/ Nicolás Aravena

Cien años de humo y metal: la fábrica de Fensa en Maipú cierra sus puertas para siempre

La planta de Alberto Llona 777 cerrará el 30 de abril de 2026. Electrolux, dueña del establecimiento desde 2011, confirmó el término de operaciones el 31 de marzo. Quedan sin trabajo 400 trabajadores y se extingue una manufactura que operó en Maipú por más de siete décadas.
1 de abril de 2026
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Hay un edificio en Maipú que durante décadas fue más que una fábrica. Era un reloj. Los vecinos del sector de Esquina Blanca sabían la hora por el sonido de los turnos: el rugido matinal de las prensas, el silbato del mediodía, el flujo de overoles azules al caer la tarde. La planta de Alberto Llona 777 —hoy propiedad del grupo sueco Electrolux, antes simplemente «la Fensa»— marcó el ritmo de toda una zona, de generaciones enteras de trabajadores y de una manera de entender el trabajo fabril que ya no tiene reemplazo.

El 31 de marzo de 2026, Electrolux Group anunció el cierre definitivo de esa planta. El último día de producción será el 30 de abril. Cuatrocientos trabajadores perderán sus empleos. Un siglo y veintiún años de manufactura nacional llegan a su fin.

De Valparaíso a Maipú: la larga marcha de una empresa

La historia de Fensa no comienza en Maipú. Comienza en el puerto. El 27 de febrero de 1905, en Valparaíso, se constituyó ante el notario Enrique Gana la «Fábrica Nacional de Envases y Enlozados S.A.», una empresa destinada a fabricar recipientes metálicos recubiertos con una capa vítrea que entonces representaba una innovación sanitaria real. Chile vivía la bonanza del salitre; la industria local era un proyecto más que una realidad.

Tres décadas después, el mundo cambió. La crisis de 1929 había golpeado duro a las economías exportadoras de materias primas y Chile buscaba, con urgencia, fabricar lo que antes compraba. En ese contexto, el 29 de febrero de 1940, los accionistas de la empresa tomaron dos decisiones que cambiarían su historia: cambiar el nombre a FENSA y trasladar la sede a Santiago.

Pero fue en Maipú donde la empresa encontró su escala definitiva. En la segunda ola de industrialización de la comuna —que ocurrió en los años 50, cuando el gobierno de turno apostaba por la sustitución de importaciones a través de CORFO— Fensa se instaló en el sector de Esquina Blanca y Camino a Melipilla, en medio de un corredor fabril que también albergaba a Rayón Said, Gasco y docenas de empresas menores. Era, en todos los sentidos, el corazón industrial de la Región Metropolitana.

Desde ese enclave, la empresa comenzó a fabricar lo que ningún chileno había visto producido en Chile: cocinas, refrigeradores, lavadoras. El electrodoméstico dejó de ser un lujo importado para convertirse en un objeto con sello local. La lavadora Fensa, en particular, se instaló en el imaginario de la clase media como símbolo de modernidad doméstica. No era solo un artefacto: era una promesa de progreso.

La otra empresa: Mademsa y la competencia que terminó en fusión

Mientras Fensa consolidaba su dominio en refrigeración y lavado, otra empresa crecía a pocas cuadras: la Manufacturera de Metales S.A., fundada en 1937 por los hermanos Américo y Aurelio Simonetti. Mademsa nació haciendo muebles metálicos y encontró su nicho en las cocinas a parafina —un producto que, en un Chile donde el gas de red era privilegio de pocos, resultó revolucionario para los hogares populares y medios.

Las dos empresas coexistieron durante décadas, compitiendo en el mercado pero compartiendo el mismo territorio. Ambas construyeron villas obreras para sus trabajadores: la Villa Fensa y la Villa Mademsa son hasta hoy parte del paisaje urbano de Maipú, conjuntos habitacionales nacidos de un modelo industrial que entendía que retener mano de obra calificada significaba también proveer vivienda, comunidad y pertenencia.

Frontis de CTI
Frontis CTI

La política las unió a la fuerza. Durante la Unidad Popular, ambas plantas fueron intervenidas por el Estado como parte del Área de Propiedad Social. Tras el golpe de 1973, volvieron al control privado bajo nuevos dueños. Y cuando la apertura comercial de fines de los 70 hizo insostenible la fragmentación del mercado, la fusión fue inevitable: el 24 de febrero de 1975, por resolución de la Superintendencia de Compañías y Bolsas de Comercio, Mademsa se incorporó a Fensa bajo un nuevo nombre: CTI, Compañía Tecno Industrial S.A.

