Testimonio estudiante Duoc Maipú golpeado y detenido en la 25 Comisaría de Maipú: «me sentí como la peor escoria del mundo»

Soy estudiante de Ingeniería en Electricidad y Automatización Industrial en el Duoc de Maipú. El día  viernes 18 de octubre viernes salí en el horario normal a eso de las 18:00. El día anterior tuve que tomar tres micros para llegar a mi casa en Pudahuel.

Esperé unos 20 minutos y me dirigí a tomar la micro a Pajaritos por calle Chacabuco, a un costado de Smapa. Mientras caminaba noté que había problemas y vi a gente que pasaba a mi lado llorando por los gases. Debido a esto saqué mi chaqueta para taparme la la boca. Había avanzado y estaba más o menos a la altura de la piscina principal cuando la gente empezó a correr.  Sin saber qué hacer, me quedé mirando viendo pasar gente a mi lado.

De pronto se me vinieron encima 4 o 6 carabineros. Atiné a decir que no estaba haciendo nada, cuando recibo un manotazo en plena cara, con algo que noté que tenía en la mano el carabinero. Uso lentes y estos quedaron hecho trizas en el suelo. Un carabinero luego pasó y los pisó. Debido a problemas que tengo a la vista, me cuesta ver sin mis anteojos por lo que no puede identificar a quienes me pegaron.

Recibí varios lumazos en mi cuerpo y en medio de eso noté que estaba sangrando.

Yo tenía una cadena que me había regalado mi mamá en 4to Medio. Sentí que alguien alguien me agarró de la polera que se rajó. Alcancé a ver mis lentes rotos y la cadena también se rompió, y no la pude encontrar más.

Eran eso de las 18.20 cuando me agarraron.  No opuse resistencia alguna. Nada. Ni siquiera atiné a dar un empujón o un manotazo.

La turba de Carabineros solo me agarró a mí y me subieron al carro policial.  Arriba del carro estaba yo solo.

Arriba del carro fui amenazado todo el camino. El carro recibía piedrazos y se movía mucho, por lo que intenté agarrarme a algo. Ahí me amenazaron diciéndome que si me agarraba a algo me iban a pescar a lumazos.

Yo preguntaba con quién podía hablar para explicar lo que había pasado y de vuelta recibía gritos y garabatos con más amenazas.  Como estaba sin lentes no podía ver el nombre de las personas, pero alcancé a ver el nombre «aspirante». Cuando los miraba recibía más amenazas.

Como llegaban piedrazos se calló la rejilla que protegía la ventana del vehículo, por lo que los carabineros se pusieron cascos y protección. De hecho varias veces pararon a buscar la reja que se caía. Yo seguí rebotando dentro del carro sin nada con qué protegerme.

Después se subieron más carabineros. Todos los que se subían me gritaban, diciendo ahora te hací el mansito conchetumadre, quédate quieto. Yo no sabía qué hacer. Estuve una media hora así arriba del carro.

Cuando llegamos a la Comisaría, nadie me dio un motivo o cargo de por qué estaba ahí. Ni siquiera sabían quién me trajo.

Le pedí a una carabinera que se veía más amable poder llamar por teléfono para poder avisarle a mi mamá, que yo pensaba estaba preocupada. Luego de insistir varias veces me dejaron llamar. Ahí le avisé en medio de lágrimas.

Luego de eso pasé a la constatación de lesiones.

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El calabozo

El calabozo lo compartí con 8 personas más. Había niños con perdigones en los brazos. Vi un niño de como 16 años con los dos labios reventados, los dientes se le habían ido hacia abajo y hacia atrás. Él andaba con un amigo mayor de edad, los hicieron tirarse al suelo, les pisaron las manos, el problema en los dientes fue por las patadas y lumazos que les pegaron en el suelo.

Vi como los carabineros hacían comentarios de la gente que estaba ahí. Un carabinero pasaba y le dijo a alguien valí callampa, mira donde estai. Pedimos frazadas porque teníamos frío y nos ignoraban.

