La coincidencia fue casi cinematográfica. Apenas unos días después de que la prensa informara sobre la reunión privada en Chile entre José Antonio Kast y Gustavo Villatoro —ministro de seguridad de El Salvador—, aterrizaba en Santiago Óscar Martínez, jefe de redacción del periódico digital El Faro.
Martínez no visita Chile como turista, sino como una voz de alerta en el Festival Ciper. Es uno de los periodistas más respetados del continente y, paradójicamente, no puede vivir en su país. Él y toda la redacción de El Faro operan desde el exilio (Costa Rica y México) tras revelar la cara oculta del «milagro» de Nayib Bukele: investigaciones que demostraron pactos secretos entre el Gobierno y las pandillas (MS-13 y Barrio 18) para bajar los homicidios a cambio de beneficios carcelarios.
Mientras en Chile la figura de Bukele goza de un 71% de aprobación y se discute la importación de su modelo de seguridad, Martínez advierte que nos están vendiendo una fachada publicitaria que esconde la anulación de la democracia.
En conversación con La Voz de Maipú, el periodista nos cuenta sobre el modelo de Bukele en El Salvador y envía un mensaje a quienes están dispuestos a ceder libertad por seguridad.

La visita de Villatoro y la «trampa» del modelo
LVDM: Hace unos días estuvo en Chile Gustavo Villatoro, ministro de seguridad de Bukele, reuniéndose con José Antonio Kast. ¿Quién es realmente este personaje y qué representa su visita?
Óscar Martínez: Gustavo Villatoro es, sobre todo, la persona que ha estado a cargo de ejecutar el régimen de excepción. Es el ejecutor de la política represiva que Bukele implementó ininterrumpidamente desde marzo de 2022, tras quebrarse su pacto con las pandillas.
Bajo su mando se ha encarcelado a dos de cada 100 salvadoreños. Somos el país con la tasa carcelaria más alta del mundo, y está demostrado que miles de esas personas son inocentes; son la cuota humana arrestada para justificar un discurso político. Villatoro es una pieza importante, pero en El Salvador gobierna Nayib Bukele y su familia, nadie más.
LVDM: En Chile se habla de «importar el modelo», pero hay poca reflexión sobre el costo. ¿Qué implica realmente este sistema?
O.M.: El mundo le ha comprado a Bukele el producto del CECOT (la megacárcel) sin cuestionar el precio. El CECOT es la cárcel que Bukele quiere enseñar, no es nada más que eso. Pero en El Salvador hay otras 22 cárceles hacinadas, donde gente sin tatuajes sale muerta o torturada, con imágenes que parecen de Auschwitz, gente en los huesos muriendo de enfermedades curables.
Si la gente en Chile quiere un modelo así, recuerden: implica darle todo el poder a un hombre, destruir la división de poderes y el debido proceso. Implica que cualquier policía o soldado pueda arrestarte porque le «parezcas» pandillero. Si un padre o madre chilena está dispuesto a que se lleven a su hijo preso por error con tal de vivir en paz, les deseo buena suerte.
Si un padre o madre chilena está dispuesto a que se lleven a su hijo preso por error con tal de vivir en paz, les deseo buena suerte.
LVDM: José Antonio Kast visitó El Salvador para conocer el modelo de allá. Visitó incluso el CECOT. ¿Qué lectura haces de ese acercamiento?
O.M.: Creo que (Bukele) les está vendiendo baratijas. Es un acto de publicidad torpe. (Kast) Se ha dado cuenta de que gran parte de la población chilena ha comprado el discurso de que Bukele es un gran líder y se ha subido a esa ola de popularidad.
Pero habrá que preguntarle al candidato si él también piensa hacer, como hizo Bukele, un pacto durante años con criminales para llegar al poder. No creo que sea un acto profundo de política pública, ni siquiera creo que él entienda perfectamente lo que pasa en El Salvador.
Seguridad: Las Maras no son el Tren de Aragua
LVDM: Tú llevas 15 años investigando a la Mara Salvatrucha (MS-13). En Chile nos preocupa el Tren de Aragua. ¿Son comparables? ¿Sirve la misma receta?
O.M.: Tienen diferencias marcadas. La Mara Salvatrucha nace como un grupo de defensa social en Los Ángeles, no como un cártel de drogas ni con la intención primera de hacer dinero, aunque luego evolucionaron. El Tren de Aragua tiene una historia distinta, nace en las cárceles y con un fin económico más claro, expandiéndose rápidamente por Sudamérica.
LVDM: ¿Cuál es el error que no deberíamos cometer al enfrentarlos?
O.M.: La MS-13 creció en Estados Unidos porque los políticos no la entendían. No sabían cómo funcionaban y tomaban decisiones estúpidas que los fortalecieron. Para combatir un grupo hay que entenderlo profundamente. A mí me da la impresión de que en Chile aún no entienden al Tren de Aragua.
Contexto: Las sombras del «Milagro Bukele»
El desplome de los homicidios
La investigación: ¿Represión o Pacto?
El precio de informar
El espejismo de la popularidad y el «Efecto Pinochet»
LVDM: A pesar de las denuncias, Bukele mantiene una aprobación altísima. ¿Cómo se explica eso?
O.M.: La gente lo adora con fe religiosa. Pero no es tan raro, acuérdense de su propia historia. Pinochet hizo todo lo que hizo en Chile y, en el plebiscito del 89, casi la mitad de los chilenos todavía quería que siguiera en el poder. Los dictadores siempre han sido populares al inicio.
En Latinoamérica somos muy ignorantes de la democracia hasta que las dictaduras terminan «mordiendo» a más gente de la que protegen. Cuando Bukele deje de oír los aplausos en la plaza, escuchará las botas militares. Por eso ha aumentado el presupuesto del ejército y reducido el de educación: está comprando lealtades para cuando la popularidad caiga.
Periodismo bajo asedio
LVDM: ¿Cuál es tu situación actual? ¿Por qué no puedes volver a El Salvador?
O.M.: Estoy exiliado en México. No podemos volver. Después de revelar los pactos del gobierno con las pandillas, sabemos que hay órdenes de captura preparadas. Incluso descubrimos un intento de la policía para implantarnos cocaína en las maletas y arrestarnos por narcotráfico.
El año pasado, 47 periodistas abandonaron el país. Estamos en una dictadura, y eso es lo que las dictaduras hacen con los críticos.
LVDM: Para cerrar, Óscar. Muchos medios hoy priorizan el clic rápido sobre la investigación profunda por temas de supervivencia. ¿Qué mensaje le das a los periodistas chilenos?
O.M.: Busquen en la historia un artículo que haya cambiado el mundo radicalmente y que no fuera de altísima calidad y profundidad. No existe. El Watergate, la Masacre del Mozote… lo que perdura es la profundidad.
Los clics son buenos, nos dan visitas, pero no necesariamente perduran. Gran parte de las acusaciones contra los líderes de la MS-13 en Nueva York hoy se basan en investigaciones que nosotros hicimos y que tomaron meses. Antes de preguntarse cómo ser muy vistos, pregúntense para qué quieren hacer periodismo.









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