260 estudiantes de Maipú podrían quedar sin colegio: Crisis económica amenaza con cerrar la Escuela Franz Liszt
Entre bingos, rifas y el respaldo incondicional de las familias, 16 trabajadores luchan por mantener el espacio de 260 estudiantes. Hay docentes con meses de sueldos a medias, cotizaciones atrasadas y deudas, no obstante, nadie quiere que el establecimiento cierre y junto a apoderados se han unido para evitarlo.

Un complejo y dramático escenario enfrenta la Escuela Franz Liszt, una institución de 50 años que hace 15 se encuentra ubicada en la calle Diego de Almagro 351 en la comuna de Maipú. Lo que nació y funcionó durante años como un colegio particular sufrió una transformación clave cuando sus fundadores decidieron constituirse como fundación educativa.
Esta transformación eliminó el cobro de mensualidades o colegiaturas a las familias, pasando a depender de forma exclusiva de las subvenciones que entrega el Ministerio de Educación (Mineduc). Sin embargo, la estructura carecía de un fondo de reserva o “caja chica” para amortiguar imprevistos. Con el tiempo, los costos operativos heredados de su etapa anterior superaron con creces los ingresos estatales, obligando a usar recursos no presupuestados por los mismos docentes, generando así un espiral de deudas que terminó por estallar hace algunos días en que se hizo pública la crisis: la comunidad (profesores, alumnos y directivos) está solicitando aportes para poder sostener esta situación.

El nudo crítico con el Ministerio y abandono del directorio
La crisis alcanzó su punto máximo cuando el Mineduc comenzó a aplicar importantes retenciones a las transferencias mensuales. Para que una institución reciba la subvención al 100%, la ley exige mantener al día el pago de las cotizaciones provisionales de los trabajadores. Al acumularse los atrasos en este ítem, el organismo estatal realiza descuentos automáticos.
A este problema se suma la falta de reconocimiento oficial para tres cursos dentro del establecimiento. Aunque la enseñanza se imparte con normalidad, el Mineduc no entrega subvención por la matrícula de esas aulas.
El escenario futuro es aún más sombrío: el Mineduc debe realizar próximamente una evaluación de reconocimiento institucional. De no aprobarse, para el próximo año escolar serían cuatro los cursos no reconocidos ni subvencionados, una condición que convertiría al colegio en un proyecto económicamente inviable.
Frente a este colapso, el rol de los sostenedores ha quedado fuertemente cuestionado. El directorio de la fundación está compuesto por tres representantes. Según relata el cuerpo docente, únicamente la directora del establecimiento, Elba Peñailillo (quien es parte del equipo sostenedor), ha permanecido en el terreno buscando soluciones y acompañando las actividades recaudatorias. Los otros dos integrantes del directorio, entre ellos la antigua dueña del recinto, habrían abandonado sus responsabilidades, dejando a la comunidad a su suerte, de acuerdo a los relatos de miembros de la comunidad.
Profesores en resistencia: sueldos irregulares
A pesar del ahogo financiero, el equipo humano de 16 trabajadores —compuesto por docentes y asistentes con hasta 42 horas semanales en régimen de doble jornada— ha optado por no abandonar las aulas. La situación previsional y salarial ha alcanzado niveles críticos.
“Este mes recibí 50% de mi sueldo. Pero tengo del mes anterior que me pagaron el 40%. Y tengo del otro mes que me pagaron el 45%. O sea, han sido meses súper irregulares. Y nosotros empezamos a sumar y a mí me deben, solo en sueldo, más de $1.200.000 – $1.400.000. Y eso que te estoy hablando de mi caso, imagínate el resto que llevan más años”, relató a La Voz de Maipú la profesora Camila Romero.
La respuesta de las familias y la vida estudiantil
Pese a la incertidumbre, la fuga de estudiantes ha sido mínima. Actualmente, cerca de 260 niños y niñas asisten diariamente a la escuela, distribuidos en cursos por nivel desde educación prebásica hasta sexto básico, con un máximo de 35 alumnos por sala. Los pocos retiros registrados se han debido a mudanzas o cambios de trabajo de los apoderados, no a desconfianza en el cuerpo docente.
Al enterarse de la crisis el año pasado, los apoderados decidieron organizarse y formalizar el Centro de Padres. Lejos de retirar a sus hijos, se pusieron “la camiseta” por el colegio:
Aportes directos: Se fijó una cuota de incorporación al Centro de Padres para destinar fondos a la subsistencia de personal.
Eventos solidarios: La comunidad organiza de forma permanente bingos, rifas, venta de comida y actividades en fechas clave (como el Día de la Niñez) para amortiguar los sueldos faltantes.
Gestión de apoyo: Han tomado contacto con concejales de Maipú para conseguir premios y logística para sus eventos a beneficio.
Para las familias, el valor del colegio radica en su convivencia sana y en su enfoque inclusivo.
¿Cómo apoyar a la Escuela Franz Liszt?
La comunidad educativa apela a la solidaridad de la comuna de Maipú, de exalumnos y de la sociedad civil para juntar fondos de emergencia que permitan saldar las cuentas básicas y amortiguar la deuda salarial mientras se destraba la situación con el Ministerio.
Para colaborar con aportes económicos o donaciones para sus rifas y bingos beneficios:




