¿Dónde están quedando las historias y memorias maipucinas que resguardan nuestras personas mayores? Ayúdenme a encontrar una respuesta optimista, porque siento que, inevitablemente, nos vamos quedando sin registros del pasado: se pierden para siempre.
Esta crónica nació de mi intención original de escribir sobre la Primera Muestra de Juguetes Antiguos de Maipú, exposición que acompañó la inauguración del actual Teatro Municipal en 2004. El teatro se levantó en el espacio del recordado supermercado Toqui, que comenzó atender en 1979.
Este deseo se encendió cuando conocí a Víctor Hugo Martínez, artesano maipucino que coleccionaba —y en algunos casos fabricaba— los juguetes exhibidos en aquella muestra, la misma que abrió el teatro a la comunidad y a la que tuve la dicha de asistir.
El destino me llevó de regreso a don Víctor en el verano de 2024, mientras yo dictaba el Taller de Escritura Creativa del Departamento de Cuidados y Personas Mayores. Él era uno de los asistentes, junto a vecinos que atesoraban recuerdos de un Maipú que ya no existe.
Reconozco que el horario del taller (lunes, de 15:00 a 17:00 horas) no era el más cómodo para los meses de enero y febrero. Llegábamos a Emiliano Llona 1874 con más de 30 °C a la sombra. Sin embargo, el calor se disipaba bajo el aire acondicionado y, sobre todo, bajo la alegría de rescatar nuestra memoria.
Como grupo decidimos armar la antología Vivencias de maipucinos, donde cada integrante relató alguno de sus recuerdos de la comuna. En sus páginas, don Víctor narró cómo llegó a exponer su trabajo en aquel espacio cultural que nacía con el nuevo siglo. Presentamos el libro en la Biblioteca Pública de Maipú y fue un éxito: los autores comprobaron que sus recuerdos eran valorados y, al mismo tiempo, aportaron a la memoria comunal.

Quise entonces escribir esta crónica sobre la exposición, pero, por más que busqué, no hallé registro alguno en Internet —ni siquiera con la ayuda de ChatGPT y otras inteligencias artificiales—. Por eso pedí que la fotografía que acompaña este texto fuera una que yo mismo tomé: muestra un juguete que don Víctor me regaló y dedicó. Y vuelvo a la pregunta inicial: ¿dónde están quedando las historias y memorias maipucinas de nuestras personas mayores?
Mientras reflexionamos juntos sobre la respuesta, les dejo el enlace al libro Vivencias de maipucinos para que emprendan este viaje necesario por un Maipú antiguo que lucha por permanecer entre nosotros, a pesar de los cambios en pos del desarrollo, a través de las voces de diez adultos mayores.
Solo puedo cerrar este texto pidiéndoles que conversemos con nuestras personas mayores, registremos sus relatos y hagamos que sus voces sigan contando la historia de Maipú a las nuevas generaciones.










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