Jay Maluenda sabe que el sueño americano a veces se convierte en una pesadilla. Más cuando el mando de uno de los países más poderosos del mundo está a cargo de personas como Donald Trump. Con la excusa de «hacer a América grande de nuevo», el Republicano inició una cacería de migrantes, donde las historias de deportaciones injustificadas se cuentan por montones.
Antes de la pesadilla, un sueño. Antes de ser Jay Maluenda, era Joel Maluenda. A pesar de haber nacido en Macul, migró muy pequeño a Maipú. Sus recuerdos de infancia están acá, en el Barrio Los Héroes. A Maluenda lo conozco bien; tenía buen carácter y se hacía querer por todo el curso. Era el Chile de los 90s y la vida nos juntó desde segundo a séptimo básico en el Liceo Santiago Bueras y Avaría, que por esos años se conocía como el Liceo A73 de Maipú.
Luego el Joel partió a Los Bosquinos y después al Liceo Industrial Domingo Matte Pérez, más conocido como el SOFOFA de Cuatro Álamos. Ahí terminó su enseñanza media.
La vida nos reencontró en esos típicos chats de whatsapp que los excompañeros de curso arman, con la excusa de la junta que nunca llega o simplemente para rememorar esa etapa de la vida en que todo era un juego.
Hoy el Joel se hace llamar Jay Maluenda y ha ido cultivando una carrera incipiente de músico urbano latino, afincado en Nueva York. Antes trabajó en Maipú. Me explica que trabajó en la tienda Zoo Concept del Mall Plaza Oeste para costear sus estudios de Diseño Gráfico en el Duoc UC de la misma sede. Luego, en el Mall Arauco Maipú, fue sub jefe en la tienda Brick, de ropa deportiva.
Su esfuerzo y sus estudios le permitieron ascender a diseñador y Visual Merchandising para marcas como Converse, Umbro y Ocean Pacific, supervisando tiendas en la Región Metropolitana y Concepción. Por las noches, su energía se volcaba al ambiente festivo, trabajando en conocidas discotecas de la comuna como Costanera Lounge y 5ta Avenida.
Jay Maluenda: A Nueva York los pasajes
Un día metió todos sus sueños en una maleta, tomó un avión y partió a la gran manzana a vivir la historia de miles de migrantes. Allá no trabajó para grandes marcas, pero aprendió un oficio: la plomería. En esos países, los oficios permiten salir adelante y Maluenda comenzó a construirse una nueva vida.
Pero la noche lo seguía llamando y comenzó a hacer música. Su «flow latino» no pasó desapercibido, y con el tiempo comenzó a abrirse paso en la escena musical. Con su música ha logrado cumplir sueños como ser telonero de pioneros del reggaetón como J Álvarez, Trebol Clan y Lennox.
Estas oportunidades surgieron gracias a conexiones en la comunidad, como el reconocido DJ Chile, que lo llevó a presentarse en discotecas y en las populares fiestas en bote que recorren el río Hudson con vistas a la Estatua de la Libertad.
Su fama se consolidó en noviembre de 2024 al protagonizar un capítulo del popular programa de Canal 13, «Siempre Hay Un Chileno». Esta plataforma le dio una visibilidad masiva, conectándolo con el público chileno que lo felicita a diario.
Paternidad y política migratoria
Si Estados Unidos no se hubiese vuelto loco, la noticia sería que Maluenda se convirtió, hace un par de meses en padre por primera vez: tuvo un par de gemelas. Sin embargo, la cruzada contra los migrantes de Trump ha llenado los titulares de padres separados de sus hijos y Maluenda está nervioso.
En conversación con La Voz de Maipú me cuenta que el contexto actual ha puesto su vida en una encrucijada. Maluenda describe el clima político como una «política del miedo» que ha impactado la economía y el trabajo, especialmente para la comunidad migrante hispanohablante, que es la principal mano de obra en oficios como el suyo, la plomería.

Obras detenidas, persecuciones del ICE a personas en sus lugares de trabajo y deportaciones masivas que incluso pueden terminar con migrantes detenidos en terceros países, hoy tienen al músico urbano pensando sus próximos pasos.
«El miedo que tengo es por mis hijas que son americanas y al ser americanas de padre y madre migrante, el mayor conflicto que tenemos como pareja es que, si nos llega a pasar algo, hay dos tipos de panoramas. Uno, que nos deporten con nuestras hijas o dos, que es más terrible, que es que las dejen en una casa o residencias de menores como está pasando y se ve en las noticias», confesó Maluenda.
Una decisión de paternidad revolucionaria
En un acto de profunda reflexión sobre la paternidad y el rol de la mujer, Jay tomó una decisión poco convencional pero cargada de significado: inscribió a sus hijas con el apellido de la madre primero.
«Vivimos en un mundo donde el apellido del papá tiene que ser el primero, pero ¿por qué? Si la mujer, la madre es la que hace todo», reflexiona. «Mi novia tuvo a nuestras nenas por cesárea y todavía apenas puede moverse. (…) Es por eso que les puse el primer apellido de la madre a mis nenas: El de su mamá, y el segundo apellido de mis hijas es el mío». Con esta acción, busca generar un «llamado a la atención» y espera que su decisión inspire a otros.
Música, futuro y el anhelo de volver
A pesar de las dificultades, la carrera musical de Jay Maluenda no se detiene. Recientemente lanzó su último sencillo,
«Supernova», y ya prepara una colaboración de «perreo» con el artista chileno Diego Smith, un tema que confía «va a pegar en Chile».
Mientras sigue conquistando escenarios en Nueva York, mantiene vivo su sueño de actuar en una película y ve al actor Pedro Pascal como un «tremendo referente». Su creciente reconocimiento lo llevó incluso a ser recibido por el Consulado General de Chile en Nueva York, quienes le desearon éxito en sus proyectos.
Entre la crianza de sus hijas y su trabajo, Jay Maluenda vive el día a día, con la esperanza de poder abrazar nuevamente a sus seres queridos en Chile. Un anhelo que se mantiene firme, al igual que el orgullo por sus orígenes en las calles que lo vieron crecer y soñar en grande: las de Maipú.
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