Generación Z y el mundo laboral: salud mental y ruptura de viejas costumbres

La llamada Generación Z irrumpe en el mundo laboral cuestionando normas históricas y prioridades tradicionales, lo que ha generado tensiones con generaciones mayores que interpretan estas demandas como fragilidad o exceso de reclamos.

Generación Z y el mundo laboral: salud mental y ruptura de viejas costumbres Reportajes

La Generación Z, bautizada como la «generación de cristal» por personas de mayor edad, hoy se encuentra dando sus primeros pasos en el mundo laboral, lo que ha producido un shock  en ambas partes, ya sea por cuestionar reglas impuestas o por «reclamar por todo».

Los nacidos entre 1997 y 2010, conocidos como Generación Z, se han convertido en objeto de análisis para expertos, empresas y académicos por la particular forma en que se relacionan con el mundo laboral, tradicionalmente marcado por jerarquías rígidas, horarios fijos y una lógica de estabilidad a largo plazo.

Según el Censo 2024, entre el 20 % y el 22 % de la población chilena pertenece a este grupo. En comunas como Maipú, la cifra alcanza un 15,2 %, lo que equivale a 76.547 personas.

Actualmente, este segmento se encuentra en una etapa clave de transición: mientras algunos están finalizando estudios universitarios, otros buscan su primer empleo, y los más jóvenes comienzan a definir su futuro académico y laboral, enfrentándose a un mercado que no siempre dialoga con sus valores y expectativas.

La Generación Z no tiene una definición clara al respecto de los años que abarca, se estima que es desde finales de los años 90 hasta principios de 2010. Este grupo se caracteriza por ser la primera generación en ser nativa digital, consciente al respeto de la privacidad en internet y la salud mental.

Generación Z y el mundo laboral

Un informe de Randstad sobre la Generación Z en el mundo laboral revela una alta movilidad laboral entre los jóvenes nacidos desde finales de los 90.

Según el estudio, uno de cada tres integrantes de la Gen Z (33%) planea cambiar de trabajo en el próximo año, cifra superior a la de Millennials, Generación X y Baby Boomers. Además, sólo un 11% espera mantenerse indefinidamente en su empleo actual.

La investigación muestra que durante los primeros cinco años de carrera, la permanencia promedio de la Generación Z en un puesto es de 1,1 años, muy por debajo de los grupos anteriores. 

Otra característica es su relación de constante motivación en el espacio de trabajo, según el estudio titulado “Factores que motivan a la Generación Z en el espacio de trabajo”, no buscan validación en cada tarea, si no en resultados. Otro factor para la motivación de esta generación es el tipo de habilidades que se adquieren en el lugar de trabajo. El estudio dice que esta segmento prioriza el crecimiento laboral personal por sobre el del lugar en donde estén trabajando. Por ejemplo, si la tarea que están desarrollando traerá algún beneficio a sus habilidades, la motivación crece.

El paper anteriormente mencionado, habla de las seis dimensiones de la Generación Z en el espacio de trabajo. El concepto de seis dimensiones fue acuñado por Xiang K., se refiere a: bienestar, autonomía, personalización, responsabilidad, tolerancia, realización e identificación. 

Según el informe de Cake, compañía que asesora empresas a nivel mundial, demuestra que los miembros de este rango etario prefiere el trabajo híbrido por sobre la presencialidad o el trabajo remoto. Esto es en base a que según la encuesta aplicada por la compañía, un 71% elige la opción híbrida. 

Además, Cake postula que el 40% de los líderes actuales empresariales, piensa que la Generación Z no está preparada para el mundo laboral.

Rocío Mieres, socióloga de UNIACC, explica que la relación entre la Generación Z y el mundo laboral se ve conflictuada porque las personas de este rango no creen en los viejos mitos del entorno de trabajo y ya no existe un relato unificado para todos, esto se puede ver aplicado en la diversidad de contenido que consumen jóvenes en redes sociales.

Al respecto, Mieres complementa: “La Generación Z crece con un internet ya naturalizado, con conciencia de las crisis globales, la muerte de relatos que entreguen soportes… la combinación de esto produce una generación fragmentada y de hiper nicho”.

Salud Mental

Paula Muñoz, psicóloga, define a la Generación Z como aquella que está consciente de los límites laborales y la salud mental.

