«Esto no es agua, es caca»: el relato de la Villa Versalles IV tras el colapso de sumideros y la inundación con aguas servidas durante sistema frontal
Verónica Fabré, presidenta de la junta de vecinos, advirtió con anticipación al municipio sobre la necesidad de limpiar los sumideros antes del temporal. Nadie escuchó. El resultado: calles inundadas con desechos fecales, la sede social convertida en una piscina de barro, casas anegadas y techos destruidos.
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Verónica Fabré lo había advertido. Días antes de que el sistema frontal golpeara a Maipú el jueves pasado, la presidenta de la junta de vecinos del Barrio Longitudinal solicitó al municipio que limpiaran los sumideros del sector, que colapsan sistemáticamente cada vez que llueve con intensidad. La respuesta fue el silencio.
“Solicité que por favor limpiaran las alcantarillas porque siempre colapsan. Se sabía de este temporal”, dice Fabré. “Solicitamos por favor que nos limpiaran los sumideros. Oídos sordos ante todo”.
Lo que vino después fue peor de lo esperado. Los sumideros colapsaron y las calles del sector se inundaron, pero no solo con agua de lluvia.
“Colapsaron y colapsaron porque nosotros aquí estamos con caca. Esto no es agua, es caca”, denuncia la dirigente.
Una sede convertida en piscina y casas anegadas
La sede social de la junta de vecinos, que Fabré utiliza también para recibir a trabajadores municipales y personal del CESFAM del sector, quedó completamente inundada.
“Esta agua se me metió hasta dentro de la sede. Esto era una piscina”, relata, mostrando el barro que quedó tras el temporal.
Las viviendas del barrio también resultaron afectadas, y Fabré apunta a una causa concreta: las veredas construidas recientemente quedaron a una altura superior a la de las casas.

A eso se suman daños en el pavimento tras las lluvias, la dirigente atribuye a una mala ejecución de las obras. Adultos mayores y vecinos de escasos recursos también sufrieron daños en sus techos sin recibir ayuda a tiempo.

Vecinos limpiaron el sumidero
Ante la inacción municipal, Fabré tomó el problema en sus propias manos. Junto a su secretaria y un vecino, destapó manualmente un sumidero taponado.
No es la primera vez. En un temporal anterior nos cuenta, pagó de su propio bolsillo la poda de árboles que amenazaban el techo de la sede porque el municipio no lo hizo. Y cuando el camión recolector llegó al sector, se negó a llevarse los desechos extraídos de los sumideros.
Antes

Después

“Los directores no los escuchan”
La denuncia de Fabré apunta también a un patrón de abandono estructural. Para la dirigente, el problema de fondo es que los directores municipales no escuchan a los gestores territoriales ni a los dirigentes de base.
La línea de emergencia municipal tampoco respondió durante el temporal: “Llamamos al 1418. El 1418 los manda a otro teléfono. No los pescan, no pescan a nadie”, denuncia.
El balance que hace de la situación de su barrio es lapidario: “Estamos totalmente abandonados. Barrio Longitudinal, del Descanso para acá, no se preocupan para nada. Cero aporte”.

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