/ Tomás Tapia
21 de febrero de 2026

Desafiando el mapa gourmet: Valentina Vidal, la influencer pastelera de las tortas más cotizadas en Maipú

Rechazó la idea de que para comer rico hay que salir de Maipú. Con un equipo de talentosas pasteleras y una legión de seguidores en redes sociales, la ex estudiante de Derecho consolida su marca en la comuna, mezclando la disciplina del fitness con sabores de vanguardia.
Imagen destacada
Necesitamos suscriptoras /es
¡Maipú necesita tu voz! Este 2026, nuestra meta es llegar a 1.000 suscriptores para asegurar un periodismo local valiente e independiente. Únete hoy por solo $3.000 y obtén beneficios inmediatos: con tu suscripción activas el LVDM Pass, la tarjeta digital que te da hasta 25% de descuento en los mejores bares, cafés y restaurantes de la comuna. Apoya la información de calidad, recupera tu inversión ahorrando en tus salidas y fortalece nuestra identidad local. También puedes suscribirte a nuestro canal de WhatsApp 100% gratis y recibir en tiempo real las noticias de Maipú.

Cambió los códigos penales por las batidoras y las leyes por las cremas, Valentina Vidal, influencer de una vida fitness y sus productos. Ha construido un imperio de pasteles en Maipú, demostrando que se puede ser una pastelera de alta gama, levantar pesas y dirigir un negocio exitoso.

IMG 20260202 WA0066.jpg
Valentina trabajando en una de sus creaciones.

Hubo un tiempo que Valentina vivía una doble vida, durante el día estudiaba Derecho en la Universidad de Chile, cumpliendo con la expectativa de su familia y en las noches se dirigía a escondidas de sus padres al Instituto Gastronómico Internacional (IGI), que había llegado recientemente a Chile en esos años.

Hoy, esa dualidad es cosa del pasado. Valentina tiene marca registrada en Maipú, una chef que distribuye a las cafeterías más importantes de la comuna y que se prepara para abrir su propio punto de venta gourmet en El Descanso. Pero el camino para dejar la balanza de la justicia y tomar la de la cocina no fue sencillo.

La rebelión del delantal

Aunque su puntaje PSU la llevó a poder estudiar Derecho, soñaba con algo que siempre le había gustado: la pastelería.

«A mí siempre me gustó la pastelería. Mi abuela era pastelera, pero de oficio (…) ella le hacía clases a la señora de la pastoral y yo me acuerdo que siempre le robaba la barra de chocolate de cobertura que tenía para decorar las tortas de selva negra«, recuerda Valentina.

​Mientras ese deseo seguía guardado, se lanzó a estudiar leyes por presión familiar. A pesar de ser una buena alumna, pronto llegó la crisis vocacional. «Mi mamá me vio durante la universidad con mucha depresión por crisis vocacional, porque yo entraba a derecho básicamente porque tenía un gran puntaje y siempre fui humanista», relata.

Fue en último año de Derecho cuando tomó la decisión de inscribirse al IGI, pero con un gran costo, ya que trabajaba, estudiaba y ahora tendría encima los cursos de pastelería, además de mantener en secreto su nuevo oficio ante sus padres.

«Yo llegaba formal donde mi mamá pasada a fritura. Mi mamá me decía ‘estas hedionda a fritura’, y yo le decía, ‘es que pasamos a comer con los chiquillos’», reconoce Valentina.

Miedo, sabotaje y gloria en Paraguay

​Pero todo cambió con una oportunidad de oro. Valentina tenía dos objetivos: ganar un torneo internacional y, lo más importante, confesarle a sus padres que era pastelera en secreto y que este era el camino que quería seguir.

«Para poder contarles a mis papás que esto era a lo que yo me quería dedicar, me metí a un concurso para representar a Chile en un campeonato de pastelería en Paraguay», explica.

La preparación fue dura, dejó su trabajo y todos los días se iba a su instituto a practicar desde las 9 de la mañana hasta las 10 de noche. Cronometraba la duración de su ejercicio y lo hacía mientras otros estudiantes estaban en lo suyo, todo para aclimatarse al ritmo de su próximo concurso.

Ya en Paraguay, comprendió la magnitud del evento, más de 60 participantes esperaban quedarse con la victoria y en la guerra de la cocina todo vale.

A uno de sus compañeros le ocurrió la desgracia de no haber traído insumos básicos, a lo cual Valentina le ayudó, prestándole de los suyos, pero la respuesta del argentino no fue gratitud, sino confusión, «es un concurso, no deberías ayudarme» le respondió, a lo que Valentina le clarificó que todos venían a ganar por talento, no por no ayudar al resto.

Sin embargo, la suerte no parecía estar de su lado al principio. El tiempo se detuvo para Valentina cuando se dio cuenta que uno de sus ingredientes clave, había desaparecido de su mesa.

«Me robaron una salsa, un toffee de maracuyá, así son en los concursos , te roban cosas, te quiebran, te botan», explica Valentina.

Frustrada y desesperanzada, su mente le aseguró el fracaso, levantó la voz, «¿quién sacó mi salsa?», preguntó, la cocina entera alzó su mirada, pero nadie contestó. Sin embargo, el argentino que había ayudado saltó a su rescate, le regaló los ingredientes necesarios para rehacer el toffee y Valentina, sabiendo la receta de memoria, la pudo completar y regresar con todo a la competición.

«Fue una vuelta de mano, imagínate yo no lo hubiese ayudado. Él probablemente tampoco me hubiese ayudado», recuerda entre risas.