“Esta generación tiene una mayor alfabetización emocional y psicológica, en comparación a las otras, manejan tecnicismos como el burnout o la ansiedad y eso les permite interpretar mejor ese malestar laboral”, explica.

La narrativa de que este segmento es la “generación de cristal” por las constantes quejas Paula señala que es un reflejo del alto «autoentendimiento» que manejan en relación al resto de grupos etarios.

La profesional cita el modelo de autodeterminación de Daici y Rayn, el cual plantea que la Generación Z es particularmente sensible a tres necesidades básicas: la autonomía, competencia y relación.

Sobre esto, Paula señala: “Cuando estas necesidades no están cubiertas, el malestar surge inmediatamente, es visibilizado y consciente, por lo tanto esto no es una menor tolerancia al esfuerzo, sino que es menor tolerancia al daño psicológico sostenido, porque la persona tiene mayor consciencia y es capaz de poner límites”.

Mieres coincide con Muñoz en la definición al respecto de la consciencia de la Generación Z sobre la salud mental:

“La Generación Z no es que tenga más problemas de salud mental, van más a diagnosticarse, generaciones pasadas tenían otras formas como el consumo de alcohol, cigarrillos u otras formas adaptativas de lidiar con aquello, además muchos tratan de romper con patrones generacionales que no les sirven o les duelen, apuntando al concepto de familias encontradas por sobre las familias de sangre o políticas”, manifiesta Mieres.

Burnout, crashout y Tiktok

La irrupción de temáticas sobre salud mental en redes sociales post pandemia han ayudado a visibilizar estos padecimientos, pero también han mal informado a personas que pasan la mayor parte del día scrolleando.

«Crashout» es un término que se masificó cuando Justin Bieber tuvo una crisis nerviosa en Junio de 2025, en donde golpeó a paparazzis que lo fotografiaban, el momento se viralizó en TikTok junto a la palabra “crashout” el cual no tiene un significado único, ya que es una expresión slang (jerga) afroamericana en Estados Unidos que ha tenido distintos significados a lo largo del tiempo.

El «Burnout» hace referencia al estado de agotamiento físico y mental crónico derivado del estrés laboral.

El concepto de “quemado” o “burnout”  en inglés, fue acuñado en 1974 por el psicólogo estadounidense  Herbert Freudenberger, luego de observar el agotamiento en una clínica de Nueva York. Cristina Maslach integró el término a la psicología para describir la “erosión del alma”, además la profesional postula que el “bournout” se configura en tres dimensiones: agotamiento emocional, despersonalización y baja realización personal. 

TikTok es una de las redes sociales más populares entre la Generación Z, en la que se puede encontrar mucho contenido sobre salud mental, la cuál puede ser de mucha ayuda pero también puede tener efectos contraproducentes, esto es gracias a información mal interpretada o al autodiagnóstico.

Alfonso Cox, psicologo de Red Salud UC, declaraba lo siguiente en “La tercera” al respecto del autodiagnóstico en redes: “Hacen una búsqueda según sus síntomas y llegan bastante ansiosos, con la necesidad de que uno les confirme o rechace ese diagnóstico que ellos vieron. Es un riesgo de los tiempos que vivimos”.

Según la encuesta de Ipsos en 2024, un 37% de los hombres de la Generación Z consideran la salud mental como la principal problemática a nivel país, mientras que un 55% de las mujeres encuestadas del mismo rango etario opinan lo mismo.

Alta rotación laboral, preferencia por modalidades híbridas y una alfabetización inédita en torno a la salud mental, la Generación Z está moviendo los cimientos de estructuras históricamente rígidas en el mundo del trabajo. Para algunos, son la “generación de cristal”, para otros, una que aprendió a poner límites donde antes solo había silencio.

El choque entre las edades se manifiesta en estas dos corrientes que hoy parecen enfrentarse, la vieja escuela, marcada por jerarquías verticales y la lógica de la permanencia, y la Z, que es una generación que no concibe el éxito sin bienestar, autonomía ni propósito.

Más que una disputa generacional, el debate es más conceptual, la redefinición de qué significa trabajar, comprometerse y proyectar el futuro.

José Rojas Cerda

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