Una cronología del conflicto por la Planta Santa María en La Farfana: tras 6 años de lucha, finalmente se aprobó

Aunque la Comisión de Evaluación Ambiental aprobó su Declaración de Impacto, el municipio y la comunidad sostienen que la nueva planta profundizará la sobrecarga ambiental del sector. Este reportaje revisa los antecedentes que explican el actual escenario de tensión.

Alfredo Albornoz

Alfredo Albornoz
7 de noviembre de 2025 ·
Una cronología del conflicto por la Planta Santa María en La Farfana: tras 6 años de lucha, finalmente se aprobó

Este jueves 6 de noviembre de 2025, la Municipalidad de Maipú publicó un comunicado categórico donde rechazan la aprobación emitida por la Comisión de Evaluación Ambiental (Coeva) al proyecto «Planta de Tratamiento de Aguas Servidas Santa María de Aguas Santiago Norte S.A». La entidad, en apoyo a la comunidad, denuncia que su ejecución «implica agravar una existente sobrecarga ambiental para la comuna, particularmente a los vecinos y vecinas del barrio La Farfana».

La noticia cae como una bomba en un sector que ya alberga la planta de tratamiento con mayor capacidad de América Latina, la Factoría de Aguas Andinas, la cual procesa el 90% de aguas servidas de la Región Metropolitana. Ahora, después de seis años de resistencia ciudadana, el proyecto Santa María está más cerca que nunca de convertirse en realidad.

«Como municipio rechazamos categóricamente la aprobación de este proyecto, toda vez que su ejecución implica agravar una existente sobrecarga ambiental para la comuna, particularmente a los vecinos y vecinas del barrio La Farfana», señala el comunicado oficial de la Municipalidad de Maipú.

La postura municipal se fundamenta en argumentos técnicos relacionados con la omisión de infraestructura de agua potable, incompatibilidad territorial sustantiva con instrumentos de planificación, el riesgo para la salud de la población y el medioambiente, además de deficiencias en el plan de mitigación ambiental.

Pero para entender la magnitud de este conflicto y por qué el barrio La Farfana se resiste con tanta fuerza, es necesario retroceder hasta 2019, cuando apareció por primera vez el nombre de Aguas Santiago Norte en el territorio.

La primera batalla: 2019-2022

La historia comienza en febrero de 2019, cuando el gerente general de la Sociedad Aguas Santiago Norte S.A., Enrique Guevara Castro, envió una carta al Superintendente de Servicios Sanitarios solicitando la concesión para su empresa de los «servicios públicos sanitarios de producción y distribución de agua potable, y de recolección y disposición de aguas servidas, para una sección de 97,30 hectáreas aproximadamente, ubicadas en el sector La Farfana de la comuna de Maipú, Provincia de Santiago, Región Metropolitana».

En dicho escrito, Guevara Castro detalló: «Esta planta será del tipo lodos activados con pretratamiento y desinfección y estará ubicada aledaña a la zona de concesión, en la comuna de Maipú. Las aguas tratadas se efectuará mediante descarga al Zanjón de la Aguada».

El contexto era claro: en 2020, la constructora Bricsa anunció su proyecto inmobiliario en La Farfana. Sin embargo, ni la sanitaria municipal SMAPA ni Aguas Andinas —empresa ya instalada en el sector— se presentaron a la licitación del paño donde se construiría el proyecto.

«Aguas Santiago Norte fue la única empresa interesada en factibilizar la construcción de viviendas y en descontaminar el sector de Santa María y reutilizar las aguas tratadas que se generan, dada la construcción de nuevas viviendas en el sector», expresó la compañía detrás de Santa María.

Así, el 11 de diciembre de 2020, Aguas Santiago Norte S.A. tramitó con el Ministerio de Obras Públicas la concesión sanitaria que les permitiría instalar una planta de tratamiento de aguas servidas en el sector.

El proyecto se concretó formalmente el 21 de julio de 2021, cuando la empresa ingresó al Servicio de Evaluación Ambiental (SEA) una Declaración de Impacto Ambiental (DIA) para construir la «Planta de Tratamiento de Aguas Servidas Santa María», ubicada en Camino La Farfana s/n, lado sur, Parcela Las Encinas, 1.259 metros al interior, en la comuna de Maipú.

Con una inversión aproximada de 1.181 millones de pesos, el proyecto incluía «la construcción y operación de una planta de tratamiento de aguas servidas mediante un pretratamiento de eliminación de sólidos y grasas, homogenización, tratamiento biológico».

Pero había un detalle que encendió las alarmas: el DIA no contemplaba participación ciudadana.

«Esto ha sido un terremoto para nosotros, porque llevamos años tratando de que Aguas Andinas solucione sus problemas acá y ahora se nos avisa sobre esta nueva construcción para el otro año», expresaba Patricia Bravo, presidenta Junta de Vecinos Pueblito La Farfana, por esos días.

La comunidad se organizó. La Coordinadora Ambiental La Farfana lideró la resistencia y logró que 1.435 observaciones llegaran al SEA. El movimiento vecinal fue implacable.

«Nos tocó un año muy duro contra el proyecto de la Planta Santa María, lo cual en el minuto fue muy difícil, pero al instante recibimos el apoyo del alcalde (…) Ha sido un camino unido y sostenido entre la ayuda del Municipio, más la ayuda de los vecinos y la comunidad. Esto formó esta fuerza en conjunto que hoy nos da el triunfo», señaló Mayka Martínez, presidenta de la Coordinadora La Farfana.

El triunfo llegó el 3 de octubre de 2022: la Comisión de Evaluación Ambiental (Coeva) rechazó el DIA. El proyecto, además de los problemas medioambientales y efectos negativos a la calidad de vida de los pobladores, contaba con una serie de incumplimientos a las normas.

Pero la victoria sería efímera.

Los fantasmas de La Farfana: por qué a los vecinos les cuesta confiar

Para comprender la resistencia de La Farfana, hay que conocer su historia. En 2003 se instaló en el territorio la Planta de Tratamiento La Farfana, propiedad de Aguas Andinas, que envolvió a los vecinos en malos olores y una baja calidad de vida, además de daños medioambientales.

Jeanette Cárcamo Mancilla es presidenta de la Junta de Vecinos Parque Residencial Santa María y vive desde el 2000 en La Farfana. Ella conoce de primera mano el problema.

«Nosotros llegamos a Santa María cuando la planta de tratamiento de Aguas Andinas ya estaba en construcción y alrededor del 2003 nos comenzamos a dar cuenta de los problemas por el mal olor, los ratones y las moscas. Estos se producían cuando ellos trabajaban con los camiones de lodo a la intemperie», cuenta Jeanette.

Fue justamente la cancha de secado de lodos la que liberó, en aquel momento, los malos olores, producto de malos procesos de oxigenación.

«En La Farfana tuvieron un problema en la línea de digestión anaeróbica y el lodo que estaba en condición anaeróbica lo tiraron en la cancha de secado y eso generó problemas en la comunidad. Al haber problemas de oxígeno, uno tiene problemas de olores», explicó el ingeniero sanitario, Christian Seal.

Este antecedente se suma a lo que vecinos de Colina compartieron sobre las instalaciones de Aguas Santiago Norte en ese sector.

«Los vecinos nos dijeron que se sentían ruidos en la noche y que habían malos olores todo el día, siendo que allá abastecen 600 casas y acá van a ser 2.500», cuenta Jeanette.

La ubicación del proyecto Santa María es una de las principales complicaciones. La villa Parque Residencial Santa María, Santa María I, II y III, la nueva villa El Conjunto, el Liceo Bicentenario de Niñas, el Colegio Alicante, los terratenientes y trabajadores de parcelas alrededor de la planta, son algunos de los puntos críticos identificados como los más damnificados.

