Sitio eriazo de Villa Portal del Sol fue cerrado tras años de denuncias: vecinos ahora enfrentan problemas con roedores
Tras un homicidio, incendios y plagas de ratones, el terreno abandonado que atormentaba a la Villa Portal del Sol fue limpiado y cerrado. A pesar de esto, los vecinos continúan siendo afectados por roedores que abandonaron el lugar para invadir sus domicilios.
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El terreno eriazo ubicado en Cuatro Poniente con Asunción, en la Villa Portal del Sol, fue finalmente limpiado y cerrado tras años de abandono que derivaron en plagas, incendios y hechos de violencia.
Según relató Marcela Acuña, presidenta del Comité de Adelanto y Seguridad Caleta Gonzalo, el cambio se produjo hace dos semanas.
"Comenzaron a llegar las retroexcavadoras acá atrás, limpiaron, se demoraron aproximadamente dos semanas, porque justo en esos días llovió". El trabajo incluyó el cierre perimetral del sitio, un punto que los vecinos reclamaban desde 2022.
Años de plagas, un homicidio y drogas
Las viviendas de la Villa Portal del Sol colindan directamente con el terreno en cuestión, y durante años convivieron con toda clase de problemas.
"Teníamos plagas de todo tipo, homicidios, quema de animales, incendios, rucos, droga, de todo", describen.
La situación no era nueva. En abril de este año, La Voz de Maipú informó sobre la riña con arma blanca ocurrida el 31 de octubre de 2023 en el mismo sitio, que terminó con una persona muerta, y que consolidó al lugar como uno de los focos más críticos de inseguridad para la Villa Portal del Sol.
Cartas, reuniones y veneno para ratones
El recorrido de Acuña comenzó mucho antes de asumir como dirigenta. Como vecina enviaba reclamos a la OIRS municipal pidiendo fiscalización. Luego, ya como presidenta del comité, amplió las gestiones: cartas al Ministerio de Salud y a distintas reparticiones del Estado, además de reuniones sostenidas con el municipio que, según su testimonio, no se tradujeron en soluciones concretas.
"Vinieron muchas veces del municipio, me traían solamente veneno para los ratones", relató, en referencia a las visitas municipales que evitaban abordar el fondo del problema: la negativa de los dueños del terreno a cercarlo.
En ese proceso, un solo concejal respondió a sus solicitudes de ayuda, pese a que Acuña las envió a representantes de todos los partidos. "Él fue el único en realidad que respondió a mis requerimientos", afirmó sobre Edison Aguilera, quien además expuso el caso en dos ocasiones ante el Concejo Municipal.
La cobertura mediática y las "funas" en redes
Buscando presión adicional, Acuña recurrió a la prensa local, agradeciendo la visibilidad que los medios comunales le dieron al conflicto. Pero la dirigenta no se quedó solo en esperar que la cobertura hiciera efecto: desarrolló una estrategia propia de insistencia digital.
Cada vez que el municipio o el alcalde publicaban contenido en redes sociales —sin relación alguna con el caso—, Acuña insertaba en los comentarios el enlace a las notas publicadas. La faena, según describió, comenzaba después de su jornada laboral y se repitió sistemáticamente hasta que, en sus palabras, "les empezó a molestar la cosita".
La multa y el aviso del cierre
Con la dirección en mano, y las denuncias de los vecinos, el municipio citó a los propietarios a una reunión. Días después, uno de los dueños del terreno le avisó por mensaje a la dirigenta que el cierre estaba en marcha.
"Me conseguí el dinero y el lunes vamos a comenzar a limpiar y a cerrar el terreno de Cuatro Poniente con Asunción", señaló quien recibió la noticia con escepticismo tras años de promesas incumplidas.
Ratones, cámaras que no llegaron y una carta que Acuña no firmó
El cierre efectivamente ocurrió, aunque el desenlace no está exento de nuevas frustraciones. El propietario había ofrecido instalar cámaras de seguridad en el sitio para evitar que volvieran a romper las rejas, pero la promesa quedó en nada: "las cámaras no se dieron porque él quería que yo le diera una carta de respaldo ante el municipio" para intentar rebajar la multa cursada por la DOM.
Acuña se ofreció a redactar una carta, pero con una condición que el propietario no aceptó: que detallara todo lo ocurrido durante los años de abandono. "Me dijo que no, que no le interesaba y que no le servía una carta con tantos aliños", contó.
Finalmente, y tras confirmar que el lugar está limpio tras la intervención, un nuevo y último problema afecta a los vecinos de la zona: los roedores.
Tanto los domicilios del pasaje Caleta Gonzalo como los ubicados en Avenida Cuatro Poniente están enfrentando una crisis de ratones, los que escaparon desde el sitio eriazo y que pasaron a invadir los hogares de los residentes de la Villa El Sol.
"Acá atrás parecía El Flautista de Hamelín", describió Acuña sobre la invasión de roedores que, tras la limpieza. El terreno está cerrado, pero la batalla contra los ratones recién comienza.


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