Siempre me llamó la atención ese furgón escolar al lado de la COPEC, entrando por Riesco. El problema nunca fue el lugar, fue el tiempo: siempre de mañana, siempre apurado, siempre pasando de largo. Hasta que una noche —porque a veces la rutina se rompe sola— lo vi en su segunda sede también en Santiago Bueras. […]