La CTI heredó lo mejor de ambas marcas. Fensa siguió representando tecnología y aspiración. Mademsa mantuvo su cercanía emocional —el eslogan «se hace querer» no era marketing vacío— con los sectores medios. Un año después, en 1976, el grupo sumó a Somela, una empresa de pequeños electrodomésticos fundada en 1950, completando así el triángulo que dominaría la línea blanca chilena durante décadas.

El modelo de bienestar que construyó barrios

Vale detenerse en las villas obreras, porque son el aspecto de esta historia que más difícilmente se recupera una vez perdido.

A partir de 1953, el Estado chileno impuso un tributo del 5% a las empresas para destinarlo a fondos de vivienda. Fensa y Mademsa no solo cumplieron la norma: la aprovecharon para anclar a sus trabajadores al territorio. En abril de 1957 quedó registrado formalmente el interés de las industrias por certificar terrenos para poblar con sus propios empleados. Así nacieron la Villa Fensa y la Villa Mademsa: bloques de casas a pocos minutos de la planta, donde los vecinos eran también colegas, donde el barrio y la fábrica eran la misma cosa.

Ese modelo, que hoy suena anacrónico, tejió vínculos que sobreviven a la empresa que los generó. Los hijos de quienes trabajaron en Fensa en los años 60 crecieron en esas villas. Algunos después entraron a trabajar en la misma planta. La historia laboral de Maipú tiene apellidos que se repiten en tres generaciones con el mismo empleador.

La llegada de los suecos: US$625 millones por un ícono

A principios del siglo XXI, el mercado global de electrodomésticos vivía una consolidación feroz. Los grandes grupos europeos y norteamericanos buscaban plataformas de producción y distribución en América Latina para compensar mercados saturados en el norte. CTI, con sus marcas entrañables, su red logística y su liderazgo en Chile y Argentina, era un activo codiciado.

El 22 de agosto de 2011, AB Electrolux anunció un acuerdo con el grupo Sigdo Koppers para comprar el control de CTI S.A. y Somela S.A. La operación se materializó a través de una Oferta Pública de Adquisición por el 100% de las acciones. El precio: aproximadamente US$625 millones. La sueca se quedó con el 97,79% de las acciones, con las marcas Fensa, Mademsa y Somela en Chile, con la marca Gafa en Argentina —donde CTI operaba a través de su subsidiaria Frimetal— y con dos plantas en Maipú y una en Rosario. En ese momento, trabajaban en el grupo cerca de 1.200 personas.

La integración al mundo Electrolux trajo estándares globales, programas de sustentabilidad y certificaciones internacionales: la planta de Maipú obtuvo la categoría «Zero Waste to Landfill» de la firma Intertek, lo que significaba que prácticamente la totalidad de sus residuos industriales se desviaba de los vertederos. Era una planta moderna, premiada, integrada al barrio mediante actividades con colegios técnicos como el Don Orione.

Pero el modelo tenía una grieta que el tiempo no haría más que ensanchar.

La desindustrialización que nadie quiso nombrar

En enero de 2019, Electrolux anunció el cierre de su línea de producción de refrigeradores en Maipú. El orgullo histórico de Fensa —el electrodoméstico que había convertido a la empresa en referente— ya no se fabricaría más en Chile. La producción se trasladó a plantas del grupo en otras regiones del mundo, más eficientes por escala.

Fue la primera señal clara de lo que vendría. La apertura comercial chilena, consolidada por décadas de tratados de libre comercio, hacía cada vez más difícil justificar el costo fijo de una planta manufacturera nacional frente a la facilidad de importar desde China o Tailandia. En enero de 2026, el 72,8% de los embarques que Electrolux internaba en Chile ya provenían de China. El 30% restante de producción local era un residuo histórico, no una ventaja competitiva.

El anuncio del 31 de marzo de 2026 no sorprendió a quienes seguían la industria. Pero golpeó igual.

«Las condiciones del mercado son sumamente competitivas», dijo Electrolux en el comunicado que compartió con medios de comunicación. El modelo de abastecimiento pasará de un 70% de productos importados a un 100%. La planta de Alberto Llona 777 cesará funciones el 30 de abril. El cierre implicó un cargo de reestructuración de aproximadamente SEK 0,5 mil millones —unos $45 mil millones de pesos chilenos— en los estados financieros del primer trimestre del año, entre indemnizaciones y depreciación de activos.

