Chile y necesita amplios territorios para desplazarse, reproducirse y alimentarse. Que aparezca en la Quebrada de la Plata indica que el ecosistema aún sostiene cadenas tróficas funcionales. El gato colocolo (Leopardus colocolo), en tanto, es uno de los felinos más difíciles de detectar en la zona central por sus hábitos huidizos; su reaparición después de más de seis años sin registros confirma que el territorio sigue ofreciendo refugio real para especies de alto valor de conservación.
Un territorio que ha resistido todo
El Monumento Natural Quebrada de la Plata supera las mil hectáreas y forma parte de la Estación Experimental Agronómica Germán Greve Silva, administrada por la Facultad de Ciencias Agronómicas de la Universidad de Chile. En su interior conviven al menos 87 especies de vertebrados —anfibios, reptiles, aves y mamíferos— y 19 de ellas son endémicas de Chile, lo que le ha valido reconocimiento internacional como uno de los hotspots de biodiversidad del planeta.
La historia reciente del área está marcada por la adversidad. El 14 de noviembre de 2016, el mismo día en que obtuvo oficialmente la categoría de Santuario de la Naturaleza, un incendio devastó cerca del 79% de su superficie. Como informó La Voz de Maipú en aquel entonces, la declaratoria fue el resultado de años de trabajo científico e institucional. Lo que vino después fue un largo proceso de restauración.
Desde ese incendio, equipos del CGAB —liderado por la Dra. Valeria Rojas, académica de Favet— han monitoreado anfibios, reptiles, aves y mamíferos en el territorio, generando información científica sistemática sobre uno de los ecosistemas más amenazados del país.
Pabla Sánchez Fuentes, coordinadora del Monumento Natural por parte de la Facultad de Ciencias Agronómicas, sintetiza lo que está en juego: «Estos hallazgos son especialmente importantes considerando las múltiples amenazas que históricamente ha enfrentado el área y demuestran que los esfuerzos de conservación, monitoreo y restauración están contribuyendo a mantener este corredor ecológico».
Hoy, además del monitoreo científico, en la Quebrada de la Plata se desarrollan actividades de reforestación, conservación de suelo y agua, control de erosión, y programas de educación ambiental que vinculan al territorio con comunidades de Maipú, Pudahuel, Padre Hurtado, Curacaví y otras localidades de la zona central.
La amenaza que no viene del fuego
Los registros llegan en un momento de presiones crecientes. Como ha cubierto La Voz de Maipú, la propuesta de construcción de la autopista Orbital Norponiente representa uno de los principales riesgos para la conectividad ecológica del sector: el proyecto vial podría fragmentar los desplazamientos de especies de amplia movilidad como el puma, aumentar los atropellos y aislar poblaciones de fauna que hoy aún se mueven con relativa libertad entre los cerros del poniente de Santiago.
En ese contexto, los datos que producen las cámaras trampa adquieren una dimensión estratégica que va más allá de la biología. Son evidencia para la planificación territorial, para fundamentar decisiones de gestión y, en el fondo, para recordarle a quienes diseñan infraestructura que este territorio no está vacío.
«La información generada mediante el desarrollo de actividades de monitoreo permite comprender mejor el estado de conservación de los ecosistemas y aportar evidencia para la toma de decisiones», advierte Cabello-Araya. Un puma y un gato colocolo en los registros de enero y febrero pasados son, en ese sentido, mucho más que una buena noticia para los naturalistas: son un argumento.


