De hacer pizzas en el horno de su casa a abrir su primer restaurante: la historia de Piu Pizzas, el emprendimiento del “Pizzero Maipucino”
Felipe Tapia empezó a vender pizzas desde su casa en plena pandemia, con unos $50 mil y el horno de la cocina. Hoy, junto a su familia, dirige Piu Pizzas y Dolce, con 16 trabajadores, y ya cuenta con su primer restaurante en la comuna.
Leer y escribir comentarios
Felipe Tapia empezó a vender pizzas desde su casa en plena pandemia, con unos $50 mil de presupuesto y el horno de la cocina. Hoy, junto a su madre, su tío y su esposa, dirige Piu Pizzas y Dolce, un emprendimiento maipucino que da trabajo a 16 personas, creció con fuerza en redes sociales.
Conocido en redes como el “Pizzero Maipucino”, Tapia es administrador de empresas y cocinero autodidacta que se formó a punta de práctica. La propuesta de Piu es una pizzería de estilo napolitano pensada para la familia. A las pizzas artesanales suma la pastelería artesanal de su esposa, que es pastelera, y una línea de panadería con panes de larga fermentación, como marraquetas, dobladitas y amasados, además de focaccias y sándwiches italianos. “Todo hecho en casa”, resume.

Todo partió con pizzas para los amigos
Tapia comenzó en la pandemia, buscando qué hacer. Hacía pizzas, las publicaba en Instagram y sus amigos le pedían que se las vendiera. Luego, amigos de sus amigos empezaron a escribirle y, de forma orgánica, partió vendiendo a domicilio desde su casa en Maipú, con el horno de la cocina y unos $50 mil en los bolsillos.
“Yo nunca había trabajado en cocina”, recuerda. Como había estudiado Administración de Empresas, fue reinvirtiendo lo que ganaba en maquinaria. Cuando necesitó ayuda, se dio cuenta de que le faltaba oficio: había aprendido a hacer pizza replicando, de forma artesanal, las cartas de pizzerías de cadena.
Aprender para escalar: de Buin a Guayaquil
Puso el proyecto en pausa y se fue a una cocina en Buin que hacía pizza a la leña, dirigida por un chef especialista en cocina italiana, a ofrecerle su ayuda. Trabajó con él por al menos dos años y, en paralelo, pidió asesoría personalizada a un campeón mundial de pizza, el chef italiano Daniele. Al tercer año, este lo invitó a integrar su equipo de apertura de un restaurante italiano en Guayaquil, Ecuador, donde trabajó unos cuatro meses. Fue, dice, el punto de inflexión.
De regreso a Chile, en 2023 obtuvo el primer lugar de un campeonato nacional de pizza organizado por Soprole, cuyo premio fue un horno eléctrico. También pasó de ayudante de cocina a encargado de dos cocinas en Casa Alba, bajo el chef Pedro Salazar. Con eso y un finiquito, suyo y de su madre, tomó la decisión de abrir su propio local.
“Abrimos con lo puesto”
Piu abrió en noviembre de 2023, en avenida Santa Rosa, con un presupuesto de unos $7 millones “con mucha suerte”, según el dueño, más el horno que se había ganado. Partieron con una mesa plegable: ni siquiera se podía entrar al local, porque no alcanzó el dinero para pintarlo por dentro. Todo se fue en maquinaria, sistema de ventas, arriendo y garantía.
El primer fin de semana fue movido de jueves a sábado, pero el domingo, cuenta, vendieron cero pesos. “Chuta, esto va a venirse duro”, pensaron. Apostaron entonces por el boca a boca y por hacer talleres para enseñar a los vecinos a hacer pizza. Al comienzo trabajaban tres personas: su madre, su esposa y él.

El local partió con el nombre “Arteza”, difícil de pronunciar. Los vecinos lo llamaban “el local de Las Palmeras”, el que está frente al Jota Peña o “la pizzería de la esquina”, así que necesitaban una marca fácil de recordar. Su hijo estaba empezando a hablar y una de sus primeras palabras era “piu”, la misma que repetía su chef italiano: significa “más”, como en “la pizza más rica”. A mediados de 2024 reinauguraron como Piu, formaron la primera fila del local y pasaron de vender 30 pizzas en un día de semana a más de 80.
Redes sociales, crecimiento y calidad
Hoy trabajan 16 personas, sin contar a los cuatro integrantes de la familia que dirigen el negocio. Con el tiempo, cuenta Tapia, los bancos empezaron a confiar en ellos, y el dinero se reinvirtió en mesas, sillas, carpas, estufas y tecnología para responder más rápido a la demanda.
TikTok e Instagram fueron clave. Según Tapia, 2026 partió con ventas al menos 80% sobre 2025, cuando la meta era crecer 40% al cierre del año: la duplicaron en tres meses. La viralidad trajo clientes de otras comunas, como Pudahuel, Estación Central y Cerrillos, y de la zona más poniente de Maipú, como El Abrazo, Satélite, Los Héroes y El Bosque.

Su sello, dice, es la exigencia en calidad: “Si una tanda me salió mal, no se vende”. En ese caso le dicen al cliente que no pueden ofrecer ese producto porque no cumple con el estándar que está pagando. Y a todos los atienden igual: “al que va a comprar una galleta a 600 pesos como al que se compra la pizza más top”.
También apuestan por hacer crecer a su equipo. El primer practicante que llegó es hoy prácticamente el jefe de la pizzería, y los problemas, explica, se conversan al día siguiente, con calma, para buscar soluciones.
El primer restaurante y lo que viene
Tapia ya abrió su primer restaurante, donde la propuesta inicial son pizzas, tragos, cervezas, jugos naturales y limonadas. Desde octubre en adelante, espera ampliar la carta con variedad de cocina italiana: pastas, crudos, tártaros, carnes, pescados y mariscos.

El nuevo Piu Pizzas abre de lunes a jueves, entre las 17:00 y las 22:00 horas, y viernes y sábado de 13:00 a 23:00 horas. Los domingos está cerrado.
El local de Santa Rosa, cerrado temporalmente, pasará a ser un punto de venta exprés con un nuevo modelo de pizzas, ya que el horno que tenía ya no existe. Y a quienes quieran la pizza recién salida del horno italiano, los invita a conocer el nuevo restaurante.


Comentarios
Comparte tu mirada sobre esta noticia.
Cargando comentarios…
Deja tu comentario
Tu correo no se publica. Los comentarios y las respuestas se revisan antes de aparecer.