Historia, barrios y patrimonio: El rescate de la memoria local para las nuevas generaciones
Los investigadores locales Francisco Díaz y Emilia Lavín presentan el primer tomo de un libro de cápsulas históricas que cuenta Maipú más allá de la Batalla de 1818, desde sus barrios, industrias y la memoria de sus vecinos. En esta entrevista de Michael Rivera hablan de su método, de investigar habitando la comuna y del segundo tomo, previsto para abril de 2027.
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Aunque el imaginario nacional asocia a Maipú casi exclusivamente con la Batalla de 1818, su verdadera identidad se forjó en sus barrios, industrias y la memoria viva de sus habitantes. Para rescatar estos relatos invisibilizados, los investigadores locales Francisco Díaz y Emilia Lavín presentan un libro de cápsulas históricas que reconstruye el patrimonio comunal desde la vivencia del territorio.
En esta entrevista, los autores abordan los desafíos metodológicos de su investigación, el valor ético de hacer historiografía habitando la comuna y la importancia de conectar a las nuevas generaciones con su entorno cotidiano.
El título del libro alude a “breves temáticas históricas” ¿Cómo fue el proceso de seleccionar estos episodios concretos y qué importancia tiene presentar la historia local en cápsulas accesibles para el lector común?
— La selección de los temas surgió de la intención de comprender Maipú más allá de la Batalla del 5 de abril de 1818, que suele ser el principal referente histórico de la comuna. Durante la investigación fuimos encontrando distintas historias que permitían reconstruir su desarrollo desde otras perspectivas: sus primeros asentamientos, la transformación de su vida rural en una realidad urbana, sus industrias, sus movimientos sociales y sus representantes intelectuales, artísticos y culturales.
— Por eso, el libro reúne episodios diversos que, aunque pueden parecer independientes, se conectan para mostrar cómo se ha construido la identidad maipucina. No queríamos presentar una historia limitada a los grandes acontecimientos o a los personajes más conocidos, sino también rescatar las memorias de personas y comunidades cuyas experiencias merecen ser reconocidas.
— Presentar estos temas de manera accesible permite que la historia local llegue a lectores que quizás no tienen una formación especializada, pero que sienten curiosidad por conocer el lugar donde viven. Creo que conocer nuestra historia ayuda a comprender quiénes somos, reconocer el aporte de las generaciones anteriores y fortalecer el sentido de pertenencia. En ese sentido, las temáticas son breves en su delimitación, pero cada una abre la posibilidad de descubrir una historia mucho más amplia.
A nivel nacional, Maipú suele asociarse de inmediato con la Batalla de 1818 y el Abrazo. En este trabajo, ¿qué otros aspectos, relatos o hitos menos conocidos de la historia de la comuna buscan rescatar y poner en valor?
— Buscamos rescatar una historia de Maipú que muchas veces queda en segundo plano frente a la Batalla de 1818. Por ejemplo, abordamos sus primeros asentamientos y la transición desde una realidad rural hacia una comuna urbana e industrializada, mostrando cómo estos cambios transformaron la vida de sus habitantes.
— También ponemos en valor historias vinculadas al mundo del trabajo, como la Sociedad Industrial Pizarreño; las experiencias de organización comunitaria, como el Campamento Liberación; y las memorias de personas como Alejandro Venegas Carús, profesor e intelectual, y Ronald Wood Gwiazdon, estudiante cuya historia está vinculada a las violaciones de los derechos humanos durante la dictadura.
— A esto se suma el reconocimiento de los primeros intelectuales y artistas de la comuna, de sus escritores contemporáneos y de figuras como Alberto Kurapel. Es decir, no nos interesaba mostrar únicamente los acontecimientos políticos o militares, sino también las experiencias sociales, culturales y humanas que han dado forma a Maipú.
— En definitiva, queremos demostrar que la historia de una comuna no se construye solamente a partir de sus grandes hitos, sino también mediante el trabajo de sus habitantes, sus barrios, sus organizaciones y sus expresiones culturales. Rescatar estas memorias permite reconocer que Maipú no es únicamente un lugar donde ocurrió una batalla decisiva para Chile, sino una comunidad con una trayectoria propia, compleja y diversa.
¿Cuáles fueron los mayores desafíos metodológicos a los que se enfrentaron para reconstruir estas temáticas?
— Respecto a las fuentes, primero, el uso de textos, obras e informes históricos de referencia; segundo, relatos de vecinos (testimonio vivo, tales como Camilo Montalbán Araneda, Guido Valenzuela Silva, entrevistas que aún se encuentran la plataforma de Youtube y las pueden encontrar en 15 minutos de cultura), consulta de crónicas e investigadores locales, específicamente Raúl Téllez Yáñez, y en una perspectiva más amplia, Gabriel Salazar Vergara. De modo que dicha información recabada es veraz en la descripción de hechos, y aún más en la memoria colectiva de los maipucinos; y tercero, el análisis de censos de población, decretos presidenciales y municipales, informes especializados sobre medio ambiente y salud, entre otros.