Había una mujer que estaba sola. Yo la veía como una señora de casa, no tenía ninguna pinta de estar en protestas, y me imaginaba todo lo que pasó para entrar ahí al igual que yo.

Había de todo, gente que las pillaron en algo pero también personas que no tenían nada que ver, que se los llevaron y golpearon por solo estar grabando.

Fui con cinco personas más a constatar lesiones, y cuando volví me dijeron que mi papel se había perdido. Por esta razón me dejaron más tiempo. Recién a la 1 de la mañana me informan de este problema. Estuve en el calabozo de las 7:30 de la tarde de ese viernes hasta la 6:00 del día siguiente.

De la 1 hasta las 3 y media estaba esperando que me sacaran. Ahora sé que mi mamá estaba afuera esperando sin saber nada de mí. Le decían que andaba constatando lesiones sin ninguna otra explicación. Incluso un oficial de la comisaría se acercó a ella cuando hablaba con un abogado, la llevó a ver el furgón policial apedreado. Le dijo mire cómo me dejaron mi carro. Ella le respondió y yo qué tengo que ver si a mi hijo no lo tomaron por eso.  Eso me lo contó después.

Vi a carabineros que si yo los hubiera visto en la calle pensaría que me iban a cogotear. No expresaron ningún respeto por nosotros. Los comentarios incluso entre ellos era escuchar hablar lenguaje de la cárcel.

En un momento dejaron que mi mamá me entrara comida. Cuando nos vimos, mi mamá preguntó cuándo iba a salir y el carabinero se puso a gritar desaforado, y yo le decía oiga cómo le puede hablar así, más respeto es una señora. Ahí empecé a calmar a mi mamá porque el carabinero no tuvo ningún respeto.

Cuando ella se fue lo increpé por tratar así a una señora, y el me gritaba que valía callampa por estar ahí. Yo le respondí si sabía porque estaba ahí o si era verdad por lo que me detuvieron.

Me sorprendió mucho su nivel de violencia. Cuando venía en el carro vi verdaderos animales, el interés de ellos no era mantener la paz sino que hablaban a cuantos weones les vamos a pegar o tengo puras ganas de sacarle la cresta a alguien.

Uno de los que estaba en el calabozo le metieron un cargo, culpándolo de haber estado metido en una golpiza a una carabinera. Había un carabinero ahí que se creía fortachón y pasaba diciendo tengo unas ganas de sacarle la conchatuamdre al weón que le pegó a la carabinera.

Yo tenía en alto a los carabineros. Sé que no puedo generalizar, porque tengo conocidos que sus papás o hermanos son carabineros. No puedo decir que le tengo rabia a todos los carabineros. Más que eso es con las personas puntuales. Ahí conocí a carabineras que eran un sol, pero a la vez vi la otra cara, personas hablándote de la peor manera.  Pero cómo uno se siente si te hacen daño sin hacer nada. Eso es lo que más afecta.

Yo me preguntaba qué hice mal, me preguntaba, si había hecho algo malo. Finalmente, recibí un peso que no debería por qué tenerlo.

Fui al oftalmólogo y no pudieron darme una nueva receta porque tenía la presión del ojo por las nubes. Sin lentes no puedo estudiar y aquí estoy. Todavía no sé cuáles serán las consecuencias que tendré a largo plazo.

A los carabineros que lean este testimonio les digo que sean éticos, que sean profesionales, que no pierdan eso que les enseñaron cuando estaban en formación, y que sean unos carabineros de verdad. No porque tengan arman deben creerse que son dioses y tienen poder sobre otras personas. Al final somos todos iguales y tenemos los mismos derechos.

Que no crean que lo que está pasando es un juego, esa forma agresiva y subversiva no es la forma de tratar a las personas. Yo lo viví, no tuve nada que ver y me sentí tratado como la peor escoria del mundo.