—Tatiana, muchos piensan que la seguridad es un tema exclusivo de la derecha. ¿Por qué afirmas que también debe ser una bandera del progresismo?
Porque la inseguridad golpea con más fuerza a las comunas populares y a las personas que viven con menos recursos. No hay nada más progresista que garantizar el derecho a vivir sin miedo. La violencia, el delito y la ausencia del Estado no afectan a todos por igual: golpean donde hay más desigualdad, donde las oportunidades son escasas y las instituciones no llegan. Enfrentar la inseguridad no es renunciar a nuestros principios, es reafirmarlos. Porque la inseguridad no se vive igual en barrio alto que en Maipú también es un problema de desigualdad.
¿Y cuál es tu mirada sobre cómo enfrentar este problema desde el Congreso?
Necesitamos una Ley de Seguridad Municipal que reconozca a los municipios como actores centrales en la prevención del delito. Esa ley no puede seguir esperando solo porque algunos no se han puesto de acuerdo.
Hoy vemos que los planes que funcionan nacen desde los municipios: en Maipú, el recambio de luminarias y recuperación de plazas; en Pudahuel, el un decidido plan de habilitar espacios públicos para el deporte; o el Plan Patrulleras, que representa el esfuerzo municipal por reforzar el patrullaje preventivo general en la comuna, sumado a una estrategia especializada y con perspectiva de género para abordar la violencia contra las mujeres. Porque la violencia intrafamiliar también es un problema de seguridad.
Los municipios son la primera puerta del Estado para las personas. Por eso, necesitamos asegurar que cuenten con herramientas permanentes para la seguridad local, equipos técnicos capacitados y participación real en la distribución territorial de Carabineros.
Has dicho que es urgente aprobar el levantamiento del secreto bancario
Así es, porque el narcotráfico opera desde arriba hacia nuestros barrios, alimentando la delincuencia y el miedo.
Sabemos que el narcotráfico no consume droga, consume plata. Y la única forma de golpear donde más les duele es seguir la ruta del dinero: saber dónde se lava y hacia dónde se va. Por eso es urgente aprobar el alzamiento del secreto bancario.
Tenemos que frenar el microtráfico en los barrios, pero también ir tras los peces gordos que se enriquecen a costa de la inseguridad de nuestras comunidades.
Otro eje de tu programa es la justicia territorial. ¿Qué relación tiene con la seguridad y la calidad de vida?
Directa relación. Cuando un municipio no tiene recursos para mantener luminarias, financiar cámaras o apoyar programas sociales, el barrio se deteriora y el miedo crece. Hoy las grandes empresas pagan impuestos donde tienen su casa matriz, no donde generan impacto. Comunas como Tiltil, Lampa o Pudahuel cargan con rellenos, tránsito pesado o industrias, pero reciben poco o nada a cambio.
Queremos impulsar una Ley de Contribución Territorial Local, un Royalty Municipal y un Observatorio de Ingresos Municipales para transparentar y equilibrar los recursos entre comunas. Porque equidad territorial también es seguridad.
También has puesto el foco en la vivienda. ¿Por qué consideras que este tema es parte del debate sobre seguridad?
Porque una familia que vive hacinada o con miedo a perder su casa, vive insegura. En el Distrito 8 hay más de 35 mil viviendas en hacinamiento medio o crítico. Queremos acelerar los planes reguladores comunales con participación ciudadana, entregar herramientas a los municipios para habilitar suelos bien localizados y crear un Subsidio de Arriendo Protegido. La vivienda no es solo un techo: es comunidad, estabilidad y seguridad.
Debemos conversar también cómo se construyen viviendas, para no repetir la edificación descontrolada de los llamados “guetos verticales” en Estación Central, que hoy además de generar falta de servicios sanitarios, educacionales y de salud, concentran un problema de inseguridad importante, y tema aparte son los campamentos.

— ¿Cree usted posible llegar a acuerdo con la derecha sobre los temas de seguridad?
Sabemos que hay que avanzar en acuerdos transversales para enfrentar las urgencias del país y que la seguridad es un tema de izquierda, de derecha y de todos los ciudadanos de este país. Vemos demasiados insultos y recriminaciones en la oposición. Echo de menos una derecha que proponga. Con Matthei, Kast y Kaiser lo único que veo es una derecha antiderechos, que basurea a los que piensan distinto
—Entonces, ¿cuál es el mensaje final que quieres dejar sobre seguridad y justicia social?
La seguridad no se construye azuzando el miedo, ni con frases rimbombantes llenas de promesas vacías. Se construye con trabajo constante, con presencia y con equipos que se la juegan todos los días por sus barrios.
Barrios seguros son calles bien iluminadas, espacios para el deporte y la cultura, áreas verdes donde las familias puedan disfrutar tranquilas. Es también un Estado que llega oportunamente, con policías y equipos municipales que cuidan, previenen y dan respuesta cuando se les necesita.
Porque la verdadera seguridad es poder vivir en buenas condiciones, sin importar el barrio en que nacimos. Esa es la seguridad que defendemos: la que se levanta con justicia social y con amor por nuestra gente.
Por cierto, hablar de seguridad no puede ser la excusa para que algunos no quieran referirse a temas tan relevantes como la Salud, las condiciones de vida de las personas mayores, los cuidados o la niñez. Debemos ser capaces de abordar todas las necesidades de Chile, con más trabajo y menos pelea.
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