El poeta Sergio Rodríguez Saavedra tiene motivos para celebrar. Este sábado 30 de mayo lanzó en Chile su Antología, editada por Ventana Abierta Editores, una recopilación de más de tres décadas de trabajo que ya circuló antes en España y Colombia, pero que recién ahora llega a sus compatriotas.
«Ya había ocurrido en España y Colombia, pero no en mi propio país, así que sumamente contento», dijo el autor a La Voz de Maipú.
Rodríguez Saavedra nació y vive en Maipú. El lanzamiento se realizó en el anfiteatro principal de Estación Mapocho, sede de la feria Furia del Libro, que se extiende entre el 28 y el 31 de mayo con entrada liberada. En el mismo evento se presentaron otros dos libros, en un conversatorio que incluyó lectura de textos.
De la niebla hasta hoy: tres décadas en un volumen
La antología recorre la producción del autor desde “Suscritos en la Niebla”, su primer libro, editado «a puro pulso» en 1975, hasta su publicación más reciente del año pasado “Bernstein Con Ají“, e incorpora además textos premiados en concursos de antología. El volumen incluye un prólogo del escritor Julián Gutiérrez.
El propio Rodríguez Saavedra participó en la selección de textos, aunque de manera acotada. «Más que nada dar la opinión, porque fue un trabajo recopilatorio», precisó. Su criterio fue el equilibrio: evitar la repetición dentro de una obra que incluye libros de considerable extensión, y sostener lo que él llama «un concepto de unidad a través del tiempo».
La memoria como eje, Maipú como fondo
Al revisar su trayectoria, el poeta identifica un hilo conductor que no ha abandonado: «La defensa de la memoria como un recurso de vida está presente a lo largo de todo lo que hago». Desde la reconstrucción de espacios políticos de Chile hasta la infancia, esos elementos, según sus propias palabras, «siguen estando ahí siempre, a veces en la sombra, a veces con la luz del reflector».
Maipú, aunque raramente nombrada de forma explícita, impregna la obra. «Hay siempre un fondo que tiene que ver con mi vida en Maipú. Si yo soy nacido en esta comuna», señaló. El título de aquel primer libro no parece casual: «¿Qué lugar más neblinoso que Maipú?», dijo con cierta ironía.
Su poema más conocido en los primeros años fue uno sobre el boxeador Martín Vargas, construido a partir de una entrevista de diario. «Ese texto ya trabajaba con elementos externos a la poesía, como en este caso un documento de un diario», recordó. Esa vocación por cruzar géneros y soportes sería una constante.
Una poética que se mueve hacia los límites del lenguaje
Consultado sobre la evolución de su escritura, Rodríguez Saavedra trazó una línea clara: en sus inicios, la poética giraba en torno a la memoria, el análisis social y la exploración de la identidad, «pero siempre con un pequeño toque de experimentación».
Con el tiempo, ese trabajo se ha desplazado hacia algo más ambicioso: «abordar los límites del lenguaje mismo», usando tipografías, espacios en blanco y todo recurso que esté «al alcance de la comunicación».
Sobre la poesía chilena en general, tiene una tesis. A diferencia de otras tradiciones donde la vanguardia se opone a lo clásico, en Chile ocurre lo contrario: «El que hace poesía clásica, como que se ve extraño dentro del circuito poético». La línea que va de Huidobro a Neruda, de Parra a Zurita y de ahí a Elvira Hernández o Carmen Berenguer es, para él, una demostración de que la reinvención es la norma, no la excepción.
Legado en una comuna sin tradición poética oficial
Rodríguez Saavedra no solo escribe: edita, publica y mantiene la revista digital Trece mil los. Dejó los talleres, pero no la actividad. «El resto de mis actividades se mantienen todas», afirmó.
Su legado en Maipú lo define en dos planos. En lo concreto, los talleres, revistas y publicaciones que impulsó a lo largo de los años para mantener viva la poesía en la comuna. En lo simbólico, algo más íntimo: «Espero que anime a otras personas cuando vean un libro de alguien hecho por, a esta altura, un anciano que nació en Maipú, y vean que todavía hay trabajos vigentes».
¿Qué busca provocar en quien lea esta antología? «Lo primero que quiero provocar es un goce con el poema», respondió sin dudar. Que se note el trabajo. Que conduzca a reflexiones sobre el pasado y su conversación con el presente. «Si eso se logra, yo francamente feliz».
La Furia del Libro se realiza en Estación Mapocho entre el 28 y el 31 de mayo. La entrada es liberada.







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