Ni siquiera había asumido formalmente el cargo cuando ya tenía el primer problema encima. La salida de Mara Sedini del Ministerio Secretaría General de Gobierno, confirmada este martes 19 de mayo, no fue una sorpresa para quienes siguieron de cerca su accidentada gestión como vocera del Presidente José Antonio Kast. En apenas 69 días, la actriz, periodista y cantante acumuló siete controversias públicas que fueron erosionando, semana a semana, su posición dentro del Ejecutivo.
El primer tropiezo: antes de asumir
El 25 de enero, todavía en el período de transición, Sedini concedió una entrevista a La Tercera en la que aseguró que las conversaciones entre el entonces presidente electo Kast y Trinidad Steinert —designada como ministra de Seguridad— «llevaban un buen tiempo». La frase encendió las alarmas: si los contactos se habían producido mientras Kast era candidato, Steinert aún ejercía como fiscal en el Ministerio Público, lo que abría interrogantes sobre la independencia del organismo.
La entonces exministra del Interior Carolina Tohá advirtió que las palabras de Sedini «abrieron un flanco». El futuro ministro del Interior, Claudio Alvarado, debió salir a corregir públicamente a la vocera designada, afirmando que las conversaciones ocurrieron «pocas horas antes» de que Steinert aceptara colaborar con el gobierno. Mara Sedini luego rectificó y cambió su versión: habían sido «pocos días antes».
El «Estado quebrado» y la huida del punto de prensa
A fines de marzo llegó el episodio más dañino hasta ese momento. Redes institucionales del gobierno difundieron publicaciones que afirmaban que Chile enfrentaba un «Estado quebrado». Las publicaciones fueron borradas de urgencia, pero el daño ya estaba hecho: la Contraloría General de la República ofició a la Segegob para pedir explicaciones por el uso de plataformas oficiales en la difusión de ese tipo de mensajes. El propio Presidente Kast terminó reconociendo que el concepto había sido «un error».
En medio de esa crisis, Mara Sedini protagonizó una escena que se viralizó rápidamente: al ser consultada por periodistas sobre la respuesta al oficio de Contraloría, abandonó el punto de prensa a paso apurado y subió las escaleras de La Moneda evitando nuevas preguntas. «¡Para eso están los plazos!», alcanzó a responder antes de desaparecer.
El caso Apablaza: un error con carga simbólica
El 1 de abril, durante una vocería, Mara Sedini afirmó que «todos los chilenos queremos que una persona condenada por el vil asesinato del senador Jaime Guzmán cumpla condena en nuestro país». El problema es que Galvarino Apablaza, señalado como autor intelectual del crimen, no ha sido condenado judicialmente: mantiene la calidad de procesado bajo el antiguo sistema penal.
El error generó incomodidad incluso en sectores de la UDI, el partido del senador asesinado, donde el caso tiene una carga simbólica e histórica especialmente alta.
Ausencias en el Congreso
El 7 de abril, Sedini no se presentó a dos comisiones de la Cámara de Diputados a las que había sido citada: una de Gobierno Interior y otra de Cultura. La molestia fue transversal entre parlamentarios, que criticaron que la vocera priorizara actividades en La Moneda por sobre las instancias legislativas. Desde el Ejecutivo se aludió a «problemas de agenda», explicación que no convenció a nadie.
El almuerzo de Kast y otro oficio de Contraloría

En abril, Mara Sedini debió defender ante la prensa un almuerzo privado que el Presidente sostuvo en La Moneda con excompañeros de Derecho de la Universidad Católica, episodio que motivó un nuevo oficio de Contraloría por el eventual uso de recursos públicos con fines personales.
«La respuesta a la polémica del almuerzo se responderá vía instituciones en la forma y el tiempo correspondiente. Ahora sí quiero dejar una cosa muy clara: les puedo asegurar que ese almuerzo fue financiado por el Presidente de la República con sus medios propios», dijo en un punto de prensa visiblemente tenso el 13 de abril. Once días después, Kast reconoció que organizar el encuentro había sido «un error por desconocimiento».
La soberanía del Estrecho de Magallanes
El 15 de abril, una autoridad naval argentina sostuvo que parte de la boca oriental del Estrecho de Magallanes pertenecía a su país. Ante la pregunta directa de si el gobierno chileno consideraba que todo el estrecho estaba bajo soberanía nacional, Sedini evitó responder y derivó el tema a Cancillería. La falta de postura obligó al canciller Francisco Pérez Mackenna a intervenir públicamente para aclarar la posición oficial de Chile. Una vocera que no puede vocalizar la posición del gobierno en materia de soberanía territorial es, cuanto menos, un problema.
La peor evaluada del gabinete
El domingo 26 de abril, la encuesta Plaza Pública Cadem registró una caída de 18 puntos en la aprobación de Sedini, que llegó al 24% frente a un 69% de desaprobación, convirtiéndola en la ministra peor evaluada del gabinete. Consultada por los resultados, respondió que «las encuestas son fotos del momento».
Tenía razón en eso. Pero la foto del momento mostraba a una vocera desgastada, con la Contraloría encima en dos frentes, con el Congreso molesto y con un historial de rectificaciones que había empezado antes incluso de asumir el cargo. Este martes 19 de mayo, el Presidente Kast sacó la foto del álbum.





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