Crisol: el conjunto folklórico maipucino que lleva 15 años mostrando bailes y música chilena al mundo

Recientemente, Crisol viajó hasta Taiwán para participar del Festival Internacional de Folklore y Juegos Folklóricos 2025, la que ha sido la última de muchas presentaciones a nivel internacional que han realizado representando a Chile y Maipú.

Crisol: el conjunto folklórico maipucino que lleva 15 años mostrando bailes y música chilena al mundo Reportajes

Corría el año 2009 y Nicolás Guerra, profesor de música del Liceo Polivalente El Llano de Maipú , cedió ante la petición de padres y organizó un taller de folklore, danza y música. Esta decisión marcaría el inicio de Crisol, conjunto folklórico maipucino que hoy, con casi 16 años de trayectoria, cuenta con más de 50 integrantes y ha representado a nuestra comuna y al país en grandes presentaciones que expresan las diferentes culturas nacionales.

«Somos un grupo de recreación folklórica que respeta mucho la raíz. Tratamos en algunos casos de fantasear, de generar algunas cosas, pero siempre con los pies sobre la tierra respecto a las coreografías, a las canciones, a las músicas
y al origen de cada una de las tradiciones»
, expresa Nicolás Guerra.

Cueca, rapa nui, bailes andinos, altiplánicos, representación de mitos, leyendas e interpretaciones propias basadas en obras de autores y autoras nacionales como Gabriela Mistral o la poetisa maipucina Elisa Ferrada, más conocida como Mama Icha, son parte del gran repertorio de este conjunto, que mezcla baile, música y cultura en cada presentación.

Desde aquella primera gira nacional en Quemchi, Chiloé, en 2011 y su primera participación continental en el festival «Unidos por el Folklore”, en Fernando de la Moray San Lorenzo, Paraguay, hasta su más reciente presentación en Taiwán, Crisol se ha convertido en un referente de la cultura chilena y maipucina.

Crisol: un camino maipucino al folklore

Luego de buscar espacios en diferentes lugares, la sede de la Junta de Vecinos de la Villa Pizarreño recibió al taller de Nicolás, el cual fue bautizado con el nombre «Crisol». «Entre los integrantes de la primera generación, decidieron juntar dos definiciones, porque Crisol es un grupo de personas que se junta con un fin en común y también es una vasija donde se vierten los metales preciosos como el oro o la plata. Entonces, juntando esas dos definiciones, para mí los niños son eso», cuenta el director y fundador.

En 2010 se suma Alex, en aquel momento un niño de 11 años que no imaginaba que terminaría, con los años, siendo monitor. «Me salí muchas veces cuando chico porque no me iba muy bien en el colegio. Repetí dos veces y las dos veces me sacaron y después pasaba, mejoraba la nota, volvía y así fue. Por diferentes motivos fui y volví como tres veces», cuenta el maipucino, hoy ya con 26 años.

Entre estas idas y venidas, alcanzó a participar de una gira nacional en Puerto Montt (2012), dos en Tocopilla (2014 y 2016) y una internacional en el «Cuarto Encuentro Sudamericano de Folclor Bossoroca», en el Estado de Rio Grande del Sur, Brasil.

Además de las anterior mencionadas, Crisol ha sido partícipe de grandes eventos culturales a nivel comunal, nacional e internacional:

  • 2010: Ganadores Festival Folclórico “José Luis Hernández»
  • 2011: Quemchi, Chiloé
  • 2012: Futrono, Puerto Montt
  • 2013: Tocopilla/Antofagasta
  • 2014/2016/2017/2019: Tocopilla
  • 2015: 4to Encuentro Sudamericano deFolclor Bossoroca, Estado de Rio Grande del Sur, Brasil.
  • 2016: Iquique/Alto Hospicio/ Tocopilla
  • 2017: Angol/Niebla
  • 2017: Punta Arenas/Porvenir
  • 2018: “Festival del Takuare e Paraguay y el Mundo Cantan en Guarambaré”, Paraguay.
  • 2019: «Festival Internacional de Folklore y Juego Folklórico para Niños» Yi-lan, Taiwán.
  • 2023: Llanquihue
  • 2023: “Festival internacional de bailes tradicionales”, Andalucía, Colombia.

«Como en 2018 o 2019 vine como reemplazo, después de un tiempo me llamaron otra vez para tocar y ahora ya estoy como oficial monitor de música», explica Alex en relación a cómo ha continuado vinculado a Crisol, agregando que atesora lo que fue su etapa como alumno y valora la actitud de los jóvenes al momento de enfrentar los ensayos.

«La fuerza que tienen los niños, a pesar de ahora haber menos que están interesados en el tema del folklore, los que llegan lo hacen con una fuerza que le dan ganas a uno mismo de venir a ensayo después de la pega. Uno viene cansado y ve a los niños con la garra y es como que tengo que hacerlo bien porque ellos me están viendo como un referente», señala el hoy monitor.

Por su parte, los niños y jóvenes que asisten a Crisol también valoran el grato ambiente que se forma dentro del conjunto, ya que les permite desenvolverse y hacer lo que más les gusta en un entorno apropiado y donde los valores forman parte importante de las clases.

«Yo estaba en otro conjunto, pero tuve problemas y tuve que me salirme. Yo amaba el folclore y que me haya pasado eso con ese conjunto fue como un bajón emocional, no quería ir a ensayar», cuenta Emilia Garay, quien encontró en Crisol la oportunidad de continuar con sus prácticas de bailes y canciones nacionales.

