Diputados de derecha presentan proyecto que obliga a ofrecer escuchar latidos antes de realizar un aborto legal
La iniciativa modifica el Código Sanitario y establece que el médico deberá negarse a practicar la interrupción del embarazo si la mujer rechaza escuchar los latidos fetales. Organizaciones como Miles y Cedidh la acusan de coaccionar el consentimiento informado.

Un grupo de diputados de derecha presentó un proyecto de ley que modifica el Código Sanitario para obligar a los médicos a ofrecer a la mujer escuchar los latidos del feto antes de practicar un aborto en las tres causales vigentes en Chile. Si la mujer rechaza esa opción, el proyecto establece que el médico deberá negarse a realizar el procedimiento.
Qué propone el proyecto
La iniciativa, bautizada «Escucha su corazón», plantea intercalar nuevos incisos en el artículo 119 del Código Sanitario, la norma que regula el consentimiento informado previo a una interrupción del embarazo en Chile. Según el articulo del proyecto de ley, antes de que la mujer manifieste su voluntad de abortar, el médico cirujano deberá informarle si, de acuerdo a la edad gestacional, es posible detectar actividad cardíaca del embrión o feto.
Si esa actividad es detectable, el proyecto obliga al profesional a ofrecer verbalmente la posibilidad de escuchar los latidos a través de los equipos disponibles, junto con una descripción objetiva de lo que se escucha. La mujer puede rechazar ese ofrecimiento libremente, pero en ese escenario el médico «deberá negarse a practicar la interrupción del embarazo». Tanto el ofrecimiento como la decisión de la paciente deberán quedar registrados por escrito en la ficha clínica.
Excepción por riesgo vital y quiénes firman el proyecto
El texto contempla una excepción: la obligación no será exigible cuando el aborto corresponda a la causal de riesgo vital de la madre y deba practicarse de forma inmediata e impostergable para evitar un peligro para su vida o un daño grave a su salud. Es decir, la exigencia de ofrecer escuchar los latidos rige plenamente en los casos de inviabilidad fetal y de embarazo producto de violación.
El proyecto fue presentado el 25 de junio y lleva la firma de seis parlamentarios: las diputadas Chiara Barchiesi, Catalina Del Real y Claudia Reyes, del Partido Republicano; los diputados Álvaro Jofré y Cristóbal Urruticoechea, del Partido Nacional Libertario; y la diputada Ximena Ossandón, de Renovación Nacional.
El argumento de los impulsores
Los autores de la iniciativa sostienen que la actividad cardíaca constituye un dato clínico objetivo y verificable del estado biológico del embarazo, y que entregarlo a la mujer permite que su decisión se adopte con antecedentes más completos, veraces y objetivos, en el marco del consentimiento informado que ya exige la ley. El Partido Nacional Libertario plantea, además, que el proyecto es complementario a otras propuestas de la colectividad, como un fondo de acompañamiento económico y psicológico para embarazos vulnerables.
Para respaldar la medida, el proyecto cita legislación de distintos estados de Estados Unidos que contemplan mecanismos de consentimiento informado antes de un aborto, entre ellos Texas y Kentucky.
Las voces a favor y las miradas más matizadas
La diputada Ximena Ossandón defendió la iniciativa argumentando que su objetivo es que la madre cuente con la mayor información posible antes de tomar una decisión tan sensible, y que escuchar los latidos puede incluso hacer que cambie de parecer.
Una mirada más matizada llegó desde la académica en bioética de la Universidad del Desarrollo, Sofía Salas, quien cuestionó el uso de la palabra «tortura» para describir el proyecto por considerar que banaliza un concepto reservado para las violaciones más graves a los derechos humanos. Sin embargo, Salas también reconoció la complejidad moral que enfrentan tanto la mujer como el equipo médico en estos procedimientos, y llamó a un debate que evite categorías extremas para abordar un tema que, advirtió, no admite respuestas uniformes.
Un debate recién comienza
El proyecto «Escucha su corazón» se presentó oficialmente esta semana y aún no inicia su tramitación formal en el Congreso. El debate sobre su alcance, las eventuales indicaciones que reciba y su compatibilidad con la ley de aborto en tres causales promete extenderse en las próximas semanas, en medio de posturas que ya se muestran irreconciliables entre parlamentarios de derecha y organizaciones de salud y derechos reproductivos.



