Américo Vespucio con Pajaritos y Camino a Melipilla entre los cruces más peligrosos de la Región Metropolitana
Un análisis de Conaset sobre siniestros viales de 2024 ubica a dos intersecciones de Maipú entre los puntos más conflictivos de la RM. Expertos apuntan a la baja fiscalización como causa de fondo.
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Un análisis de la Comisión Nacional de Seguridad de Tránsito (Conaset) sobre los siniestros viales de 2024 ubica a dos intersecciones de Maipú y Cerrillos entre los puntos más conflictivos de la Región Metropolitana. El cruce de Américo Vespucio con Avenida Pajaritos registró 33 siniestros durante el año pasado, mientras que la intersección de la circular metropolitana con Camino a Melipilla también aparece entre los primeros diez de la región.
El informe, según consignó The Clinic, identifica los tramos con mayor cantidad de siniestros registrados durante 2024 (el más actualizado disponible) en toda la RM. La conclusión es clara respecto a dónde se concentra el problema: "Los principales ejes viales de los sectores sur y poniente de Santiago concentran los puntos más peligrosos para quienes circulan por la capital", de acuerdo con el análisis, Maipú figura entre las comunas con cruces más críticos, junto a La Cisterna, Cerrillos, Providencia y Puente Alto.
Para dimensionar la magnitud del problema en la comuna basta compararlo con el líder del ranking regional. El listado detalla que "entre los diez primeros, aparecen además cruces con Los Pajaritos (Maipú), donde hubo 33 registros, así como con Camino a Melipilla (Cerrillos)". En el primer lugar de la región se ubica "el cruce de Américo Vespucio con Gran Avenida José Miguel Carrera, en la comuna de La Cisterna, lidera el listado regional con 59 siniestros de tránsito", casi el doble que el cruce maipucino, pero suficiente para instalar a Los Pajaritos como una de las avenidas más problemáticas del sector poniente.
75 mil siniestros en 2024
Los números detrás de estos cruces se enmarcan en una estadística regional preocupante. Según los datos de Conaset, "en la Región Metropolitana hubo 21.883 siniestros, los cuales tuvieron como consecuencia que fallecieran 312 personas y 8.681 resultaran lesionadas" durante 2024. A nivel nacional, de los 75.653 siniestros registrados en el país ese mismo año, más de 52 mil se debieron a imprudencia del conductor.
¿Por qué se acumulan tantos accidentes justamente en esos puntos? Luis Stuven, gerente de Seguridad Vial de la Mutual de Seguridad, sostiene que el problema de fondo no es necesariamente la infraestructura, sino la conducta al volante. "Da la impresión de que existe cierta impunidad en los temas de tránsito", afirma Stuven. El experto además agrega que buena parte de estos siniestros ocurre en tramos de transición vial, ya que "muchos de estos siniestros de tránsito se generan a las salidas o a las entradas de las autopistas, en estas pistas de aceleración o de desaceleración".
El nudo de la fiscalización
Más allá de la conducta individual, Stuven plantea que el diagnóstico de fondo es estructural: en Chile casi no se fiscaliza el tránsito. Con las pistolas de velocidad que hoy usa Carabineros, explica, "lo que se fiscaliza en el parque vehicular no supera el 5%. Entonces desde ahí es poco probable que se cambie la conducta. Lo que necesitamos es fiscalización 'automática', pero también masiva". Esa brecha, sostiene, es la que explica por qué intersecciones como Los Pajaritos o Camino a Melipilla se mantienen año tras año entre las más conflictivas, más allá de cualquier mejora puntual en la señalización.
La promesa pendiente: Ley CATI
La respuesta que ofrece el Estado a este problema es la Ley CATI, promulgada en 2023, cuyo nombre corresponde a "Centro Automatizado de Tratamiento de Infracciones". La normativa contempla una red de cámaras, sensores y radares capaces de leer patentes y cursar multas automáticas por exceso de velocidad, cruce con luz roja o uso del celular al conducir. Sin embargo, su implementación sigue empantanada: en el mejor de los escenarios, "en el mejor de los casos podría estar funcionando a fines de 2027, puesto que una de las principales trabas ha sido uno de los reglamentos necesarios para su aplicación, relativo a la ubicación en que se posicionarán los radares".
Para Stuven, la ecuación es simple y no da espacio para más demoras:
"Hay una serie de infracciones que, a través de una buena fiscalización, se podrían erradicar y más allá de hablar del comportamiento, al final del día con esto se están salvando vidas".
La pregunta que queda flotando sobre Los Pajaritos y Camino a Melipilla es cuánto tiempo más deberán esperar los vecinos de Maipú para que esa fiscalización, hoy casi inexistente, finalmente llegue.

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