«Vi cómo era la gente acá y dije, ‘Wow, este es otro mundo totalmente diferente al que yo conocía en el otro conjunto’. Me siento súper feliz de estar acá. Me siento muy feliz de conocer a todas las personas que están ahora presentes», destaca.

Esta experiencia personal parece no ser casualidad. Una de la integrantes de la banda, Martina Cornejo, también expresa su conformidad con la calidez que enseñan los monitores del conjunto maipucino.

«Lo que más valoro de Crisol es la humanidad del grupo, porque en mi anterior conjunto lo más importante era la perfección. Si tú no aprendes un paso, no bailas. Puedes ser un cuadro de 30 bailes y bailar solo la intro. En cambio, aquí tú llegabas y bailabas al tiro. Yo entré como bailarina y ahora soy música y desde el principio te ayudan, siempre desde lo humano. Yo entré a Crisol sin saber nada de instrumentos», cuenta Martina.

La herencia familiar del folklore

Constanza Cancino y Camila Peñaloza llegaron a Crisol a finales de 2021 gracias a su prima mayor, quien participó durante varios años de la agrupación, participando de giras antes de su salida definitiva.

«Entré aquí porque mi prima mayor estuvo hartos años en este grupo y después ella se fue de intercambio por la universidad a Italia y después de eso me quedé», cuenta Constanza.

«Siempre la fuimos a ver bailar, entonces igual nos estaba picando el bichito de entrar aquí y además nuestra familia es de folkloristas. Entonces, en cierta parte igual siempre estuvimos ligadas al folklore, tanto escuchándolo como bailándolo», agrega Camila.

Al igual que ellas, Nicolás Guerra, fundador y director de la organización, también tiene un pasado que lo une al folklore desde hace más de 30 años. Quien empezó en diferentes grupos a los 10 años junto a su hermana hoy señala que su mayor pasión son los jóvenes y niños.

«Yo había estado y dirigido grupos de adultos, pero trabajar con niños es lo que realmente me motiva y me apasiona. Siento que los niños son como una esponja para aprender», expresa Nicolás.

Otra integrante de la agrupación que llegó por herencia familiar fue Angelu Flores, quien después de ver a su hermano mayor, se unió a Crisol hace ya 9 años, participando de giras y presentaciones a nivel nacional e internacional.

Ejemplos como estos son bastantes, el propio director reconoce que hay apoderados que en su momento fueron integrantes, que hay familias que continúan un legado en torno a la agrupación maipucina y que se siente muy orgulloso del equipo humano que forma Crisol.

Taiwán: la última gran gira de Crisol

Fue hace unas semanas que los y las integrantes de Crisol aterrizaron en nuestro país luego de 3 semanas y 30 presentaciones en el Festival Internacional de Folklore y Juegos Folklóricos para Niños de Yi-lan, Taiwán, instancia en la que ya habían participado en 2019 y que 6 años después pudieron repetir con gran éxito.

«Fue una experiencia muy bonita ir a Taiwán porque fue mi primera gira internacional y nunca había ido a otro país en general y lo que más me gustó fueron que las personas eran muy amables», cuenta León Garay, otro de los integrantes.

Como él, Sebastián Yáñez, Carlos Martínez y otros participantes de Crisol valoraron diferentes aspectos del viaje. La oportunidad de apreciar en primera persona la arquitectura, la cultura, el idioma y el poder presentar las raíces chilenas al otro lado del mundo fue de lo más destacado por los jóvenes.

«La Tirana» fue la presentación que más emocionó a los maipucinos, quienes reconocen que terminaron llorando luego de terminar los más de 30 bailes, los cuales estuvieron ensañando durante un año y que fue el punto final de largas jornadas de ensayo que se extendieron por horas.

«Fue una experiencia maravillosa y con La Tirana terminábamos un ciclo, un periodo muy lindo. Por ejemplo, hay tres de nuestros integrantes que esta vez nos dejan porque ya cumplieron su mayoría de edad y porque están en la universidad e hicieron un esfuerzo por seguir con nosotros», señaló Nicolás Guerra.

En esta edición de los Juegos Folklóricos, la delegación de Crisol manifestó su felicidad por compartir con países como Turquía, Serbia, e Polonia, Eslovaquia, Estonia o Grecia, con quienes tuvieron una particular buena relación durante los días de presentación.

«Teníamos presentaciones mínimo de 30 minutos cada una. Hubo días que teníamos dos, cuatro o cinco presentaciones diarias. Tuvimos el «Día de Chile» para toda la comunidad en donde nos juntábamos con otros países. a compartir nuestros juegos, comida y cultura», narra el director de Crisol.

Tras el viaje, la agrupación folklórica maipucina se prepara para una presentación en Puerto Montt a final de año, además de iniciar la planificación de una nueva gira internacional en 2027.

Este año será inolvidable para sus integrantes y directivos, quienes esperan continuar con el gran trabajo que desde la Escuela Vicente Reyes o la sede de Pizarreño realizan durante los ensayos. Además, buscarán seguir llevando las diferentes representaciones artísticas de todos los rincones del país.

Alfredo Albornoz

Periodista de La Voz de Maipú. Nacido en la comuna y cabeza dura con el deporte. Desde la Villa Grecia busca posicionar a los atletas destacados de la comuna en un pedestal que pocos creen que merecen.

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