/ Tomás Tapia
31 de enero de 2026

Una voz de hierro con «huesos de cristal»: La historia del maipucino Cristian Rivera

Cristian Rivera, cantante municipal de Maipú, encontró en la música un puente para superar su timidez y expresar lo que las palabras no podían. A pesar de padecer osteogénesis imperfecta («huesos de cristal») y realizar diversos trabajos, la perseverancia lo llevó a cumplir su sueño de cantar, demostrando que los límites están solo en la mente.
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A sus 42 años este cantante y animador municipal ha transformado su pasión por la música en su oficio, pero, sobre todo, es un manifiesto vivo de que la verdadera fuerza no reside en los huesos sino en las voluntades inquebrantables.

Su vida con osteogénesis imperfecta lo ha hecho enfrentar prejuicios, sin embargo, afirma que la «limitación está en la cabeza» y continúa destacando en lo que más sabe.

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Cristian en un evento del 18.

Raíces fuertes para huesos frágiles

Fue criado por su abuela a quien ve como su madre, y su tía, que ha sido como una hermana para él. A pesar de tener una familia numerosa, cuenta que nunca le faltó amor.

«(Mi abuela) tuvo nueve hijos, y aun así, le quedó amor para criar a algunos de sus nietos», explica Cristian en entrevista con La Voz de Maipú.

La crianza de su abuela y tía fue clave en su forma de ser, nunca obtuvo de respuesta un «tu no puedes» sino todo lo contrario. Esto le ayudó a construir su carácter y a creer en sí mismo.

«Una de las ventajas de haber sido criado por mi abuelita y tía es que siempre me dijeron que yo me la podía, nunca recibí un ‘no se puede’ por parte de ellas«, comenta.

Temprano en su vida descubrió el canto por mera casualidad gracias a su abuelo y fue esa presencia lo que despertó su pasión por la música que, con el tiempo, se volvió parte central de su vida.

De niño era tímido y la música apareció como alternativa para poder expresar lo que no podía con palabras. Cantar fue una forma de expresión, luego una herramienta para vincularse con los demás y últimamente un oficio sostenido.

«La limitación está en la cabeza»

Vivir con osteogénesis imperfecta fue duro para Cristian en su juventud, sobre todo para un niño inquieto como lo fue él. Las visitas al hospital por fracturas eran habituales en su día a día.

No reniega de las la silla de ruedas, sin embargo, no depende al 100% de ella, habita en una casa no adaptada y vive como una persona «normal», asegura. Para él las dificultades no han sido tanto físicas sino más simbólicas.

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Cristian en Cafe Cahve de Maipú.

«La limitación está en la cabeza», sentencia Cristian y agrega que «Chile aún es una sociedad que asocia discapacidad con incapacidad». Más que rampas o ayudas técnicas, lo que falta es cambiar la forma de mirar y tratar a los demás, ya sea con o sin alguna condición.

«En el fondo uno se pone a pensar: Todos, todo ser humano sufre de alguna discapacidad, visible, no visible, pero no hay nadie en el mundo que no tenga algo con lo que luchar», reflexiona.

Maipú, el escenario de su audacia

Cristian nació y creció en la comuna. Para e´l no es solo un domicilio, fue el lugar donde pudo demostrar que su teoría sobre las limitaciones era cierta.

Su ingreso al municipio no fue por la puerta ancha, sino a través de perseverancia. En 2017 participó en un casting masivo donde más de 400 personas esperaban mostrar sus talentos para trabajar como animadores y cantantes. Cristian quedó finalista, pero el llamado de ejercer nunca llegó.

Lejos de frustrarse, al año siguiente hizo algo que define su carácter, fue a hablar personalmente con la alcaldesa de turno para conseguir trabajo. Para su sorpresa, descubrió que sí había sido seleccionado después del casting, pero que nunca pudieron contactarlo. Desde ese memorable día en 2018, continua trabajando haciendo lo que más disfruta.

Un amor de pandemia y una paternidad de oro

Si Maipú le otorgó el escenario, la tecnología le regaló el amor. En plena pandemia, cuando los aplausos cesaron, Cristian se volcó a las transmisiones en vivo de Facebook para seguir cantando. Fue ahí, entre comentarios y likes donde conoció a quien es hoy su esposa.

Pero el legado más importante para Cristian no está en la música, sino en la forma de construir su familia. Siguiendo el ejemplo de su abuela, decidió criar con el mismo amor que recibió.

» Tengo una hija adoptiva (…) ella es hija de una prima que llegó a vivir con nosotros. Yo creo que seguí la misma tendencia que hicieron conmigo (…) ella nació aquí y desde chiquita me dijo Papá«, explica Cristian.

​Con su vida personal resuelta y el corazón lleno, a Cristian solo le queda una meta profesional por cumplir: llevar su voz a las regiones de Chile. Es el anhelo de quien ya conquistó su comuna y que hoy busca expandir su canto.

«Querer es poder», sentencia finalmente.

Una frase que, tras 42 años desafiando diagnósticos y prejuicios, no suena a cliché, sino a una verdad irrefutable.

SOBRE EL AUTOR

Tomás Tapia

Periodista en Práctica

Admirador del Gato Gamboa, contador de historias y periodista en formación

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