Cecilia Castro vive en la nueva Villa El Conjunto La Farfana de Maipú desde septiembre de 2022, último barrio residencial instalado en el sector y que se encuentra a 1,5 kilómetros del terreno donde se ubicaría la nueva planta. Además de ser vecina, es secretaria del Comité de Allegados de La Farfana.

«Ellos te dicen en todo momento que las observaciones del anterior proyecto ya las aplicaron a este nuevo, pero eso no te da una certeza de que este proyecto va a terminar cumpliendo con lo que promete», señala Cecilia.

«La misma empresa menciona que no va a haber ningún tipo de emisión, en un inicio ese era su slogan y ahora se ven orillados a tener que asumir que van a producir emisiones, pero te dicen que será poco. Entonces, mi principal malestar es la desprotección que hay desde las instancia gubernamentales y de la capacidad legal con la que uno puede y tiene para defenderse», complementa otro vecino del sector Santa María III.

4.000 estudiantes entre los más vulnerables

Uno de los aspectos más preocupantes del proyecto es su cercanía con establecimientos educacionales. El Liceo Bicentenario de Niñas de La Farfana recibe alrededor de 900 estudiantes, cifra que sumada a los 3.200 matriculados en el Colegio Alicante, hacen que la posible población estudiantil afectada sea de más de 4.000 alumnos, sin mencionar a los docentes, directivos y trabajadores de ambos recintos.

«Ambos colegios tienen un porcentaje alto de vecinos que viven en el sector e independiente de esto, los alumnos y comunidad del liceo serán los primeros en recibir el impacto ambiental de la planta», señalan los vecinos.

«No solamente va a afectar la matrícula del colegio, sino que va a bajar la plusvalía de todo el sector. Además, contamos con un microclima en el sector que sumado a una nueva planta concentrará aún más los olores. Los alumnos que quieran hacer actividad física no lo van a poder hacer», complementa la presidenta del Centro de Padres.

Las preocupaciones ambientales son concretas. Desde el anterior proyecto, se identificaron problemáticas que van desde la emisión de ciertos contaminantes nocivos para el ambiente hasta malos olores que interrumpen el diario vivir.

«Las plantas de tratamiento van a expulsar muchos componentes que son los derivados del tratamiento de aguas servidas, que son principalmente los residuos del baño y de la loza», explicó Claudio Morales, Presidente de la Comisión de Medioambiente del Consejo de Sociedad Civil de Maipú.

Aunque el Resumen Ejecutivo del proyecto indica que «el agua será tratada asegurando un suministro seguro para fines de riego en la agricultura, protección de la vida acuática, todo tipo de reutilización de aguas residuales y una mejora de la calidad del agua», los vecinos desconfían del crecimiento proyectado de la planta.

La superficie aumentará desde los 1.821,1 metros cuadrados iniciales hasta los 10.000 en 2055.

«Los litros que va a descargar el Proyecto de Planta Santa María, en un principio, será de 3,3 litros diarios por segundo y después pasará a 25,5 en 2055, lo que es una diferencia brutal. En este proceso es donde las comunidades entran en desconfianza respecto a si es posible mantener este proceso en el agua durante los más de 30 años que dura el proyecto», comentó Claudio Morales.

Aguas Santiago Norte: El segundo intento

El viernes 23 de agosto de 2024, Aguas Santiago Norte volvió a subir su proyecto al Servicio de Evaluación Ambiental. Esta vez, la empresa asegura que el proyecto cuenta con mejoras significativas.

«El proyecto Planta de Tratamiento de Aguas Servidas Santa María es diferente al presentado anteriormente. No es el mismo. Esta nueva versión, considera el encapsulamiento del pretratamiento el cual incluye un sistema de mitigación de emisiones odorantes, y el proceso de higienización del lodo se realizará al interior de un galpón cerrado, provisto de un robusto sistema de tratamiento de olores para evitar cualquier emanación odorante al exterior», explicaron desde la empresa.

