Un jubilado de 84 años lleva cinco años solicitándole a su arrendatario que deje su domicilio ubicado en pasaje Los Decanos, el cuál ha utilizado para construir lo que sería una fábrica de poleras ilegal.
Además de lo anterior, le debe al dueño de la casa más de $30 millones entre las mensualidades y las cuentas impagas de la luz y agua.
Secuestraron la casa de su vida

Según relató Eduardo Cancino, jubilado de 84 años dueño del domicilio, al matinal Mucho Gusto, la casa ubicada en el pasaje Los Decanos la construyó con sus propias manos junto a su esposa ya fallecida.
El problema comienza hace 5 años, cuando a través de una ex arrendataria conocen a Freddy Ramos, una persona ecuatoriana que se presentó como alguien de una muy buena situación económica.
«Según él tenía de todo y venía forrado, porque hacía aspavientos de mucha plata, vehículos y de todo», contó.
Luego de dos meses normales, el jubilado comenta que nunca más recibió una retribución de parte del inquilino, quien además comenzó a realizar extraños comportamientos.
«Como el cuarto mes, cuando ya no me pagó, fui a ver y no estaba él. Me abre una señora, y ahí entro y no había nada, no estaba mi segundo piso, era una barraca. Todo lo demolieron, todo lo botaron, lo destruyeron para construir un galpón. Una bodega para contrabandear, no era un trabajo legítimo, ellos compraban cosas robadas y estampaban robado y se lo vendían a ladrones», señala Eduardo.
Más de 30 millones de deudas y una fábrica clandestina
Dentro de las irregularidades e incumplimientos del arrendatario, está el no pago de la mensualidad y de los servicios básicos. Además, transformó la edificación en una bodega de poleras, las que posteriormente estampaba y vendía.
Según relata Eduardo, la fabrica clandestina fue construida en desmedro de su domicilio, ya que el inquilino construyó un segundo piso rudimentario y peligroso, dañando la estructura original de la casa y convirtiéndola en un «galpón mal hecho, mal construido».
Dentro de los problemas que esto ha traído, es que los productos son vendidos y trasladados en grandes camiones que transitan por el pasaje a altas horas de la noche, molestando a los vecinos.

«Este caballero hacía entrega de día, de noche, a toda hora. Entonces, la vida de mis vecinos se vio alterada porque los camiones grandes, pesados venían descargando 5.000, 10.000 poleras a las 2, 3, 4 de la mañana», cuenta.
El jubilado narra que la Policía de Investigaciones requisó los productos de esta fábrica clandestina.
En total, son casi $7 millones los que adeuda el domicilios del jubilado en luz y cerca de $2 millones en agua, lo que se suma a los cerca de $23 millones en pérdidas por el no pago de los meses de arriendo.
Durante la transmisión, el equipo del matinal señaló que durante la mañana de ayer, Enel cortó la luz del domicilio como una forma de presionar al arrendatario para que abandone la casa de Eduardo Cancino.
«Lo único que queremos es que se vaya de la casa, pero él siempre lo que dice es, ‘En tres meses más me voy, denme un plazo, no tengo donde irme’. Entonces, al final tampoco se consigue», manifiesta el jubilado de 84 años.









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