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Debido a las fiestas clandestinas que se han conocido durante el último tiempo, como los recordados hechos de Maipú, Cachagua y Espacio Broadway, el ministro del Interior Rodrigo Delgado, propuso como medida que quienes participen en estos eventos ilegales realicen trabajos voluntarios con pacientes Covid.

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Según Delgado, esta idea ya ha sido presentado tanto a los ministro de Salud, Enrique Paris, y al subsecretario del Interior Juan Francisco Galli, además del Comité de Expertos que ha conformado el Gobierno.

Desde el mismo Gobierno reconocieron esta medida como válida, aunque aún falta un análisis más profundo. Es así, como la subsecretaria de Salud Pública, Paula Daza, valoró el planteamiento de Delgado: “Nos parece que es una medida interesante. Que los jóvenes que hoy día están participando en estas fiestas clandestinas tengan la oportunidad de empatizar con las situaciones sanitarias que estamos viendo en nuestro país”.

Según consigna La Tercera, el profesor de Derecho Penal de la Universidad Diego Portales, Jaime Couso, señala que la medida propuesta no le parece adecuada. «Definir que esos servicios precisamente deban cumplirse con pacientes Covid puede tener varias consecuencias indeseadas”, explica el docente.

Asimismo, Couso explica que implementar esta medida supone una responsabilidad tanto del sistema judicial como para el sistema de salud, ya que requiere un apoyo institucional por parte de quien recibe a los sancionados (capacitación, supervisión, evaluación y reportes a la justicia), lo que distraería de su labor al personal de salud, que tiene como misión principal responder a la emergencia sanitaria.

«La pedagogía penal que ha servido para fundamentar la propuesta es bien discutible: tiende a infantilizar a los condenados en lugar de hacerlos responder ante la sociedad, sobre todo si en realidad (…) no se espera de ellos un aporte efectivo al cuidado y tratamiento de los pacientes -no tienen competencia para ello-, sino más bien que escarmienten por medio del impacto que les provocaría presenciar el sufrimiento de quienes padecen la enfermedad”, explica el profesor de Derecho Penal.

Según lo señalado por el medio, el bioestadístico de Universidad de Chile, Gabriel Cavada, establece esta medida como novedosa y efectiva. Pese a esto, para Cavada la propuesta califica como “bastante anecdótica… El problema que tiene aquello es qué tipo de trabajos podrías hacer, porque no es ético exponerlos a un contagio”, manifestó Cavada.

SOBRE EL AUTOR

Paolo Rojas Méndez

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