Para demostrar su compromiso, la empresa organizó visitas a su planta de Colina, inaugurada en 2017 tras superar el movimiento «No a La Farfana de Colina». Cecilia Castro fue una de las vecinas que asistió, pero no quedó convencida.

«La planta que fuimos a ver a Colina era chica, no estaba encapsulada, no estaba funcionando al 100% e igual se sentían ciertos olores. Así que nos debieron llevar a una planta igual a la que se va a instalar para tener una visión real de lo que ellos nos dicen», comentó Cecilia.

Durante el recorrido, el gerente de operaciones, Rodrigo González, explicó las fases que se realizan en las instalaciones. La Voz de Maipú consultó al ingeniero sanitario y profesor de la Universidad de Santiago, Christian Seal, quien evaluó técnicamente cada proceso.

Planta Elevadora de Aguas Servidas

Esta maquinaria recibe las aguas servidas domésticas provenientes del alcantarillado y las impulsa mediante bombas a la etapa de pretratamiento. La empresa destaca el trabajo con dos filtros de carbón activos.

«Una planta elevadora, si está con la tapa puesta, no va a generar malos olores a la comunidad. En este caso, ellos están yendo más allá de lo que te pide la norma, porque tienen un filtro de carbón activado que tiene un soplador con presión negativa, que está sobre lo que te pide la norma», explica Seal.

Cámara de reja y desarenadores

Hay tres procesos en esta etapa: desbastar o retirar sólidos finos suspendidos, desarenar o retirar la arena y desengrasar.

«En esta área pueden generarse malos olores. El tipo de residuos que sacamos de la cámara de reja y de los desarenadores son residuos domiciliarios, o sea que caben en la categoría para ser retirados por un camión de la basura. Este proceso no debería generar malos olores, siempre y cuando, haya un buen retiro», señala cauto el ingeniero.

Reactor Biológico

Según la sanitaria, «el agua residual es tratada con bacterias y otros microorganismos que remueven la materia orgánica presente, en un proceso donde se inyecta oxígeno y se forman flóculos que van al fondo del sedimentador, separándose el agua del lodo».

Aquí, el profesional es más cuidadoso: «al trabajar con lodos activados, si tienen buena aireación, no te deberían generar olores, pero si no tiene aire, ahí es cuando huele mal», puntualiza.

Sedimentador

«Este no genera olores, tendría que quedarse parada el agua y estar a lo menos dos días sin recirculación o sin operar para que el lodo de al fondo comience a fermentar y genere malos olores», menciona Seal.

Deshidratado de lodos

El último proceso es crítico. El lodo del fondo del sedimentador es llevado al deshidratador, donde se le extrae el agua. Una vez seco es cargado a un contenedor para luego ser llevado a un relleno sanitario autorizado y/o reutilizado como abono o fertilizante en predios agrícolas.

«Todos estos microorganismos que se generan en la planta de tratamiento tienen que tener un proceso donde se les saca el agua y bajar el contenido de materia orgánica ¿Cómo se hace esto?, se colocan en un digestor, al que nosotros le damos aire y los microorganismos se van a canibalizar entre ellos. Entonces, el contenido de materia orgánica baja hasta lo que se pide en la norma y dependiendo de cómo ellos lo dispongan este va para relleno sanitario o como mejoramiento de suelo, ya que a estos desechos uno le agrega cal, la que por PH evita que se descomponga la materia y genere olores», comenta Christian Seal.

La conclusión del ingeniero es clara pero condicionada: «Una planta bien diseñada y bien operada, no debería generar olores. El único problema que debería tener la comunidad, es si se opera mal la planta de tratamiento. Si la planta tiene fallas en el sistema de aireación, ahí si puedes tener problemas de olores».

La justificación: déficit habitacional versus calidad de vida

Desde Aguas Santiago Norte sostienen que el proyecto es fundamental para el desarrollo del sector.

«La Planta de Tratamiento que estamos evaluando es de vital importancia para el sector. Su operación permitirá la construcción de nuevas viviendas, tan necesarias en la comuna de Maipú, que, según datos de la CChC, está dentro de las comunas con mayor déficit habitacional en el país», explican desde la empresa.

