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La leyenda del tren fantasma en Maipú

El escritor maipucino Michael Rivera aborda en esta crónica la tragedia ferroviaria ocurrida en 1956 en Cerrillos, un hecho que marcó para siempre la memoria local y dio origen a la leyenda del “tren fantasma de Maipú”, ese silbido nocturno que aún parece cruzar los rieles del recuerdo.

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accidente tren
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¿Han escuchado el pitazo de un tren a mitad de la noche? ¿O el sonido de las ruedas marcando su ritmo poderoso sobre los rieles? Algunos aseguran que se trata del eco de un tren fantasma, recuerdo de aquellos años en que los trenes cruzaban Maipú conectando el centro con la playa.

Yo soy uno de esos niños que, a mediados de los noventa, se metían bajo los durmientes del puente Santa Marta mientras el tren pasaba sobre nuestras cabezas. Siempre me fascinó su paso: el temblor del suelo, el ruido metálico, la sensación de peligro. Por eso, años después, escribí una novela de terror juvenil llamada Funeral en rieles, una historia lovecraftiana que reinventa Maipú como escenario sobrenatural. Pero en esa ficción el tren era apenas una sombra, un símbolo. Esta crónica busca saldar esa deuda, porque la realidad —siempre más brutal que la imaginación— nos recuerda que una mañana de verano de 1956, un choque de trenes cambió la historia de nuestra comuna.

El 14 de febrero de 1956, un tren excursionista salió de la Estación Central con destino a Cartagena. Sus últimos vagones eran de madera, pues correspondían a la tercera clase. Doce minutos después, un segundo tren partió rumbo al mismo destino. El primero se había detenido en el sector de Cerrillos, en lo que hoy es Avenida Salvador Allende con Las Torres, por una falla mecánica. El segundo convoy, al superar la curva que venía desde el Zanjón de la Aguada hacia Maipú, no pudo frenar: impactó con violencia el tren detenido. Las crónicas de la época cuentan que el estruendo se oyó hasta la Plaza de Maipú.

El resultado fue devastador: 23 personas murieron y 198 resultaron heridas. Los vagones de madera quedaron reducidos a astillas, atrapando a pasajeros y familias enteras. El rescate fue inmediato, pero precario. Vecinos, carabineros, bomberos y voluntarias de la Cruz Roja se lanzaron al lugar sin esperar instrucciones. Entre ellas —según relata Raúl Garrido Sotomayor en Maipú y sus Bomberos: 70 años de historia— estaba la madre del propio autor, quien participó en el rescate de heridos y en el traslado de cuerpos hacia los hospitales de Santiago. Aquellos valiosos testimonios dan cuenta del horror y la confusión: los gritos, el humo, el calor del metal y las manos desnudas intentando liberar a los atrapados.

El texto consigna que el Cuerpo de Bomberos de Maipú, junto a voluntarios de Cerrillos y de la Cruz Roja, trabajó toda la noche entre campos y zanjas, guiados apenas por linternas y faroles de aceite. “Los voluntarios se turnaban para cargar cuerpos y trasladar heridos; las ambulancias no daban abasto”, recuerda Garrido. Muchos de esos rescatistas improvisados fueron mujeres del sector, que ofrecieron frazadas, agua y consuelo. La escena quedó grabada en la memoria de quienes vivieron aquellos años: una tragedia humana que unió a toda una comuna en el dolor.

Con el tiempo, los maipucinos comenzaron a asociar aquel accidente con un fenómeno extraño: un silbido lejano, metálico, que se escucha por las noches en el sector de la exFISA y que parece venir de ninguna parte. Nadie lo ve, pero todos saben que está ahí. Así nació la leyenda del tren fantasma de Maipú, ese convoy invisible que aún recorre la comuna arrastrando su pena. Quizás sean las almas de quienes nunca llegaron a destino… o quizá —quiero creerlo— sean esas mismas almas las que nos cuidaron a nosotros, los niños temerarios que jugábamos bajo el puente mientras el tren pasaba sobre nuestras cabezas. 

Para finalizar, no puedo dejar de mencionar que, en un par de años, volveremos a escuchar el tren de pasajeros cruzando Maipú. Ya se observan las mejoras en la línea y la obra gruesa de algunas estaciones, junto al Parque Tres Poniente o frente a Ciudad Satélite. ¿Será que esta modernización hará desaparecer la creencia del tren fantasma… o la volverá más potente?

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