La Voz de Maipú

Tu barriotambién es noticia.

Ingresar
OpiniónOpinión

Cáncer de mama en Chile: avances y lo que aún falta

En esta columna de opinión, la oncóloga radioterapeuta Valentina Ovalle, de Clínica IRAM y la Universidad Diego Portales, repasa los avances en el tratamiento del cáncer de mama en Chile y propone consolidar un programa de tamizaje organizado, con mamografía desde los 40 años en mujeres de riesgo promedio.

Leer y escribir comentarios
Cáncer de mama en Chile: avances y lo que aún falta

El cáncer de mama es el cáncer más frecuente entre las mujeres en Chile. Detectarlo precozmente aumenta las posibilidades de curación, y el tamizaje con mamografía ha demostrado reducir la mortalidad por esta enfermedad. Según el Ministerio de Salud, en 2024 se realizaron 642.151 mamografías, un 25% más que en 2022. El desafío es que este avance se traduzca en diagnósticos y tratamientos oportunos.

Los avances terapéuticos han sido significativos. Hoy realizamos cirugías menos extensas y contamos con terapias anti-HER2, inmunoterapia y otros medicamentos dirigidos que permiten reducir las recaídas y mejorar la sobrevida en pacientes seleccionadas. En radioterapia, mi especialidad, la transformación de la última década ha sido extraordinaria: podemos ofrecer tratamientos más precisos y breves, con alta efectividad y menos efectos adversos en determinadas pacientes. Para muchas mujeres, esto significa completar su radioterapia en cinco sesiones, con menor impacto en su vida cotidiana.

En Chile, el GES ha sido fundamental para garantizar acceso al diagnóstico, tratamiento y seguimiento, con plazos definidos y protección financiera para las prestaciones incluidas. Sin embargo, persisten brechas territoriales y socioeconómicas. La colaboración público-privada ha contribuido a ampliar el acceso, como se ha evidenciado durante la alerta sanitaria oncológica de 2026. Fortalecer esta coordinación permite aprovechar mejor las capacidades disponibles y acercar la atención a las pacientes.

Mirando al futuro, debemos priorizar la educación en prevención y consolidar un programa de tamizaje organizado, con invitación, seguimiento y evaluación de resultados. Propongo que contemple mamografía desde los 40 años en mujeres de riesgo promedio y estrategias más precoces e individualizadas para quienes tienen alto riesgo.

También necesitamos mejorar el acceso a reconstrucción mamaria, estudios genéticos y plataformas moleculares cuando estén indicados, e incorporar medicamentos que demuestren beneficios relevantes en sobrevida o sobrevida libre de enfermedad, con financiamiento sostenible, incluso cuando sean de alto costo. En radioterapia, debemos asegurar calidad y acceso a tecnología que permita administrar tratamientos más precisos, con menos sesiones y mayor protección de los órganos sanos.

La atención integral requiere acceso oportuno a kinesiología, nutrición y psicooncología, además de programas para sobrevivientes que aborden las secuelas del tratamiento y su impacto en la calidad de vida. Las pacientes jóvenes necesitan, desde el diagnóstico, una evaluación interdisciplinaria que incluya asesoría y acceso a preservación de la fertilidad cuando corresponda. Debemos acompañar a nuestras pacientes para que puedan vivir bien durante y después del cáncer.

Hemos avanzado enormemente, pero aún tenemos importantes oportunidades de mejora. Durante octubre se visibilizan numerosas iniciativas de pesquisa, educación y tratamiento, muchas impulsadas por sociedades científicas y organizaciones de pacientes. Debemos potenciar la colaboración entre el Ministerio de Salud, los prestadores públicos y privados, las sociedades científicas, la academia, las agrupaciones de pacientes y las fundaciones, para coordinar estos esfuerzos y lograr que los avances lleguen a todas las personas.

Comunidad LVDM

Comentarios

Comparte tu mirada sobre esta noticia.

Escribir un comentario

Cargando comentarios…

Deja tu comentario

Tu correo no se publica. Los comentarios y las respuestas se revisan antes de aparecer.