Una vecina del sector de Villa Isabel Riquelme vivió una doble tragedia durante las recientes inundaciones que afectaron a Maipú: mientras perdía todas sus pertenencias del primer piso, su perro de 11 años quedó atrapado en el departamento y murió ahogado.
«Lo material lo podemos recuperar, pero nuestro perrito tenía 11 años con nosotros, en edad humana serían 60 años», relata emocionada la vecina de quien junto a su esposo había salido de compras cuando recibieron el aviso de una vecina del tercer piso sobre la inundación.
Cuando llegaron a su departamento, fue imposible abrir la puerta debido a la presión del agua. «El agua llegaba hasta el pórtico, al querer abrir la llave no se podía porque la puerta no se abría por la presión del agua», explica en conversación con La Voz de Maipú. Su mascota quedó encerrada sin posibilidad de escape.
Pérdida total en 24 departamentos

La afectada vive en un departamento dúplex, lo que permitió salvar camas, colchones y sábanas que estaban en el segundo piso. Sin embargo, el primer piso quedó completamente destruido. «Perdimos todo, todo, todo. El agua llegaba más arriba de la cintura, casi al pecho», detalla.
El conjunto Los Planetas comprende 12 naves con 24 departamentos en total, todos en primer piso. Según la vecina, todas las viviendas sufrieron pérdidas totales por las aguas servidas que inundaron el sector.
Maipú: 30 años del mismo problema
La residente denuncia que esta situación se repite desde hace tres décadas. «Llevamos 30 años viviendo acá y siempre era lo mismo con los blocks, pero ahora fue toda la Villa Isabel Riquelme», explica.
El problema, según indica, es que los colectores y el sistema de drenaje no dan abasto. «No hay un trabajo previo. A veces aparecen a limpiar justo cuando ya estamos inundados, no antes», critica la afectada, quien se siente abandonada ante la falta de soluciones definitivas.
Ayuda insuficiente
Hasta el momento, la familia ha recibido apoyo limitado. Ayer les entregaron una caja de mercadería tras llenar la ficha FIBE, y hoy se están aplicando vacunas, aunque solo para menores de 40 años. Carabineros y bomberos han ayudado en la limpieza, sacando los objetos dañados por las aguas servidas.
El olor a humedad y materia fecal impregna los departamentos, que aún no han sido sanitizados. La comunidad espera la llegada de cooperadores a la sede comunal para organizar la limpieza y distribución de ayuda.
Irónicamente, el sábado anterior a la tragedia, esta misma familia había cooperado con ayuda a los damnificados por los incendios forestales en el sur. «Ayudamos al sur y el día de Navidad nos tocó a nosotros», lamenta.
Imagen de portada referencial.









Deja una respuesta