Estudio de seguridad revela zonas de riesgo y efectos ante una eventual explosión en planta de gas de Enap en Maipú
Un informe técnico encomendado por la estatal a una consultora británica —revelado por Teletrece— fija la probabilidad de un desastre en 1 en 80 millones, pero delimita radios de impacto de hasta 2.228 metros. Especialistas alertan que "no existe el riesgo cero" y advierten sobre quemaduras, rotura de tímpanos y proyección de escombros en el sector.
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Nuevos antecedentes técnicos reactivaron la preocupación en torno a la seguridad y convivencia urbana en el entorno de la planta de almacenamiento de gas licuado de petróleo (GLP) de la Empresa Nacional del Petróleo (Enap), situada en Maipú. Un informe pericial elaborado por una firma consultora británica a petición de la propia estatal —dado a conocer públicamente en un reportaje de Teletrece— actualizó las estimaciones sobre el impacto territorial y humano que desencadenaría un siniestro mayor en las instalaciones.
Si bien el cálculo probabilístico contenido en el documento sitúa la posibilidad de una catástrofe en una en 80 millones, el análisis técnico desglosa los efectos destructivos de una hipotética detonación en las tres esferas de combustible, fijando dos perímetros concretos de afectación hacia las zonas residenciales e industriales aledañas.
Los dos perímetros de afectación: radiación térmica y sobrepresión
El estudio técnico revelado por T13 actualizó los alcances territoriales dividiéndolos en dos franjas de impacto:
Zona de alto riesgo (hasta los 1.273 metros)
Este radio comprende los efectos directos más severos vinculados a la radiación térmica y la sobrepresión de la explosión. De acuerdo con el reporte, se proyecta una intensidad de calor de cinco kilowatts por metro cuadrado, condición en la cual el umbral de dolor físico se alcanzaría tras solo 20 segundos de exposición continua, mientras que a los 40 segundos ya se provocarían quemaduras de segundo grado en las personas.
En paralelo, la fuerza de sobrepresión estimada en este perímetro alcanza 1 PSI, magnitud suficiente para generar perforación de tímpanos y heridas corporales graves a raíz de materiales desplazados violentamente.
Área de amortiguación (hasta los 2.228 metros)
Más allá del primer cerco, el análisis define un área de expansión donde las principales repercusiones estructurales contemplan el estallido masivo de ventanales y vidrios de diversa escala, daños en marcos de ventanas y afectaciones menores en las edificaciones circundantes.
«No existe el riesgo cero»: la advertencia de especialistas
Tras revisar las conclusiones del documento exhibido por la señal televisiva, el prevencionista de riesgos Luis Salamanca fue enfático en señalar que ningún protocolo anula completamente la posibilidad de una falla humana o mecánica:
«No existe el riesgo cero», remarcó el especialista en T13, subrayando que, más allá de la baja tasa de probabilidad o las medidas de mitigación que se ejecuten, no se puede suprimir la posibilidad de que ocurra una emergencia operativa en algún momento.
Asimismo, Salamanca hizo un llamado de atención respecto a las condiciones del entorno directo de la planta, donde se constata la presencia de escombros, basura y residuos acopiados. Según detalló el profesional, en el escenario de una onda expansiva, elementos como vidrios, metales y plásticos se convierten en proyectiles disparados a alta velocidad, amplificando el nivel de daño sobre peatones, automóviles y casas del sector.
Finalmente, el prevencionista apuntó a la necesidad de no subestimar la capacidad de destrucción de un complejo que concentra considerables volúmenes de GLP, recordando antecedentes de emergencias previas como la explosión de un camión cisterna en el límite comunal de Quilicura y Renca para dimensionar la magnitud que exige este tipo de infraestructuras críticas.




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