Para los 400 trabajadores afectados, la empresa anunció un plan de apoyo con «condiciones mejoradas de salida», programas de reconversión laboral, asesoría para emprendimientos y apoyo psicológico. Lo que no puede ofrecer es lo que se va: el turno, el overol, el oficio aprendido en esa planta específica.

Las marcas sobreviven. La fábrica, no.

Electrolux ha sido enfático en que las marcas Fensa, Mademsa y Somela seguirán en el mercado chileno. El centro de distribución en Camino a Melipilla 11450 continuará operando como nodo logístico. Los servicios técnicos y garantías se mantendrán.

Lo que cambia es el origen. Las etiquetas seguirán diciendo Fensa o Mademsa, pero los productos llegarán desde China, Brasil o Europa. El «Hecho en Chile» que por décadas fue parte del valor de la marca dejará de existir.

Es un fenómeno que los economistas llaman «marquización»: el valor ya no está en la manufactura, sino en el prestigio acumulado durante décadas de producción local. Electrolux apuesta a que ese prestigio sobreviva al cierre. Es posible que tenga razón. Pero también es posible que, sin la planta, sin el turno de las cinco de la tarde, sin el ruido de las prensas, algo intangible pero real se pierda para siempre.

La Villa Fensa seguirá en pie. Las calles de Maipú seguirán llamándose como siempre. Pero el edificio de Alberto Llona 777 dejará de latir el 30 de abril, y con él se irá el último gran capítulo de una industria que durante 121 años fabricó no solo electrodomésticos, sino también la identidad de una comuna.

Fotos del Artículo: Antonio Quintana. [Santiago] : Antonio Quintana , [Entre 1960 y 1970] 19 negativos : monocromos, gelatina sobre acetato de celulosa ; 12 x 9 cm. .
 

¿Qué dice el historiador?

oscar

Óscar Riquelme Gálvez

Doctor en Historia & Maipucino

Electrolux como marca empresarial tiene su historia propia. Tras terminar la Primera Guerra Mundial, la empresa surgió en Suecia, con foco en generar bienes de uso doméstico. Hasta la Segunda Guerra Mundial su principal mercado era Europa, pero tras la década de 1950, instala su primera planta en América Latina, en la ciudad de Sao Pulo (Brasil). Luego, en 1960, comienza a inaugurar plantas en los países asiáticos, consolidando una naturaleza multinacional. Su historia con Chile es más reciente, en 2011 compra al conglomerado Sigdo Kopper y un conjunto de acciones importantes de la CTI S.A., lo que implicó heredar las marcas y la infraestructura de las empresas Fensa, Mademsa y Somela. Sin embargo, la trayectoria de las empresas Fensa, Mademsa y Somela es mucho mayor y de un arraigo histórico, no solo con la comuna de Maipú, sino con el desarrollo industrial del país. La primera de ellas fue la Fábrica Nacional de Envases y Enlozados S.A. Fensa, inaugurada en 1905 en la ciudad de Valparaíso. Cuatro décadas más tardes, la empresa, producto de su crecimiento, buscó localizarse en la capital. En la comuna de Maipú, encontró tanto precios bajos de suelo, como suficientes predios para localizar la planta de producción. Misma trayectoria siguió la empresa Mademsa, que destacó por la fabricación de cocinas, y los primeros refrigeradores. A partir de la década de 1950, se sumó Somela, especializado en la fabricación de productos de iluminación. Las tres empresas mejoraron sus niveles de producción a medida que el crecimiento demográfico y la industrialización del país fue en aumento. De esta manera, esta localización de empresas se sumó al fuerte emplazamiento industrial en los ejes de Camino a Melipilla, Pajaritos y Alberto Llona, lo que se denominó como «Cordón Cerrillos-Maipú». Solamente Fensa poseía un conjunto de 1.500 obreros y para 1970, esta triada industrial se vinculó a la Compañía Técno Industrial. En consecuencia, cada una de las +13.500 nuevas viviendas que fueron construidas en la comuna de Maipú entre 1960 y 1970, fueron equipadas con estos productos. Es más, gracias a los contratos con la Corporación de la Vivienda y la Corporación de Mejoramiento Urbano, cada uno de estos productos eran destinados a ciudades tan lejanas como Iquique, Antofagasta y Arica, para equipar los nuevos hogares que el sector público estaba construyendo. Igualmente, estas empresas destacaron por su enfoque social. Por un lado, apoyaron la conformación de cooperativas habitacionales, y por otro, ofrecían préstamos para que sus trabajadores postularan a las viviendas CORVI. De esta manera, se aseguraban de que sus obreros y empleados, que en su gran mayoría no vivían en Maipú, encontraran un hogar permanente en la comuna. Por lo tanto, existe una tradición histórica que vincula el Maipú urbano que se configuró tras ese periodo, con los nuevos habitantes que lograron desarrollar un proyecto de vida familiar, sostenido hasta hoy.
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SOBRE EL AUTOR

Nicolás Aravena

Editor La Voz de Maipú

Fundé La Voz a los 21 años. Dicen que escribo bien, me apasiona la política, fotografía y entender el mundo que habitamos. Dejé de fumar hace poco, hago chistes malos y bailo pésimo.

