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OpiniónMes Mundial de la Alimentación

La alimentación es política

En esta columna de opinión, la Geógrafa sostiene que la alimentación es política porque las decisiones económicas, ambientales y territoriales inciden en lo que producimos y comemos, y llama a fortalecer la participación y la “agencia alimentaria” de las personas.

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La alimentación es política

Octubre nos convoca a reflexionar sobre nuestra historia, nuestros derechos y las transformaciones sociales que atraviesan nuestros territorios. El 12 de octubre nos interpela desde la historia colonia y sus persistencias en América,  el 15 reconocemos internacionalmente a las Mujeres Rurales, y el 16 conmemoramos el Día Mundial de la Alimentación.

Decir que la alimentación es política no es un acto de rebeldía ni una declaración partidista. Es reconocer una realidad: las decisiones económicas, ambientales, comerciales y territoriales, desde lo local hasta lo global, tienen consecuencias sobre lo que producimos, distribuimos, compramos y finalmente comemos.

No es lo mismo hablar de seguridad que de soberanía alimentaria. Mientras la primera nos exige garantizar el acceso a una alimentación adecuada, la segunda nos invita a preguntarnos quién tiene el poder de decidir sobre nuestros sistemas alimentarios. Y allí aparece una cuestión fundamental: la agencia alimentaria, nuestra capacidad individual y colectiva para participar, decidir y transformar las condiciones que determinan nuestra alimentación.

Hablar de alimentación también es hablar de gobernanza, de redes, de desigualdades y de relaciones de poder. Es preguntarnos quiénes toman las decisiones, qué intereses predominan y quiénes quedan fuera de ellas.

No podemos ignorar que las decisiones que afectan nuestra canasta básica tienen responsables y consecuencias. Tampoco podemos desconocer que el Cambio Climático llega a nuestros campos, a nuestras costas, a nuestros mercados y, finalmente, a nuestras mesas. Negar su existencia no impide que sus efectos transformen nuestros sistemas alimentarios.

La alimentación también es geografía. Los alimentos nos permiten reconocer actores, flujos, prácticas, memorias y relaciones que organizan y transforman nuestros territorios. Porque detrás de cada alimento existe una historia que conecta lugares, personas y decisiones.

Desde Territorios Alimentarios hacemos un llamado a fortalecer nuestra participación y agencia alimentaria. A involucrarnos en las decisiones, a reconocer el trabajo de quienes nos alimentan y a comprender que nuestros derechos también se ejercen en los campos, las costas, los mercados, las cocinas y las mesas.

No se trata de politizar artificialmente la alimentación, sino de reconocer la dimensión política que siempre ha tenido. Porque ninguna mesa está aislada de las decisiones que se toman en el mundo.

La alimentación es política porque alimentarnos nunca ha sido un hecho aislado del territorio que habitamos. Y seguimos habitando este octubre que nos remece.

Los alimentos son mapas.

Comunidad LVDM

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