El último informe publicado por el CChC es de 2022, con datos utilizados del Censo 2017, donde se ubica a Maipú como la cuarta comuna con mayor número de viviendas con núcleos allegados y hacinados con 3.097. Además, la ubican como la sexta comuna, a nivel nacional con mayor déficit cuantitativo total.

«Por otra parte, el proyecto corresponde a los compromisos de inversión adquiridos con nuestra empresa para dar servicios sanitarios a las zonas en cuestión mediante un modelo de operación que se caracteriza por ser a baja escala e impacto a diferencia de otras existentes en el sector», consigna la empresa responsable de Santa María.

Sin embargo, la pregunta persiste: ¿es válido sacrificar la calidad de vida de miles de familias que ya habitan el sector para dar paso a nuevas construcciones?

La posición municipal

Tras el segundo ingreso del proyecto en agosto de 2024, comenzó un nuevo proceso de evaluación, donde la Municipalidad de Maipú, a través del oficio Nº 03939/2024, publicó su pronunciamiento respecto del proyecto de aguas servidas.

«En virtud de las facultades conferidas en la Ley N° 18.695 Orgánica Constitucional de Municipalidades, el municipio velará por la protección de la salud pública y el medio ambiente», comienza el escrito.

La falta de documentación y de rigurosidad en el estudio sobre vialidad, emisiones atmosféricas, ruidos o vibraciones del proyecto, fueron algunos de los argumentos que solicitó la entidad edilicia mejorar en la Declaración de Impacto Ambiental ingresada por Aguas Santiago Norte.

En resumen, la Municipalidad de Maipú respaldó a la localidad de La Farfana y se mostró contraria a la instalación de Santa María, tanto en la primera oportunidad, argumentando «fallas de fondo y forma» como en su segundo intento, donde Tomás Vodanovic se refirió al proyecto como «amenaza» y señaló firmemente que «no queremos una segunda planta de tratamiento de aguas servidas en nuestra comuna».

El 2 de diciembre de 2024 terminó el proceso de Participación Ambiental Ciudadana (PAC), donde vecinos de diferentes sectores del Barrio La Farfana ingresaron sus observaciones al SEA. En total, se registraron 2.251 reclamos a través de la plataforma web y 1.274 en formato físico.

El siguiente paso fue el Informe Consolidado de Aclaraciones, Rectificaciones o Ampliaciones (Icsara), que incluye las observaciones de la comunidad declaradas admisibles, y la Adenda, el escrito oficial donde se responden estas contemplaciones. Este proceso se desarrolló entre junio y octubre de 2025.

El 3 de octubre de 2025, particularmente, la empresa presentó una «Adenda Complementaria» donde expone normativa ambiental aplicable, permisos ambientales, justificaciones legislativas, prevención de emergencias, compatibilidad territorial y compromisos voluntarios.

El 28 de octubre de 2025, el SEA publicó su Informe Consolidado de la Evaluación Declaración de Impacto Ambiental del Proyecto «Planta de Tratamiento de Aguas Servidas Santa María», donde concluyó con la «recomendación de aprobar la Declaración de Impacto Ambiental (DIA)» presentada por Aguas Santiago Norte. El proyecto fue finalmente aprobado este jueves 6 de noviembre.

Seis años de resistencia. Cientos de observaciones. Una comunidad que no se rinde. Y una pregunta que sigue sin respuesta: ¿hasta dónde puede llegar la sobrecarga ambiental de un territorio antes de que sea demasiado tarde? La Farfana se mantiene organizada y vigilante.

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Alfredo Albornoz

Sobre el autor
Alfredo Albornoz
Periodista
Periodista de La Voz de Maipú. Nacido en la comuna y cabeza dura con el deporte. Desde la Villa Grecia busca posicionar a los atletas destacados de la comuna en un pedestal que pocos creen que merecen.

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