El martes 20 de mayo, en la plaza que lleva su nombre y frente al mural que lo retrata en los blocks de Cuatro Álamos, vecinos, familiares, militantes y organizaciones sociales de Maipú conmemoraron los 40 años del asesinato de Ronald Wood, el estudiante de 19 años que fue baleado por efectivos militares durante una manifestación contra la dictadura de Augusto Pinochet.
Era exactamente la misma fecha que en 1986, cuando Wood participaba en un mitin cerca del entonces Puente Loreto —rebautizado popularmente como Puente Ronald Wood— y una patrulla militar impidió el paso a los manifestantes y abrió fuego. El joven resultó herido de gravedad y falleció tres días después, el 23 de mayo de 1986. Tenía 19 años y estudiaba Auditoría.
«La memoria se vuelve rebeldía»
La actividad fue encabezada por el concejal de Maipú Ariel Ramos, presidente de la Comisión de Derechos Humanos del concejo municipal, quien no dejó pasar la coyuntura política. Con la discusión sobre indultos a condenados por violaciones de derechos humanos de fondo, Ramos fue directo: «Hoy, a 40 años del cobarde asesinato de Ronald, y cuando este gobierno propone indultos a violadores de lesa humanidad, la memoria se vuelve rebeldía y un acto vital».
El concejal también apuntó contra el negacionismo que, según dijo, avanza en el debate público: «En tiempos en que el negacionismo avanza y hay algunos que se visten hasta de Pinochet para cobardemente ensalzar la imagen del dictador, nosotros los sencillos nos reunimos frente a este mural, que más que mural es un memorial; un memorial que recuerda a un vecino, a un joven, a un luchador, como muchos que pagaron con su vida la defensa de la democracia. Es por eso que tenemos la obligación moral de estar esta noche aquí».
Música y nuevas generaciones en Cuatro Álamos
La jornada tuvo también espacio para el arte. La Agrupación de Músicos de Maipú participó de la ceremonia, y los jóvenes artistas «plaza de nadie» y «Yuromax» interpretaron piezas musicales en homenaje a Wood y a las víctimas de la represión dictatorial, según informó el comunicado que dio cuenta del evento.
A cuatro décadas del crimen, el memorial en Cuatro Álamos sigue siendo punto de encuentro para quienes insisten en que la historia no se archive.









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