— En lo que concierne a la metodología, la investigación es estrictamente asincrónica, dado que a nuestro juicio, Maipú no tuvo una fundación urbana tradicional con plaza mayor o decreto a inicios del siglo XIX, sino que evolucionó a partir de cambios administrativos y del poblamiento en torno a haciendas y al núcleo de la Capilla de la Victoria, lo cual tuvimos que hilar memorias colectivas, relatos orales y diversos antecedentes dispersos con el objetivo de crear una línea histórica que fundamente una idea de identidad local. Fue muy complejo, pero con disciplina de estudio, pensamos que se cumplió lo propuesto.
Escribir un libro de historia entre dos autores implica un trabajo metodológico conjunto. ¿Cómo fue el proceso de colaboración entre ustedes para integrar sus miradas y estructurar la obra?
— Sí, es muy complejo. Primero, creemos que nuestro primer libro (Tomo I) -pronto en abril de 2027 se viene el tomo II- consolidó dos a tres años de esfuerzo individual y colaborativo, en donde tuvimos que unir los hallazgos historiográficos, y tratar de mantener un estilo de redacción académico; segundo, ser muy riguroso al escribir los testimonios y transcribir las citas. Esto permitió, estructurar e integrar las diferentes miradas y temáticas, como una arquitectura literaria en forma de anillos (muy similar a la utilizada en la estructura literaria clásica), lo que permitió tejer un macro relato sin perder la cohesión histórica propia de Maipú.
Escribir sobre la historia de Maipú siendo investigadores locales le da un matiz especial al relato. ¿Cómo influye el habitar la comuna en la mirada histórica con la que abordaron las temáticas del libro?
— Bueno, habitar y residir en Maipú es un privilegio único, porque nos permite ejercer de mejor manera como investigadores locales, aportando un matiz vivencial que transforma por completo la perspectiva histórica con la que se aborda en el libro.
— Desde esta condición de vecinos y partícipes del territorio, el habitar Maipú influye en el relato de las siguientes formas: primero, para nosotros Maipú no es simplemente un objeto de estudio distante, sino el espacio vital que nos otorga pertenencia. Esto se impregna en la investigación con un profundo respeto y afecto por la historia comunal, reconociéndola como una “República Independiente” de esencia viva; segundo, logramos sintonizar con los ritmos, los espacios y las transformaciones cotidianas (como las calles, los antiguos barrios, las plazas y los hitos locales) a lo largo de nuestro tiempo, lo cual facilita la cercanía con los relatos orales y su historia, más allá de los grandes acontecimientos nacionales (como la Batalla de Maipú); y tercero, es un honor, intentar reconstruir la historia, ya que las temáticas conectan los procesos macro (la urbanización, la industrialización, los cordones industriales y los conflictos sociales) con las experiencias reales que marcaron a las familias maipucinas intergeneracionalmente. Es decir, para nosotros es un compromiso ético con la comunidad y su porvenir.
Ahora que el libro está circulando en conversatorios y encuentros locales, ¿qué recepción o reflexión esperan despertar en los vecinos y las nuevas generaciones de maipucinos sobre la memoria de su propio entorno?
— Esperamos que el libro despierte curiosidad, identificación y, sobre todo, una reflexión sobre la importancia de la memoria local. Muchas veces vivimos en un lugar sin conocer las historias que ocurrieron en sus calles, sus barrios o sus instituciones, ni las experiencias de las personas que contribuyeron a construir la comuna que conocemos hoy.
— Nos gustaría que los vecinos pudieran reconocer que la historia de Maipú no pertenece únicamente a los grandes personajes o a los acontecimientos que aparecen en los libros de historia nacional, sino que también se construye a partir de las experiencias cotidianas, las organizaciones sociales, el mundo del trabajo y las expresiones culturales de sus propios habitantes.
— En el caso de las nuevas generaciones, esperamos que este acercamiento les permita desarrollar un mayor interés por su entorno y comprender que la identidad de una comunidad no es algo estático, sino que se construye y transforma a lo largo del tiempo.
— Conocer el pasado también nos permite comprender mejor el presente y preguntarnos qué comuna queremos construir hacia el futuro. Finalmente, nos gustaría que el libro no se entendiera como una historia cerrada o definitiva, sino como una invitación a seguir investigando, conversando y recuperando memorias. Siempre quedan historias por contar, y creemos que los propios vecinos tienen mucho que aportar a ese proceso. Es por ello, que el tomo 2 viene a plasmar este argumento.
— Más que un registro definitivo, este trabajo funciona como un puente intergeneracional vital, ideal para acercar la historia tanto a quienes levantaron los barrios fundacionales como a los jóvenes estudiantes que hoy transitan por ellos buscando comprender su entorno. Con la mirada puesta en el segundo tomo anunciado para 2027, queda claro que el relato de la comuna sigue en plena construcción; después de todo, leer y habitar el propio territorio es siempre el primer paso para apropiarse de él y proyectarlo hacia el futuro.

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