Con sus implementos listos, se enfocó en terminar su alta pastelería de palta y maracuyá. En el concurso se fijaban en todo, el sabor, decoración el manejo de los desechos y mucho más, ya que se determinaría el ganador a través de un sistema de puntos.

Contra todos los pronósticos, Valentina ganó, tuvo un puntaje perfecto, 100% en todos los aspectos, pero ahora venía una segunda prueba, confesarle a sus padres que su pasión yacía en la pastelería y que de esto quería vivir en el futuro.

«Ellos pensaban que yo andaba de vacaciones con una amiga en Paraguay»

Sus padres la esperaban en el aeropuerto y el momento de la verdad se volvió inevitable.

«Llegamos al aeropuerto con las medallas, la bandera de Chile, el traje de cocina y mis papás me vieron y quedaron como ¿qué pasó?»

Inmediatamente Valentina corrió hacia sus papás, abrazándolos y llorando a cántaros. Ante la confusión de sus padres, decidió intervenir el chef que la acompañaba, el destacado Nicolás Garate, «la vale fue a competir, a representar a Chile, está estudiando gastronomía (…) la Vale es realmente muy buena» les dijo.

Atónitos, su reacción fue de asombro, el padre se resistió a la idea, pero eventualmente cedió, «papá a mi me va a ir bien (…) yo te prometo que a mí me va a ir bien y voy a ganar más que un abogado», le dijo Valentina.

Un peso se levantó de sus hombros, ya no había más que ocultar o decir excusas de donde estuvo a sus progenitores y el emprender se veía cada vez más posible.

Camino a la independencia

Esa promesa dicha en el terminal aéreo«voy a ganar más que un abogado» no fue una frase lanzada al viento; fue un contrato que Valentina firmó consigo misma. Y lo cumplió.

Comenzó vendiendo tortas por pedido, pero su mano experta y su disciplina de hierro pronto la llevaron a las ligas mayores del barrio. Se convirtió en el motor dulce de una cafetería, distribuyendo tortas. Pero el éxito trajo su propio vértigo: el volumen de pedidos creció tanto que sus manos ya no daban abasto.

67688743 118079582632132 2279416829689797452 n
Una de las tortas a pedido que realizó.

Fue el inicio de una escalada profesional que la llevó mucho más lejos que los límites de la comuna. Valentina se transformó en Chef de Watt’s Industrial. Realizó investigaciones de tendencias en Europa y se perfeccionó en Francia, absorbiendo técnicas de vanguardia para traer a Chile sabores que escapan de lo tradicional, como el pistacho y el matcha de alta gama.

Además, durante este tiempo logró cumplir otro de sus sueños, poder enseñar. Específicamente en la reconocida escuela internacional de gastronomía Artebianca, donde imparte cursos de pastelería.

«Siempre me gustó la pedagogía, de hecho siempre quise ser profe de lenguaje desde chica y quise poder llevar el tema de la pedagogía a esto, porque fue algo que siempre sentí que fui buena para hacer», explica.

El boom de las redes y la lealtad a Maipú

​Con la llegada de la pandemia en 2020, Valentina encontró en TikTok una nueva aula. «Les grababa las clases, tutoriales de tortas para que las hicieran en las casas y lo subí a TikTok», cuenta. Lo que pensó que pasaría desapercibido, explotó con miles de visitas en un día.

El éxito radicó en su capacidad de explicar lo difícil en fácil. «Lo que traté de hacer fue primero acercar la pastelería con un vocabulario mucho menos técnico hacia las personas«, recuerda. Esa cercanía inspiró a muchos a atreverse, como una seguidora que la marcó profundamente:

«Tengo una seguidora que empezó vendiendo cosas que yo enseñaba en TikTok, me dijo ‘gracias a ti yo pude emprender en un momento en el que mi marido estaba sin pega’», cuenta Valentina sobre una seguidora que emprendió.

Además, está su lado fitness, el cual también retrata en las redes, para ella, el estar saludable no se trata de extremos, sino de un balance sano entre ejercicio y comer cosas ricas ocasionalmente.

Hoy, Valentina sigue firme en su objetivo de descentralizar la oferta gourmet y demostrar que en Maipú se puede salir a comer rico. Cuenta con un equipo de talentosas pasteleras, «mis niñas», como les dice cariñosamente, y se prepara para abrir un punto de venta en El Descanso.

IMG 20260204 WA0019.jpg
El equipo de Valentina

«La idea de ese punto de venta es hacerlo muy gourmet, como quizás tener algunos productos que venden en una cafetería, pero también productos más especiales», concluye.

Así, entre batidoras y mancuernas, Valentina ya no necesita esconderse ni inventar excusas sobre el olor a cocina. Hoy, ese aroma es el sello de una mujer que demostró que su verdadera vocación no se encuentra en un código civil, sino en la felicidad de poder estar presente en las mesas de los maipucinos que prueban sus pasteles.

Desde su taller, la abogada que nunca fue sigue dictando su propia sentencia: en Maipú, sí hay locales que ofrecen calidad y pasión.

SOBRE EL AUTOR

Tomás Tapia

Periodista en Práctica

Admirador del Gato Gamboa, contador de historias y periodista en formación

¿Con ganas de seguir leyendo?

Una respuesta a «Desafiando el mapa gourmet: Valentina Vidal, la influencer pastelera de las tortas más cotizadas en Maipú»

  1. Avatar de Joyería Cáceres

    muy interesante, gracias por compartir!

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Selección del editor