La ruleta de las AFP ¿Existe una alternativa para la seguridad social en Chile?
En esta columna de opinión, el abogado Alonso Salinas García, ex presidente de la Comisión Chilena de Derechos Humanos, sostiene que la caída de 10,39% real del Fondo E en nueve meses revela que el riesgo del sistema recae solo en los trabajadores, y propone mirar el modelo noruego para repartirlo entre toda la sociedad.
Leer y escribir comentarios
Hay una frase que merecería quedar grabada en mármol, a la entrada de cada AFP, como epitafio de una época: “Esto no es una apuesta, es una estrategia de largo plazo”, dicha por don León Fernández de Castro, presidente del gremio el 14 de octubre, mientras el Fondo E, el que nos vendieron como el puerto, el refugio, la orilla para quienes ya divisan la vejez en el horizonte, se desplomaba un 10,39% real en nueve meses. Se excusa la especulación irresponsable con el “largo plazo”, pero es una excusa espuria ante las 761 mil personas cuyo único plazo que importa es el que falta para jubilarse.
Al respecto, para las AFP, una eventual multa de 15.000 UF que, por cierto, va al Fisco y no a reparar a nadie, no significa nada al problema de fondo. En dicha línea, podríamos quedarnos en la indignación, pero la rabia sin propuesta es solo ruido que se pierde en el horizonte. Así que deseo que crucemos juntos el mapa y miremos hacia el norte, bien al norte, donde un país del tamaño de nuestra rabia resolvió, hace décadas, las tres preguntas que a nosotros todavía nos confunden.
Así, la primera pregunta que hacemos es ¿de quién es el riesgo? En Chile, la respuesta es clara y evidente, es del trabajador y de nadie más. Al respecto, el artículo 37 del Decreto Ley N° 3.500, tras sucesivas podas, como las realizadas por la Ley N° 19.641 que estiró la medición a 36 meses, la Ley N° 19.795 que ensanchó las bandas, la Ley N° 20.255 que derogó el artículo 38 de dicho cuerpo legal, quedó convertido en una garantía que solo opera si una AFP pierde más que las otras. Cuando pierden todas juntas, como ahora, la ley se encoge de hombros.
En cambio, en un ejemplo paradigmático, el caso noruego, el riesgo es de todos y de nadie en distintos sentidos. El llamado “Oljefondet”, que en español significa como fondo del petróleo, acumula 22,68 billones de coronas, es decir, más de dos billones de dólares, el mayor fondo de pensiones del planeta, administrado por el banco central a nombre de la Nación entera. No es la libreta de un anciano asustado, sino que es un patrimonio común, que ha rentado 6,86% anual promedio desde 1998 y ganó 15,1% en 2025. Que inclusive, toma riesgo, y mucho, más de dos tercios en acciones según su legislación, pero lo toma en conjunto por toda la sociedad, incluida la clase capitalista, a la vista de todos, y con una regla fiscal que le prohíbe gastar más del 3% al año.
De esta forma, el riesgo colectivo se amortigua entre generaciones; a diferencia de nuestro régimen de riesgo individual en donde se estrella la especulación de dinero ajeno contra una sola vejez que no participa en la administración de forma determinante.
En esta misma línea, la segunda pregunta ¿de qué vive el pensionado por incapacidad? En Chile, la respuesta todos la conocemos: de lo que alcanzó a juntar en una cuenta a su nombre conforme al artículo 17 y siguientes del mismo decreto. Por eso la mediana de la tasa de reemplazo autofinanciada de quienes se jubilaron entre 2015 y 2022 es de apenas 17%, según la propia Superintendencia; 17% por ciento de toda una vida de trabajo. Por el contrario, siguiendo el ejemplo anterior, en Noruega, la pensión descansa sobre tres pilares que se sostienen entre sí: la “folketrygden” pública como cimiento, a cargo del Estado; una pensión ocupacional obligatoria para todo empleador desde 2022; y el ahorro voluntario como techo, no como piso.
De esta forma, el ya mencionado “Oljefondet” no paga directamente esas pensiones, sino que es la reserva, el colchón guardado para las generaciones que vienen. En el país nordico el ahorro individual corona el edificio, por otra parte, acá en el sur del mundo el edificio entero, levantado sobre arena, es el ahorro individual.
En tercer lugar, tenemos que responder la siguiente pregunta ¿cuánto es un piso digno para la vejez? En Chile, menos de la mitad de lo mínimo para vivir, inclusive con la Pensión Garantizada Universal, la cual es de $231.732 y $250.275 para mayores de 75 años, no se llega generalmente al ingreso mínimo mensual fijado por la Ley N° 21.830 que actualmente llega a $553.553. Es decir, aun cuando el Estado declara cuánto hace falta para vivir de un trabajo, a contrario sensu, garantiza para la vejez menos de la mitad de dicho monto.
El propio Estado declara cuánto hace falta para vivir de un trabajo, y enseguida garantiza para la vejez menos de la mitad. Al respecto, Noruega resolvió esto no con un artículo más, sino con una convicción anterior a toda ley, y es que envejecer no es un riesgo que cada quien administra a solas; es una tarea, deuda y deber de toda la Nación. Cuando la dependencia llega, alguien cuida. Chile apenas consagra ese derecho en febrero, con la Ley N° 21.805, Chile Cuida; es un buen primer verso, pero sus reglamentos duermen y su cobertura avanza de manera gradual y progresiva, que en chileno suele traducirse como el “mañana” o el “algún día”.
Al respecto, no invitó a calcar el dibujo de Noruega; no tenemos su petróleo ni su invierno. Pero pido estudiar e imitar la idea detrás, es decir, la existencia de un fondo de pensiones sea de toda la Nación y no de siete empresas; que el riesgo se reparta entre todos y entre los años; que el ahorro de cada cual sea la guinda y jamás el pan. En dicha línea, cuando las AFP llaman su especulación irresponsable con dinero ajeno en confianza de la irresponsabilidad real sobre sus actos como “estrategia de largo plazo”, debemos decir que en el largo plazo, como advertía Keynes, todos estaremos muertos. La única diferencia es que algunos llegarán a esa muerte con una pensión, y otros, con una apuesta perdida y la cuenta por pagar.


Comentarios
Comparte tu mirada sobre esta noticia.
Cargando comentarios…
Deja tu comentario
Tu correo no se publica. Los comentarios y las respuestas se revisan antes de aparecer.