Día de la profesora y el profesor
En esta columna de opinión, el profesor y presidente del Comunal Maipú del Colegio de Profesoras y Profesores de Chile busca relevar la labor del docente, el que actualmente enfrenta un escenario que la autoridad denomina como "complejo".
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Hoy celebramos el día de la Profesora y el Profesor, celebramos a todas y a todos quienes día a día desde las salas de clases, patios y demás rincones de nuestros establecimientos formamos en distintos ámbitos a cada uno de nuestros niños-niñas y adolescentes. Recordamos y festejamos a cada uno de los profesores que han formado a nivel nacional, pero en especial a todos aquellos que han estado en la Educación Pública de nuestra comuna, desde los que partimos con CODEDUC y, ahora, traspasados al SLEP Santa Corina.
Saludamos especialmente a aquellos colegas que hoy se encuentran jubilados y jubiladas, quienes aportaron gran parte de sus vidas a la formación de sus estudiantes y hoy, desde sus hogares, siguen enseñándonos como ser grandes maestros, especialmente saludo a todos los profesores jubilados de Maipú que son parte de nuestra orgánica y que, semanalmente se juntan en nuestra sede para compartir, disfrutar y enseñarnos que el no estar en el aula no significa que han dejado de ser Profesoras y Profesores.
Hoy nos encontramos en un escenario complejo: la educación chilena está con una amenaza real de desmantelamiento: recortes económicos que impactarán en la reconstrucción, mantención de nuestras escuelas y liceos, programas de alimentación, talleres de distinta índole que impactaban en esos estudiantes que tenían puestas las esperanzas de construir un futuro prometedor desde lo académico, artístico y deportivo. También la dificultad de crear reales comunidades constructivas ya que su rol hoy en día es el de ser más “jefes” que “líderes” que guíen y tracen un camino en el que todos nos encaminemos a espacios educativos sanos y libre de violencia. Todos se dicen y creen “ser expertos”, pero otra cosa es estar frente al aula día a día; compartir con nuestros estudiantes, escuchar sus problemas, buscarles posibles soluciones o, simplemente ser un hombro o abrazo que los sostenga. Disfrutar de sus risas, actos inocentes, sorprendernos con sus avances y alentarlos a seguir; a pesar de tenerlo todo en contra. Formarlos en valores y sentimientos humanos nobles que sean propios de seres que construirán un país más justo y solidario.
Hoy es nuestro día, un día para celebrar entre nosotros, desconectarnos de nuestro quehacer educativo (que cuesta en verdad), pero que es necesario para nuestro bienestar. Como presidente del Comunal Maipú, he tratado en conjunto con mis colegas de la directiva, de ejercer una defensa irrestricta con el profesorado colegiado de nuestra comuna y, también, de aquellos que no lo son, a través de orientaciones o asesorías. La unión hace la fuerza y como gremio lo hemos demostrado en nuestras acciones. Hoy y todos los días son nuestros, ¡arriba las y los profesores que luchan!



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