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9 respuestas a «Cien años de humo y metal: la fábrica de Fensa en Maipú cierra sus puertas para siempre»

  1. Avatar de Maria arriagada araya
    Maria arriagada araya

    Con respecto a Electrolux, es importante también detenerse en la cantidad de cesantes que quedan, algunos con 30 y más años en la fábrica, que será de ellos, su historia también cuenta. Podrán ellos con años ya en su cuerpo poder trabajar, estamos hablando de trabajadores de 50 y más años, cuando para nuestro sistema ya se encuentran viejos porque es sabido que contratan jóvenes que quieren trabajar poco y ganar mucho versus estos trabajadores antiguos pero aperrados para la pega.
    Una pena animo para ellos y sus familias

    1. Avatar de Luz rubio
      Luz rubio

      Hola mi padre trabajo en esa empresa era fundidor antes que cambiará de nombre lo veía salir en ka noche a su trabajo.con 2 huesos duros y 2 marraquetas debajo del brazo.

  2. Avatar de Patricio Cáceres
    Patricio Cáceres

    Buenas tardes
    Originalmente de esta empresa matriz Cti dependian otras coresa (Compañia de refrigeracion sociedad anonima) la cual era la que fabricaba los motores de compresion whestinhouse para los refrigeradores luego migro a Protema (Proyecto tecnologia y matrices) que era la que se encargaba de fabricar las matrices para los moldes de cocinas, lavadoras y electrodomésticos. Con el tiempo CTI vendio y cerro esta planta ubicada en la calle club hipico.
    Originalmente fueron estas marcas MADENSA, FENSA, FERRILOZA y SOMELA

  3. Avatar de Juan Herrera
    Juan Herrera

    Excelente artículo y retrospectiva de una fábrica que ha sido orgullo del país y de Maipú y todo un patrimonio de la comuna. Es triste ver su final y la partida de sus numerosos trabajadores.

  4. Avatar de Luz rubio
    Luz rubio

    Hola mi padre trabajo en esa empresa era fundidor antes que cambiará de nombre lo veía salir en la noche a su trabajo.con 2 huvos duros y 2 marraquetas debajo del brazo.

  5. Avatar de Ivo
    Ivo

    Es una lástima, dónde está de apoyar a las empresas chilenas…dar empleo…que va a pasar?. Es una incertidumbre que va de mal en peor…

  6. Avatar de Jose O Troncoso C
    Jose O Troncoso C

    Yo Jose troncoso trabaje desde 1990 hasta 2017. 27 años como programador y planificador y control de la producción en el area de Cocinas y Estufas lo digo con gran orgullo de haber trabajado en esta gran empresa donde me dieron la posibilidad de ser profesional que pena que se cierre se extrañara mucho fuerza a mi ex compañeros que llevan mas de 35 años

  7. Avatar de Carlos Gutierrez
    Carlos Gutierrez

    Muchos saludos a todos los trabajadores yo también me siento parte aunque estuve algunos años en su planta lo siento igual mucho ánimo a todos y gracias por aver pertenecido a esa empresa

  8. Avatar de Miguel Angel Ramírez
    Miguel Angel Ramírez

    Han pasado más de 40 años desde que la palabra globalización empezó a escucharse en todo el mundo. Desde entonces, las empresas han tenido que aprender a competir en un mercado cada vez más duro, donde sobrevivir significa producir mejor, más rápido y al menor costo posible. En ese tablero gigante, China y Estados Unidos se disputan el control de la economía mundial, y el resto de países trata de mantenerse a flote.

    Hoy le tocó a Fensa cerrar las puertas de su histórica fábrica en Maipú después de más de 100 años. Da pena, claro que sí, pero también es un llamado de atención para muchas otras empresas. El mensaje es simple: hay que parar, mirar lo que está pasando y tomar decisiones antes de que sea demasiado tarde. El mundo cambió y seguirá cambiando; la clave no está en lamentarse por lo que se pierde, sino en adaptarse a tiempo para seguir adelante.

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