Pocas veces se puede dejar las pasiones de lado, esto lo sabe bien Lucas, quien solía ser un deportista arduo y disciplinado. Su deporte favorito es el fútbol, sus colores favoritos el blanco y negro.
Jugaba para el Club de Deportes de Melipilla. Para su tía Fabiola, era considerado uno de los mejores futbolistas en cadetes. Eso era antes de la enfermedad. Gradualmente empezó a sentir molestias en su rodilla derecha, dolencia que se transformó en una incomodidad difícil de ignorar.
Su madre lo llevó a un traumatólogo, no hubo alarmas, los doctores les dijeron que no encontraron nada preocupante, pero el tiempo siguió su curso y el dolor también. Un mes y medio después, la pierna de Lucas se empezó a inflamar y la sensación se volvió insoportable.
Lo llevaron a un especialista y tras los exámenes recibieron la noticia. Lucas tenía cáncer, pero no cualquier tipo, sino uno poco común llamado osteosarcoma, el cual se origina en huesos y ataca principalmente niños y adolescentes.
Diagnósticos, cirugías y quimioterapias
Su familia optó por irse al sistema de salud privado para que así lo atendiesen más rápido, le hicieron quimioterapia y sacaron su rótula para ponerle una de titanio. Tras esto, Lucas quedó imposibilitado de jugar fútbol debido a la pérdida de sensibilidad en su pierna, algo por lo que sigue en terapia de rehabilitación.
Meses después de la cirugía, le detectaron una «pelotita» en la misma pierna. El diagnóstico que dio el doctor fue de sarcoma en etapa 3, lo cual se define como un tumor de alto grado capaz de crecer y propagarse.

Nuevamente le realizaron quimioterapias, pero al haber encontrado un nuevo tumor, era necesaria una nueva operación.
Sin embargo, las noticias no terminaron ahí, unos nuevos exámenes determinaron que el cáncer de Lucas había hecho metástasis en sus pulmones. Los problemas respiratorios no tardaron en llegar y su familia se trasladó a San Pedro en Melipilla para tener mejor calidad de aire.
Hace dos semanas, otro examen reveló que la metástasis se estaba expandiendo con rapidez, dejando preocupados a la familia de Lucas.
Un bingo para seguir luchando
Pese a todo, Lucas tiene un optimismo que impresiona a sus familiares. A pesar del dolor y del miedo ante una posible cirugía en sus pulmones, se mantiene activo. El ejercicio sigue siendo una constante en su día a día, sigue asistiendo al colegio y a su lado se encuentra su polola, quien ha sido uno de sus pilares principales durante este proceso.

El bingo, que será el próximo 5 de junio en el Barrio Las Rosas y empezará a las 5 de la tarde, busca reunir fondos para los tratamientos de Lucas, los cuales han significado gastos millonarios para la familia.
Detrás de él, está su familia. Sus abuelos jubilados siguen trabajando para apoyar. Su tía actúa como aval financiero ante las clínicas y el apoyo emocional que recibe por parte de ellos es invaluable.
¿Cómo ayudar?
Los números detrás de la lucha de Lucas son aplastantes. La cirugía en la Clínica Indisa, donde le implantaron la rótula de titanio, costó más de 25 millones de pesos. Los ciclos de quimioterapia suman cerca de $40 millones más.
La familia arrastra una deuda que se extenderá por los próximos cinco años, pagando cuotas mensuales de entre 400 mil y 600 mil pesos, y eso sin contar los tratamientos que vienen.
Quienes quieran ayudar pueden hacerlo asistiendo al bingo del 5 de junio, donando premios para las rifas, o mediante transferencia directa a la cuenta de su madre:
Sandra Elizabeth Urbina Molina
RUT: 13.680.731-5
Cuenta RUT — Banco Estado
Contacto: +569 5329 9317 (Fabiola, Tía de Lucas).









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